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BUSQUE, COMPARE Y…

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En el último cuarto del pasado siglo alcanzó popularidad y prestigio el Director General de una empresa fabricante de productos para el hogar destinados a limpiar y blanquear la ropa. Con su acertada gestión consiguió salvarla de la segura bancarrota que todos los analistas vaticinaban. En poco más de dos años dio un giro radical a su delicada situación financiera y la situó entre las más punteras del sector en España.

De la original campaña publicitaria aún permanece en las memorias la frase que se consideró el mejor eslogan de todos los tiempos: “Busque, compare y, si encuentra algo mejor, cómprelo”. Tan seguro estaba de la calidad de los productos ofrecidos, en comparación con los de la competencia, que no tuvo ningún temor a que los potenciales clientes los probasen, pues sabía que indefectiblemente volverían a comprar los elaborados por su empresa en cuanto pudieran contrastar la superior calidad de éstos y los excelentes resultados obtenidos al utilizarlos.

Traigo la anécdota a colación porque, en estos infortunados momentos, las estructuras partidistas de la llamada derecha liberal (no adicta al capitalismo salvaje) están en crisis, a causa de la deriva socialdemócrata del partido que dice defender los principios y valores característicos de esa ideología y el abandono por parte de sus dirigentes de los proyectos de regeneración económica y rearme ético que habían propuesto en las postrimerías del siglo XX y comienzos del XXI.

Pero las ideas no pertenecen en exclusiva a un determinado partido, pues son patrimonio de quienes con su comportamiento demuestran que no se limitan a proclamarlas a los cuatro vientos mientras en su quehacer cotidiano incurren en las más obvias contradicciones. Lo que hace que sus habituales votantes se sientan burlados, estafados y traicionados.

“DERECHO CIUDADANO A DECIDIR” (“DCID”) ha recogido el testigo de todos aquéllos que, de corazón, sienten la imperiosa necesidad de poner en práctica unos programas claros y atractivos para cuantos creen que la decencia, la ética y la libertad de conciencia y de pensamiento son las únicas fuerzas capaces de librar a España de la profunda crisis de valores que la aqueja y a los españoles de caer en el negro abismo de la desesperación.

Estamos INDIGNADOS, aunque no como los actuales populistas y demagogos, que también lo dicen pero pierden la necesaria educación y abandonan los comportamientos cívicos en la acción política.

Nosotros si estamos DECIDIDOS a cumplir el Ordenamiento Jurídico, no como algunos dirigentes de otros partidos cuando anuncian cínicamente que solo lo harán si les conviene, tal cual ya está ocurriendo desde que los independentistas decidieron “pasarse las leyes por el arco del triunfo”, sin que los poderes del Estado les obliguen a cumplirlas con la rigurosidad y eficacia que procede. En el mismo momento que alguna norma nos parezca injusta actuaremos con todas las armas legales y políticas que estén a nuestro alcance para conseguir cambiarla y, desde luego, exigiremos a los ciudadanos, cualquiera que sea su rango, el cumplimiento estricto de la Constitución Española y de cuantas leyes no se opongan frontalmente a ella.

La Carta Magna no es la panacea que permite curar todos los males de la sociedad española pero, hoy por hoy, es la única medicina de que disponemos para combatir las pandemias que están afectando gravemente al cuerpo político de nuestra Patria, contagiando a la sociedad de enfermedades excepcionalmente graves: desesperación, indignación desmedida e irracional, desconfianza, apatía y, lo que es aún más dramático, resignación y pasotismo.

El IDEARIO PROGRAMÁTICO, el CÓDIGO ÉTICO y los ESTATUTOS de “DCID” recogen con precisión los postulados que sustentan la acción política de en nuestro Partido y creemos que es el mejor de los instrumentos posibles para que los ciudadanos decentes puedan un día ver cumplidas sus expectativas.

Por esa razón, con el convencimiento que proporciona saber que nuestros corazones y nuestros cerebros están al servicio de España y de los españoles nos permitimos parafrasear libremente el eslogan publicitario de aquel sabio gestor y decimos:

BUSQUE, COMPARE Y SI ENCUENTRA UN PARTIDO MÁS DECENTE AFÍLIESE A ÉL.

La realidad y la experiencia nos demuestran que si los votantes saben lo que de verdad les conviene, no dudarán a la hora de confiar el futuro de España a un Partido nacido en el siglo XXI, mirando al futuro, dejando definitivamente atrás las cuestiones que han dividido a sus conciudadanos desde hace siglos pero que otras organizaciones políticas, sindicales e incívicas resucitan irresponsablemente para usarlas como armas arrojadizas contra los que piensan de forma distinta a ellos.

Han abierto así la caja de Pandora de la que salen cual sabandijas esos innobles personajillos que propugnan la envidia, el resentimiento, el odio, la guerra y la muerte cubriendo España de maldad, igual que si fueran los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, como tantas veces ha sucedido en nuestra reciente Historia.

 

Ignacio Vargas Pineda

Secretario Nacional Provisional de DERECHO CIUDADANO A DECIDIR DCID

El partido del Siglo XXI

Una campaña basada en la plena confianza sobre la calidad ofrecida:

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