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¿CÓMO SE LLEGÓ A ESTO?

 

01. VENDECORES O VENCIDOS
Escena de la película “Vencedores y vencidos” en la que Dan Haywood visita al condenado Ernst Janning

  
¿CÓMO SE LLEGÓ A ESTO?

De la excelente e inolvidable obra del Séptimo Arte titulada “Vencedores o vencidos” (“Judgment at Nuremberg”), dirigida por Stanley Kramer en 1961, la memoria de los espectadores más sensibles conserva con especial fijación el diálogo mantenido, casi al final del filme, entre el juez estadounidense Dan Haywood y el juez alemán Ernst Janning cuando el primero acude a visitar a la prisión al segundo a petición de este. La magistral interpretación de esos papeles que respectivamente hacen los actores Spencer Tracy y Burt Lancaster produce un escalofrío que conmueve hasta la médula al espectador más impávido. Sumido en un estado de angustia indescriptible, ante la terrorífica evidencia de los hechos crudamente expuestos durante el juicio seguido contra él y otros tres jueces alemanes que se sometieron a la dictadura nazi del canciller Adolf Hitler y su cuadrilla de asesinos desalmados, Janning exclama: ¡Jamás pensé que se iba a llegar a eso…! A lo que pausada pero implacablemente responde Haywood: “Se llegó a eso la primera vez que usted condenó a muerte a un hombre sabiendo que era inocente!

El contundente aldabonazo a la conciencia del cómplice de la tiranía nacionalsocialista le impide articular palabra alguna para justificar su anterior comportamiento y se hiela la sangre en las venas al contemplar su rostro, claro reflejo del abismo en que se precipita el alma de Janning al adquirir conciencia de la responsabilidad voluntariamente compartida en los espantosos crímenes perpetrados por los fanáticos totalitarios a los que sirvió, no solo por “obediencia debida” (más bien debería adjetivarse de indebida) sino por una mal entendida soberbia disfrazada de patriotismo.

Mutatis mutandis, y con las lógicas diferencias de contexto histórico y gravedad de las acciones (al menos, de momento) me permito aplicar esta sabia enseñanza a la pregunta que hoy se hacen muchos españoles ante la actual situación económica, social y política de España, que amenaza con arrojarnos sin remisión al fondo más abyecto y hediondo de las cloacas de nuestra reciente Historia: ¿Cómo, por qué y cuándo llegamos a esta situación?.

¿Tan débil es la memoria de esos ciudadanos? o ¿Es que padecen un profundo mal de alzheimer voluntario que les impide encontrar la respuesta a ese interrogante que a otros nos resulta de una evidencia palmaria?

Sobrevolemos, pues, por los hechos acaecidos durante los últimos cuarenta años para encontrar los orígenes de los polvos que nos han traído los lodos en que se mueve la España de hoy, como si se tratara de una obra en un solo acto con veinte escenas:

ESCENA PRIMERA: LOS ERRORES TRANSITORIOS

Llegamos a esto cuando las Cortes elegidas el 15 de junio de 1977 se autoerigieron en constituyentes y tras un proceso plagado de oscuros y turbios conciliábulos aceptaron por mayoría el proyecto de Constitución que los siete miembros de la Ponencia elegida al efecto (los absurdamente denominados “Padres de la Patria”) bajo la batuta manipuladora de Fernando Abril Martorell, alias “El Caótico”, de UCD y Alfonso Guerra González, alias “El Canijo”, del PSOE, convencieron a la correspondiente Comisión para aceptar un texto articulado cuyas evidentes ambigüedades han abierto el camino a la disgregación de los territorios de España, al asesinato de miles y miles de inocentes en el útero materno, a la dependencia de los Poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial de las cúpulas dirigentes de los partidos políticos ganadores de los comicios y a la creación de una estructura territorial del Estado que favorece el clientelismo y la corrupción, que son marcas de fábrica de la más inmunda oligarquía partitocrática.

ESCENA SEGUNDA: TRAICIONES A MOGOLLÓN

Llegamos a esto cuando en el seno de UCD se permitió que prosperaran las intrigas de algunos siniestros personajes de ciertos grupos supuestamente ideológicos que conformaban la extraña amalgama que se formó bajo la experta mano tutelar de Leopoldo Calvo-Sotelo y Bustelo en los recoletos locales de la Unión de Explosivos de Río Tinto, S.A. (ERT). Entre ellos cabe destacar a Francisco Fernández Ordóñez, fundador del Partido Socialdemócrata, que no respetó la preceptiva confidencialidad de lo tratado en los Consejos de Ministros, y Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, por aquellas fechas afín a la democracia cristiana, que ya entonces orbitaba alrededor de Alianza Popular y posteriormente ha llegado a proponer: una reforma de la Constitución para blindar las competencias de la Comunidad Autónoma Catalana; que el Estado debe actuar con imaginación y “generosidad” ante la tregua trampa de ETA; y que en el actual texto de la Norma Suprema cabe perfectamente el “derecho a la autodeterminación. Al lado de tales especímenes políticos, Bertrand du Guesclin (Duguesclín, en español) era un simple aficionado cuando practicaba el “arte” de la traición.

