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CARTA DEL PRESIDENTE NACIONAL DE DCID

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CARTA DIRIGIDA POR EL PRESIDENTE NACIONAL DE DERECHO CIUDADANO A DECIDIR (DCID) A LOS DIRIGENTES DE ASOCIACIONES, PARTIDOS Y PLATAFORMAS AFINES

Estimados Francisco Javier, José Ignacio, José Manuel y Saturnino, en orden alfabético para no establecer prelación de unos sobre otros:

Y todavía hay más partidos y grupos, además de los tres que cita Saturnino en un reciente comunicado. Hay otros…. ¡demasiados!

Realmente, convergemos en muchos puntos, aunque no en otros, pero no estamos tan distantes.

DERECHO CIUDADANO A DECIDIR (DCID) es un partido con unos Promotores y Fundadores que actúan de forma colegiada. Es decir que, aunque actualmente he sido elegido Presidente Nacional, mi voto dentro de nuestro Consejo Político y nuestra Ejecutiva, es personal y único, con el mismo valor que el del resto de los miembros del Consejo. No hay voto de calidad porque no somos personalistas y contamos siempre con la opinión de los afiliados.

DCID es algo más que un partido de Derecha Liberal. Su Ideario Programático lo dice bien claro, también tiene “vocación social». Es decir que en modo alguno es «MÁS DE LO MISMO». No, no lo es. Y no somos demagogos ni populistas, somos realistas y entendemos bien lo que está ocurriendo en España. Y así lo decimos a todo aquel que nos escucha, pero no al que solamente nos oye. Nuestro partido nace para servir al ciudadano, no para servirse de él.

Nuestra meta prioritaria es la Educación, la Enseñanza y la Formación de las personas que juntas constituyen la sociedad española, y nuestra propuesta es bien clara:

Formación continua, evaluación constante, erradicación de dogmatismos y eliminación del adoctrinamiento por parte de los docentes, desde el primer curso de Infantil hasta el último de las carreras universitarias, incluyendo la dirección de tesis y tesinas, que nunca deben ser dirigidas por un sólo catedrático.

Este es un Plan a veinte años vista, pero no es utópico sino sustentado en el más puro realismo. Si no enseñamos a quienes tienen que enseñar perderemos enteras más generaciones de jóvenes, pues seguirán siendo adoctrinados imbuyéndoles conceptos negativos para su auténtica formación intelectual y, por tanto, para el futuro de España.

El Plan de Enseñanza deberá ser igual en todas las Regiones del Estado, en español, idioma oficial, con el inglés como optativo en las asignaturas técnicas. Las Regiones que tienen lengua propia: mallorquín (con sus variantes ibicenco y menorquín), valenciano, catalán, gallego y vascuence, tendrán al menos una asignatura dedicada a perfeccionarla y los alumnos derecho a utilizarla en algunas asignaturas complementarias a elegir por ellos mismos. Ello supone que las competencias en Enseñanza (mal denominada Educación), Cultura y Deporte, deberán ser recuperadas íntegramente por el Estado.

Este es el único punto de arranque de la VERDADERA TRANSFORMACIÓN DE ESPAÑA. Una España en libertad, sin partidismos que, cada cuatro años, se han limitado a cambiar el sentido de la marcha de la política aplicada girándolo 180º a su conveniencia y, casi siempre, para su medro personal y para favorecer a sus allegados y adictos.

El siguiente Plan, paralelo, como en realidad lo son todos los que conforman nuestro Ideario Programático, es la Protección de la Vida y la Familia, en cuyo cuerpo de actuaciones está incluido, como es lógico, el Trabajo, sin el cual nada ni nadie pervive.

La Familia es fuente de Educación para el ser humano, desde el «orto» (es decir, a partir de su concepción) hasta el «ocaso» de sus días. Y, por tanto, debe ser protegida.

DCID se compromete en su Ideario Programático a conseguir los medios económicos suficientes para que cualquier español, desde antes de su nacimiento, esté protegido frente a los avatares de la vida, de toda ella. En principio, ayudando a la madre económicamente, laboralmente, psicológicamente, psíquicamente y sanitariamente. Después, durante la Formación del niño y del joven, atendiendo a todas sus necesidades, mediante las ayudas no retornables que sean necesarias para su pleno desarrollo intelectual y físico.

Más tarde, ya en la Universidad o en FP, concediéndole créditos para facilitarle el acceso a los estudios y su continuación. Créditos que, sin intereses (o de cuantía mínima en algunos supuestos concretos) serán devueltos durante su vida laboral a través de las adecuadas retenciones de la Seguridad Social.

Así mismo, para ello, deberán reestructurarse los Sistemas Nacionales de Empleo y Seguridad Social, en armonía absoluta con los empresarios, buscando con una sensata y racional política de colaboración el llegar a conseguir el empleo óptimo para cada español.

Y ya en su ocaso, los jubilados deberán estar protegidos y justamente remunerados por todos los años de su vida laboral que han dedicado a construir España, incluso reciclándose, si así lo desean, como tutores y orientadores de jóvenes para así transmitirles sus valiosas experiencias.

Esta, y no otra, es la base principal para conseguir una España próspera y segura. El camino para conseguirlo, en paralelo con lo anterior, es simple y sencillo:

1º)  Creación inmediata de un Cuerpo de Interventores del Estado que sea independiente de los poderes políticos y, en consecuencia, verdaderos garantes del estricto cumplimiento de las obligaciones de los servidores públicos, que únicamente son representantes del pueblo soberano elegidos para gestionar el patrimonio común.

