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ES LA HORA DE LOS ESTADISTAS

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CONGRESOAquí se fragua el futuro de nuestra Patria

ES LA HORA DE LOS ESTADISTAS

En los primeros días del corriente mes todos los españoles pudimos constatar el fracaso del actual y pretencioso Secretario General de un decadente PSOE en su afán de conseguir la anhelada investidura. A la luz de los acontecimientos previos y posteriores a las dos jornadas en que se desarrolló el preceptivo debate dentro del hemiciclo del Congreso de los Diputados, resulta obvio que el vanidoso aspirante perseguía como único objetivo el garantizarse para el resto de su vida un confortable estatus económico y, como no, la “gloria” añadida de poder pavonearse, en el inmediato futuro, de haber llegado a ser el séptimo Presidente del Gobierno desde el inicio de la Transición aunque, en plazo muy breve, es casi seguro que hubiera alcanzado el record histórico de convertirse en quien menos tiempo ocupase el cargo. Después de esa evidente y clamorosa derrota que para cualquier persona decente comportaría poner fin voluntariamente a su carrera política, demostrando así una dignidad de la que carece ese ambicioso individuo, un gran número de nuestros sufridos conciudadanos, hondamente asombrados y altamente preocupados, se preguntan:

 Y ahora… ¿qué va a pasar?

Esa es la pregunta del millón que, quienes pomposamente se presentan como expertos analistas políticos o actúan de habituales y osados tertulianos en una infinidad de programas radiofónicos y televisivos, se atreven a contestar durante estos últimos días desgranando un conjunto de posibles y variadas alternativas, sustentándolas con presunción en sus personales “fuentes bien informadas” aunque no tengan ni idea del incierto porvenir que nos espera.

No es el momento de adivinar ese futuro ni de presentarse como experto conocedor de los entresijos característicos de los mentideros políticos, ni de los tejemanejes utilizados por los intrigantes que pululan por los entornos que frecuentan los 350 diputados que tendrían con sus votos la posibilidad de despejar la incógnita, si de verdad les importase el futuro de la Patria y el bienestar de los españoles decentes.

 Es la hora de los ESTADISTAS y a ellos me voy a dirigir, si es que aún existen en las filas de los partidos políticos que tienen una representación parlamentaria significativa y que son ajenos, al menos en teoría, tanto a las viles y peligrosas veleidades del populismo totalitario de nueva planta como al traicionero y caduco aventurerismo secesionista.

Sin ánimo de protagonismo alguno ni de pontificar sobre un asunto tan importante como es la gobernabilidad de la Nación Española me atrevo a sugerir una fórmula que, en mi modesta opinión, desbloquearía la actual situación política y permitiría conformar un Gobierno de amplio espectro y sólidos apoyos, articulado con el loable fin de poner en marcha el programa de realizaciones que necesita nuestra Patria para salir del actual marasmo y afrontar el futuro con renovados ímpetus. Es necesario cambiar el rumbo que nos lleva al abismo si verdaderamente se desea respetar y mantener lo bueno que significó el inicio del Régimen nacido en los años de la llamada Transición y eliminar los vicios que se han enquistado en el cuerpo político. Solo así se conseguirá una profundización efectiva en el enraizamiento de los valores y procedimientos democráticos cuya solidez permita ofrecer a nuestra sociedad un prolongado período de progreso y prosperidad que se derive de la efectiva erradicación de los comportamientos corruptos que hoy dominan no solo en las cuestiones de naturaleza política y económica sino, lo que es más grave, en las sociales y éticas.

A continuación detallo, paso por paso, la propuesta antes anunciada para alcanzar la deseada meta que, como es lógico y dado que las demás rezuman el veneno de la traición, solo se dirige a las fuerzas políticas que habitualmente se adjetivan de “constitucionalistas” y que cito en orden de mayor a menor presencia parlamentaria: PP, PSOE, C’s, UPN, CC-PNC y FA. El acuerdo de Gobierno deberá alcanzarse entre PP, PSOE y C’s, por ser los mayoritarios, pero sin despreciar las sugerencias de los minoritarios.

