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CAUDILLOS, DECONSTRUCTORES, MÁNCERES

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CAUDILLOS, DECONSTRUCTORES, MÁNCERES

Es una absoluta obviedad decir que la historia se repite, pero es tan cierto como que mañana en algún lugar del mundo: un niño, miles de niños, morirán de hambre o de sed; un joven, cientos de jóvenes, morirán apuñalados por un “asunto” de drogas; una mujer, cientos de mujeres, serán obligadas a prostituirse; o un partido político, decenas de partidos políticos cambiarán su Ideario, por uno más acorde con la realidad que vivimos: “Estos son mis principios, señora…si no le gustan, tengo otros”.

Esta frase, atribuida al genial actor Groucho Marx, define la vida contemporánea…y la pronunció hace ochenta años, poco más o menos. 

No es solo relativismo (¡ojalá lo fuera!) es algo mucho más indecente…A fin de cuentas, el relativismo es una “simple” relajación moral y vemos que TODO el mundo está dispuesto a relajarse moralmente; incluso los que, por su posición o vicariato en el mundo, debieran ser “puros y limpios”: ¿quién no se dejaría corromper si le aseguraran impunidad total?

En ello estamos, y lejos de mí la intención de regodearme con las “boutades”, o si queréis, “salidas de pata de banco” de los partidos adversarios… ¡Qué digo adversarios!… enemigos y con todas las letras.

 

Tener la sartén por el mango debe emplearse en reconstruir y construir, como DCID propugna, no en deconstruir y destruir como hacen los falsos demócratas que proliferan en el ámbito político español

 

Desde que el mundo es mundo, y disculpadme la manida frase, los hombres (creo no necesario decir que también las mujeres) han sido presas de un insano afán de dominio sobre sus semejantes. Eso es caudillismo, con todas sus acepciones, buenas y malas (generalmente lo segundo) porque el dominio del hombre por el hombre, aún con la dudosa posible mejor intención, no es más que una forma de esclavitud. Y en nuestros días, hoy mismo, se está repitiendo: un partido, de corte estalinista, bolchevique, bolivariano, que estoy seguro que no sabe lo que realmente significan esas palabras altisonantes y rimbombantes, está ejecutando entre sus infantiles “dirigentes” un “tour de force” sobre la línea a seguir en el futuro. Dos “caudillitos” enfrentados y sentándose: uno de ellos en el suelo del Congreso, señal de infantilidad…los bebés se sientan en el suelo porque aún no saben andar y una trona o una silla o un escaño, son demasiado altos para ellos. El otro…mira y conspira.

Un deconstructor quiere cambiar el Ideario de su partido, eliminando la referencia “inmerso dentro del socialismo democrático”, es decir socialista, o socialdemócrata como dicen los buenistas, por la definición de “liberal económico” (con Keynes hemos topado, Sancho, cien años después), progresista y democrático, acepciones que, de sí, son antitéticas…pero sus cabecillas no saben siquiera lo que eso significa.

El deconstructor, temeroso de perder su menguado caudillismo, miccionándose encima, ha aceptado el planteamiento de su número uno en una región española, recién casada con cierto nacionalista extranjero, y ha dicho que aceptará un posible referéndum…si se dan las condiciones propicias. ¡TRAIDOR!

 

El timo de los deconstructores es sabido: en lugar de tortilla de patatas de cuatro huevos, su deconstrucción; es decir, dos huevos, medio batidos, flotando sobre un puñadito de patatas “chips”, doradas por fuera y crudas por dentro… 60 euros.

 

También, una succión de nitrógeno aromatizado para cambiar la recepción de las papilas gustativas… 30 euros. Y, por último, espiral de espuma de “biscuit”, rellena de mousse de nata y envuelta en cobertura de cacao crujiente (¡Caramba, si eso es un tigretón!) … 35 euros.

Ese es el timo de los deconstructores y tal cual el timo del partido que no sabe qué es, dónde va y que ni siquiera sabe si llegará. 

Y los mánceres…los peores de todos: aunque no engañan, roban, y lo sabemos; corrompen, y lo sabemos y aceptamos; prostituyen la Patria, lo aceptamos y bajamos la cabeza; sojuzgan al trabajador, imponiendo unos salarios de miseria, maltratan al empresario, autónomo o no, sangrándole con unos impuestos abusivos, con el beneplácito, cuando no la presión de la U.E., mientras ellos, con un Estado obeso y con colesterolemia, siguen llenándose los bolsillos y preparando sus jugosas jubilaciones.

Los mánceres son la lepra que hay que extirpar, si queremos que nuestra España renazca. En DERECHO CIUDADANO A DECIDIR (DCID), partido conservador natural y progresivo, que no progresista ni conservador rancio, estamos decididos a derribarlos…solo necesitamos tu ayuda.

Si no lo haces es porque aceptas y apruebas lo que ellos maquinan y realizan. Lo que te convierte en uno más de esa chusma corrupta que te impide vivir con dignidad, como te mereces. Son ellos los que no permiten que tú y tu familia viváis decentemente, con retribuciones justas y con el bienestar que España debe ofrecerte.

No dudes más, únete a nosotros, y juntos, como una piña, los derribaremos, enviándolos al lugar adecuado a su naturaleza: las cloacas, como las ratas destructoras que son.

 

José Roberto Roca Torregrosa

Presidente Nacional de

DERECHO CIUDADANO A DECIDIR

DCID – El Partido del siglo XXI