ESCENA TERCERA: UN GOLPE ESPERPÉNTICO

Llegamos a esto cuando, con la demostrada anuencia del propagandísticamente denominado “motor de la Transición”, los dirigentes del PSOE, PCE y sus cómplices promovieron un “golpe de timón” para arrebatar a Adolfo Suárez González el cargo de Presidente, al que había accedido tras unas elecciones libres y democráticas. Sus conspiraciones de salón al propiciar esa artera maniobra cuyo fin era colocar en ese cargo al sibilino pero chapucero “elefante blanco” (aprovechando para ello la violenta interrupción de la sesión de investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo y Bustelo) degeneró en el esperpento del 23 F, que a punto estuvo de provocar una involución que hubiera sido trágica para España y que favoreció la llegada al poder de Felipe González Márquez, alias “Isidoro”, y los defensores de “to p’al pueblo” pero sin contar con el pueblo, claro.

ESCENA CUARTA: EL ASALTO AL PODER MUNICIPAL

Llegamos a esto cuando en las Elecciones de 1979 la izquierda (PSOE y PCE aliados) copó los puestos clave de gran parte de las recientemente creadas Comunidades Autónomas (entre ellas la CAM) y de numerosos ayuntamientos (entre ellos el de la Capital) poniendo la primera piedra que poco más tarde sustentaría la corrupta estructura del poder político dominado por el bipartidismo con la entusiasta e interesada colaboración de los grupos independentistas que, a cambio, exigieron unas prebendas que en el presente están a punto de destruir nuestra Nación, con más de 500 años de solera y más de 1.500 de previa preparación para la unidad. Recordemos como demostrativos ejemplos al insigne Arquitecto Eduardo Mangada Samain, conocido como “El Faraón”, dueño y señor del mastodóntico “palacio” (antiguo Hospital de Obreros, lujosamente reformado) donde se ubicó la Consejería de Ordenación del Territorio, Medio Ambiente y Vivienda de la CAM en pleno barrio de Cuatro Caminos y de Jesús Espelosín Atienza, conocido como “Especulosín”), Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos que ocupó la concejalía de Urbanismo e Infraestructuras Básicas de la Corporación Madrileña regida por Enrique Tierno Galván, alias “El Viejo Profesor”, más conocido por sus floreados bandos municipales que por su inexistente labor “in vigilando”. Con ellos empezó el escándalo que hoy se ha convertido en un enorme y peligroso monstruo, denominado CORRUPCIÓN, cuya insaciable voracidad amenaza el futuro de la economía española atacada por ese cáncer cuyas metástasis invaden el tejido público institucional.

ESCENA QUINTA: LA CORRUPCIÓN ORGANIZADA

Llegamos a esto cuando la falsaria pandilla de “golfos apandadores” dirigida por “Isidoro” y “El Canijo” alcanzaron el poder aupados por el voto de un electorado que se creyó las patrañas de un programa electoral en cuyas páginas impresas prometían profundizar en la democracia, ampliar los límites de la libertad, más prosperidad en su tan cacareado “estado del bienestar” y unas cotas de honradez que pronto sus hechos se encargaron de desmentir. El eslogan “Cien años de honradez…” se completó con el acertado latiguillo: “…pero ni un minuto más”. Al poco tiempo de tomar posesión tuvieron lugar una serie de actuaciones que demostraron que el lema “to p’al pueblo” escondía en realidad un perfectamente premeditado intento de lograr el enriquecimiento, tanto de los gerifaltes de las huestes mal llamadas socialistas como de sus adláteres y cómplices, a quienes proporcionaron un abundante pasto en el sustancioso pesebre diseñado con maestría para entrar a saco en todas aquéllas entidades públicas, semipúblicas y privadas donde había depositados fondos recaudados durante muchos años gracias al esfuerzo de los trabajadores y a la iniciativa de los pequeños empresarios españoles: Cámaras Agrarias, Hermandades de Agricultores y Ganaderos, Cofradías de Pescadores, Mutualidades, Sindicatos verticales, Red de Periódicos del Movimiento Nacional (la llamada Prensa del Movimiento) y una larga lista entre las que cabe destacar los Fondos de Pensiones de la Seguridad Social y de las Clases Pasivas del Estado, regulados hasta entonces por un justo sistema de capitalización. Se llegó al paroxismo de la “mamandurria”, vocablo que se popularizó gracias al periodista Jaime Campmany y Díez de Revenga que lo alumbró con su fértil inventiva, cuando el economista Miguel Boyer Salvador ideó la expropiación de Rumasa y su ulterior reparto entre los amiguetes de la camada “sociata”. Quienes habían conseguido, con relativa facilidad, alcanzar el mando en la mayoría de las instituciones del Estado gracias a la interesada ayuda de la Internacional Socialista, la SPD alemana, la Secretaría de Estado de USA y la CIA, en connivencia con algunos sectores del fenecido Régimen anterior, CESID (hoy CNI) incluido. No puede olvidarse que las grandes bolsas de dinero fácil y turbio que amamantaron al PSOE alcanzaron el cénit con las obras realizadas para la Exposición Internacional de Sevilla y las Olimpíadas de Barcelona, celebradas ambas durante el año 1992, amén de la puesta en marcha del AVE hasta la hermosa ciudad andaluza antes citada. Al lado de ese mangoneo, y de otros de igual naturaleza, resultan pecata minuta los ya archiconocidos chanchullos de Filesa, Matesa y Time Export o los “convolutos” del embajador alemán Guido Brunner y el sonoro caso del empresario Friedrich Karl Flick, también alemán. Es digna de recordar la exclamación “¡Ni Flick, ni Flock!” del entonces Presidente de Gobierno para negar su vinculación con este último escándalo.