1º)  Constituir una Comisión en la que PP, PSOE y C’s estén representados proporcionalmente a los escaños obtenidos,  auxiliada por equipos de expertos en las distintas materias preferiblemente no adscritos a ningún partido, cuyos cometidos concretos sean:

  • Seleccionar en sus reuniones las materias esenciales sobre las que deberá sustentarse el programa de gobierno, entre las que no puede faltar, por ser prioritaria, una reforma de la Constitución dirigida a: redefinir la forma de Estado reforzando la unidad de España; conseguir la independencia efectiva de los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial; profundizar en la democratización de las instituciones públicas entre las que primará la promulgación de una nueva Ley Electoral General, en la que se establezca también la elección directa por los ciudadanos de las personas que regirán las mismas; garantizar la igualdad ante la Ley de todos los españoles, incluso en el acceso a la Jefatura del Estado o, en su caso, ostentar el derecho sucesorio; suprimir los privilegios individuales o territoriales que hoy se mantienen; afianzar los derechos humanos y políticos individuales con especial incidencia en el derecho a la vida; establecer controles eficaces contra la arbitrariedad de los gobernantes y administradores públicos; penalizar con dureza los comportamientos corruptos, tanto políticos como económicos; proteger el buen funcionamiento de los servicios públicos; afianzar y mejorar las prestaciones sociales; proteger las libertades siempre que se respete el Ordenamiento Jurídico y la seguridad de los ciudadanos; y redefinir las relaciones de España con los demás países prestando especial atención a la Unión Europea, a los Estados Unidos de América y a los Organismos Internacionales del Mundo Libre.

  • Diseñar sin sectarismos ideológicos un programa de actuaciones económicas que no prescinda de los instrumentos utilizados durante los últimos cuatro años, cuyo resultado positivo se pueda contrastar con la evolución de los habituales índices macroeconómicos que manejan los expertos, pero complementándolos con otros nuevos, entre los cuales debe incluirse: una reducción del nivel impositivo sobre los trabajadores, los pensionistas, las familias, los autónomos y las PYMES; una disminución de las desmesuradas cargas sociales que soportan todos ellos, siempre que (en el caso de los empresarios) su actividad genere puestos de trabajo y comporte el crecimiento del PIB; unas reformas estructurales que permitan disminuir el gasto público suprimiendo muchos entes y organismos que se han demostrado innecesarios así como inversiones en infraestructuras que no sean productivas ni tengan una evidente finalidad social; una drástica reducción de las subvenciones que generan un burdo clientelismo, especialmente las que reciben los partidos, los sindicatos, las organizaciones patronales, las fundaciones y todas aquellas organizaciones cuya actividad no suponga un ahorro para el Tesoro Público.

  • Elaborar un documento que recoja los acuerdos que hayan sido adoptados sobre los extremos anteriores, que tendrá el carácter de Programa de gobierno, para ser ratificado por los órganos directivos de los partidos que lo suscriban tras un período razonable de análisis y estudio, antes de su aprobación y redacción definitivas.

  • Configurar una sensata propuesta de Gobierno que se compondrá de un Presidente (que debería ser del PP, por ser el partido que obtuvo los mejores resultados electorales), dos Vicepresidentes (uno del PSOE y otro de C’s) y un máximo de doce Ministros que podrían encargarse respectivamente de las siguientes materias: Administraciones Públicas, con funciones de Portavoz del Gobierno; Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente; Asuntos Exteriores y Cooperación; Comercio y Turismo; Cultura y Deportes; Defensa; Economía y Hacienda; Empleo y Asuntos Sociales; Formación Básica y Universitaria; Industria, Energía e Investigación y Desarrollo; Obras Públicas y Urbanismo; Sanidad y Servicios Sociales. Las funciones del actual Ministerio de Justicia serían ejercidas por el Consejo General del Poder Judicial, una vez se haya garantizado legalmente su independencia de los otros dos Poderes del Estado.