2º)  Adelgazamiento de las estructuras del Estado: centrales, regionales, provinciales, locales, de distrito, etc.

3º)  Mantener el Congreso de los Diputados como único órgano legislativo que, a su vez, será la cámara de representación en la que el pueblo deposite temporalmente la soberanía. Tendrá que reducirse a un máximo de 200 congresistas, elegidos con el sistema de un hombre un voto, para lo cual es preciso eliminar la nefasta ley d’Hont que premia a unas provincias y castiga a otras.

4º)  Eliminación del Senado, verdadero e inútil cementerio de elefantes utilizado para que las personas amortizadas en la vida política activa sigan viviendo a costa de nuestro dinero, como lo que son ahora: liendres parásitas que hay que extirpar.

5º)  Creación de la figura del «Delegado del Estado» (no del Gobierno) que administrará las competencias cedidas por éste a las regiones y provincias. Esto supone la eliminación de las Comunidades Autónomas y sus Parlamentos tal como hasta hoy se han concebido: suntuosas, malgastadoras de nuestro dinero y corrompidas.

6º)  Eliminación de Diputaciones, Cabildos y otras entidades locales de análoga o menor dimensión, cuyas competencias deberán ser asumidas por las nuevamente creadas «Delegaciones del Estado». Las actuales Delegaciones y Subdelegaciones del Gobierno se han convertido en otros cementerios de elefantes políticos donde “campan por sus respetos chupando del bote” los amigos de los dirigentes de los partidos políticos que han sido retirados de puestos preeminentes y otros utilizados como palmeros del poder territorial de turno.

7º)  Reestructuración de Ayuntamientos, creando entes supramunicipales que aglutinen varias entidades locales menores y que, apoyándose en las nuevas tecnologías, permitan una gestión eficaz para servir al pueblo soberano en TODOS los complejos asuntos que deba resolver ante las Administraciones Públicas, sin necesidad de desplazarse de su lugar de residencia habitual. Se creará en cada municipio o núcleo de población la figura de un Delegado Municipal que estará integrado en el esquema organizativo del respectivo ente supramunicipal), debiéndose respetar la identidad y las costumbres tradicionales de cada localidad.

8º)   Recuperación por el Estado de las Competencias en Cultura, Deporte, Enseñanza, Justicia, Sanidad y Urbanismo con el fin de servir por igual a todos los ciudadanos españoles cualquiera que sea su lugar de nacimiento o de residencia.

9º)   Eliminación de TODOS los aforamientos.

10º) Supresión del inútil Consejo de Estado.

11º) Reducción de los más de 475.000 cargos públicos existentes en la actualidad, la mayoría de manifiesta inutilidad y que solo sirven para generar gastos innecesarios.

Estas son algunas de las propuestas de nuestro Ideario Programático que, a su vez, es el Programa de trabajo de DCID. En este breve resumen se aprecia con total claridad que no es «más de lo mismo». En nuestra web www.derechociudadanoadecidir.es se está desarrollando el resto de propuestas que, tal como se ha indicado, funcionan en paralelo. Os pedimos a todos los responsables de asociaciones, partidos y grupos que compartís nuestros principios, el envío de las direcciones de las correspondientes Webs.

Naturalmente que los miembros del Consejo Político de DCID estamos dispuestos a reunirnos, (e incluso, si ha lugar, a compartir un arroz hecho en paella) con todos aquellos que estén próximos a nuestras ideas, y a debatir sobre la conveniencia de matizar alguno de los puntos antes detallados, siempre que ello redunde en una mejora del proyecto común en beneficio de España.

Pero no estamos dispuestos a hablar por hablar. Somos españoles de ideas claras e intenciones rectas. No somos bizantinos, que discutían sobre el sexo de los ángeles mientras los bárbaros amenazaban la supervivencia de su civilización. Ahora a unos los tenemos ya dentro y otros están invadiéndonos progresivamente.

Se han expuesto algunas proyectos muy concretos y esperamos una respuesta que recoja los principales de vuestras organizaciones así como el modo de llevarlos a la práctica. No se trata de explicar todo vuestro respectivo Ideario o el Manifiesto sino de exponer las acciones que puedan llevarnos, en el plazo más breve posible, a conseguir un poder real que permita ejecutar los proyectos compartidos dejando de lado ambiciones personales y rechazando alcanzarlo como un fin en sí mismo sino como un medio de devolver a los ciudadanos la soberanía secuestrada por las castas políticas tradicionales y emergentes que hoy se están repartiendo nuestra España a dentelladas como lobos voraces que son. Si conseguimos unir nuestros esfuerzos en uno solo y en la misma dirección, lo conseguiremos.

Todo lo que no sea alcanzar el Gobierno (como, por ejemplo, sacar solo 15 o 20 diputados) es perder un tiempo que, desgraciadamente, NO TENEMOS.

Y pensad que no es tan importante el liderazgo como el programa.

Un fuerte abrazo:

José Roberto Roca Torregrosa

Presidente Nacional Provisional de DERECHO CIUDADANO A DECIDIR

DCID – El Partido del Siglo XXI

 

La victoria está a nuestro alcance si los españoles decentes nos unimos:

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El pez grande solo se come a los chicos si éstos no van unidos:

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Objetivo común:

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