  • Proponer como Presidente por el PP, Vicepresidente Primero por el PSOE y Vicepresidente Segundo por C’s a las personas que elija el correspondiente partido y que no deberían ser los actuales cabezas de lista de los mismos, que pasarían a ocupar la Presidencia y las Vicepresidencias de un Consejo Político encargado de velar por el cumplimiento de los acuerdos junto a otros miembros, cuyo número no sea excesivo, elegidos por cada partido proporcionalmente al número de diputados que tienen en el Congreso (48% el PP, 36% el PSOE y 16% C’s)

  • Asignar los distintos Departamentos a personas de alta cualificación y reconocido prestigio en las respectivas materias, preferiblemente independientes, propuestos por los partidos con igual criterio de proporcionalidad.

  • Aprobar los criterios y normas de funcionamiento del Consejo Político.

  • Levantar un Acta que recoja los acuerdos adoptados para que sea firmada por los representantes de los tres partidos.

2º) Presentar a S.M. el Rey, por mediación del Presidente del Congreso de los Diputados, la propuesta de candidato a la Presidencia del Gobierno acompañada por el Programa acordado y el resto de los compromisos adquiridos, para que cumpla el requisito legalmente establecido de formalizar el encargo de conformar Gobierno a ese candidato con el fin de que defienda el antes citado Programa en la Sesión de Investidura convocada al efecto por el Presidente del Congreso. Con ello se estaría dando cumplimiento a la decisión adoptada por el Monarca de no proponer ningún otro candidato hasta que los dirigentes de los partidos se pongan de acuerdo tras una negociación responsable en la que primen la generosidad y el bien de España.

3º)  Exponer ante la Cámara, por el Candidato propuesto, el antes citado Programa y defenderlo por los portavoces del PP, PSOE, C’s, UPN, CC-PNC y FA.

4º) Votar a favor del Candidato y del Programa por parte de los diputados de los citados partidos, con lo que su aprobación se produciría al menos por 253 votos a favor que representan el 72% de la Cámara, mayoría absoluta superior al 50% necesario para sostener un Gobierno estable e incluso por encima de los dos tercios imprescindibles para aprobar la acordada reforma de la Constitución utilizando los cauces establecidos en su vigente articulado.

5º) Aprobar con rapidez todos los proyectos legislativos que garanticen la ejecución del Programa e iniciar el mecanismo preciso para alcanzar una reforma constitucional que garantice la igualdad de todos los españoles sea cual sea la Región en que se encuentren censados y el funcionamiento democrático tanto de las instituciones como de los partidos, sindicatos y asociaciones, con una Ley Orgánica de Régimen Electoral General que haga imposible el permanente chantaje de las minorías radicales y separatistas.

Los políticos que hoy están en candelero se llenan la boca sin ningún pudor afirmando su voluntad de defender los derechos del pueblo y mejorar las condiciones de vida de todos los ciudadanos, aunque sus actos demuestran que la mayor parte de ellos solo piensan en su propio bienestar y en satisfacer las ambiciones personales, buscando escalar a puestos con más altas cotas de poder o ampliar el límite del que ya ejercen. Se presentan como demócratas cuando no son más que unos seres taimados y unos hipócritas desmedidos a los que les importa un bledo todo aquello que no les reporte un inmediato y pingüe beneficio. Tienen la desfachatez de autocalificarse de estadistas cuando no ven más allá de su propio ombligo y carecen de sólidos principios éticos y de unas verdaderas convicciones ideológicas, lo que les inhabilita para desempeñar decentemente los cargos que ocupan. ¿Cómo vamos a extrañarnos del alarmante crecimiento de comportamientos corruptos? A ello debe sumarse en algunos el ansia totalitaria de carácter populista y, en otros, el estigma de la traición secesionista (o ambos a la vez), comportamientos que están poniendo en serio peligro el futuro de España y la seguridad de los españoles, una gran parte de los cuales contempla horrorizada la deriva de una sociedad desnortada que se dirige sin rumbo fijo y bordeando el abismo hacia la catástrofe.

Hago una vibrante llamada a la conciencia cívica y humana de los políticos de fuste que todavía perviven en ese ambiente putrefacto para que actúen como ESTADISTAS de verdad y, cogiendo el timón de este barco en el que viajan más de cuarenta y cinco millones de pasajeros, se amotinen legalmente contra unos tripulantes que han demostrado ser incapaces de dirigirlo atinadamente para recalar en un buen puerto a resguardo de las tormentas derivadas de las crisis de dispar naturaleza que amenazan inclementemente con hundirlo.

Hemos expuesto una posible solución para salir del punto muerto en que hoy nos encontramos sin caer en las peligrosas redes de quienes con sus cantos de sirena quieren atraer a algunos miembros de la tripulación para apoderarse del navío, aunque ello comporte un naufragio seguro, o de otros que desean abandonarlo a su suerte y embarcarse en los botes salvavidas llevándose todas las provisiones.

Se trata de una sugerencia que nos permitiría recuperar el dominio del barco por métodos democráticos sin necesidad de pasar por la quilla a los responsables de la situación actual, que son los únicos y verdaderos amotinados.

Espero que entre todos los miembros de los partidos antes nombrados, aún no corrompidos por las desviaciones del poder ejercido arbitrariamente y el latrocinio, sean capaces de encontrar al CINCINATO (*) que pueda hacerse cargo del Gobierno de España y lo oriente hacia el puerto que conviene a la mayoría de los pasajeros, cumpliendo estrictamente el Programa que se haya pactado previamente a su investidura.

Por cierto, para ejercer un puesto de trabajo en calidad de  funcionario de carrera hace falta superar unas pruebas de gran dureza tras demostrar una alta cualificación y para desempeñar cargos directivos en las empresas privadas los candidatos tienen que enfrentarse a un arduo procedimiento selectivo que garantice su idoneidad o acreditar su capacidad en los puestos ocupados anteriormente. ¿Es lógico que para ocupar los cargos políticos en las diversas instituciones del Estado no se exija ningún tipo de cualificación? Dado que a ellos se confía el patrimonio común de todos los ciudadanos y en sus manos se coloca el futuro de la Nación, deberá arbitrarse un mecanismo de control previo al nombramiento que permita comprobar que tienen la preparación suficiente para el desempeño de las tareas encomendadas y que su currículo acredite la honradez y decencia exigibles a quienes tienen que ser un ejemplo a seguir por los ciudadanos que han delegado temporalmente en ellos su cuota de soberanía. En esa materia tenemos mucho que aprender de la experiencia de los países anglosajones, especialmente de los Estados Unidos.

La ausencia de adecuados mecanismos de selección y evaluación de quienes pretenden dedicarse a la vida pública es la causa de que a las instituciones hayan podido acceder individuos zoquetes e indocumentados amén de bribones y, lo que es peor, una cuadrilla de indeseables para las que el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua reserva con su riqueza léxica una gran panoplia de acertados epítetos: asesino, bellaco, bergante, canalla, chupóptero, desleal, estafador, facineroso, felón, golfo, granuja, indecente, infame, ladrón, malandrín, malvado, mendaz, mezquino, miserable, rastrero, rufián, ruin, sabandija, sinvergüenza, traidor, villano,…Dejo a la elección del lector el aplicar a cada cual, con su particular entender, cuáles de ellos se adaptan mejor a la historia personal de su destinatario.

Si quienes pudiendo poner límite a esa situación persisten en ser cómplices de esa gentuza serán acreedores también a tan duros calificativos.

 

             Ignacio Vargas Pineda

             Secretario Nacional Provisional de

             DERECHO CIUDADANO A DECIDIR

             DCID – El Partido del Siglo XXI

 

 

 

 (*) Leer el artículo “DÓNDE ESTÁ EL CINCINATO QUE NECESITA ESPAÑA” publicado en la Web de DCID.

 

 
Esforcémonos para que no zozobre España