ESCENA SEXTA: EL SEÑOR INCÓGNITA

 Llegamos a esto cuando, mientras la más alta autoridad del Estado miraba para otro lado (yo no quiero saber nada, a mí dádmelo todo hecho) el Señor X, a quien casi todos los historiadores serios identifican como el Presidente del Gobierno que se mantuvo como tal durante casi catorce años (cuatro legislaturas consecutivas), decidió ordenar desde el Estado la creación de un grupo terrorista (sus artífices le definían como antiterrorista) llamado GAL bajo la dirección “política” del Ministro del Interior, José Barrionuevo Peña, y del Secretario de Estado para la Seguridad, Rafael Vera Fernández-Huidobro, que fue ejecutado de forma chapucera por unos pocos mandos subalternos de la Policía Nacional, entre los que destaca José Amedo Souce, con la complicidad del Director General de la Guardia Civil, Luis Roldán Ibáñez, y del más tarde General de Brigada de la Guardia Civil, Enrique Rodríguez Galindo, que había ostentado el mando en el cuartel de Intxaurrondo cuando era coronel, así como de otros altos cargos del Gobierno socialista. Sin pararse en barras saquearon los Fondos Reservados disponibles en el Ministerio del Interior para la lucha antiterrorista y perpetraron extorsiones, secuestros y hasta asesinatos de varias personas inocentes o de algunos simples sospechosos. Destacable la cobardía del personaje incógnita de esa siniestra operación de terrorismo de Estado al no asumir de manera explícita su responsabilidad en esos crímenes y dejar literalmente “con el culo al aire” a cuantos obedecieron sus órdenes, aunque de forma implicita la reconoció cuando acompañaba “solidariamente” a algunos de ellos hasta las puertas del establecimiento penitenciario donde cumplieron sus condenas.

ESCENA SÉPTIMA: CRIANDO BUITRES

Llegamos a esto cuando los ahora ex Presidentes Felipe González Márquez y José María Aznar López, se apoyaron para poder gobernar en unas organizaciones independentistas, como obviamente eran la desaparecida coalición “pujolista” CiU en la Región Catalana y el “sabiniano” PNV en las Provincias Vascongadas, arteramente camufladas bajo el beatífico disfraz de nacionalistas moderados. Aunque fuese traicionando a la inmensa mayoría de los españoles, pues les cedieron los instrumentos que están utilizando (ahora mismo y desde ha mucho tiempo) para destruir España. Fondos presupuestarios con los que pagaron sus dispendios en la financiación de los respectivos proyectos secesionistas a costa de los impuestos extraídos de nuestros bolsillos de sufridos contribuyentes a la Hacienda Pública, competencias casi ilimitadas en lo relativo a cultura, enseñanza, justicia, sanidad, urbanismo y otras varias materias que han utilizado arteramente para: adoctrinar a los niños y jóvenes en el odio a España, a lo español y al resto de los españoles; fomentar la desigualdad de los ciudadanos en los territorios que “desgobiernan”; dominar directamente todos los medios de comunicación públicos e implantando el clientelismo partidista (solo en la Región Catalana disponen de siete canales de televisión dependientes de la Generalidad que utilizan para la continua adulteración de los hechos, pero que se presenta como si fuese información) e indirectamente los privados mediante el pesebre dinerario hábilmente dosificado; coaccionar a los profesionales de la Administración de Justicia y comprar a los más dóciles; subvencionar a los empresarios y entidades que se someten a los designios de quienes dirigen el cotarro; y así ad infinitum. Lo que, unido a las concesiones hechas al redactar la Constitución y el mantenimiento de esos anacrónicos privilegios económicos territoriales que representan los fueros, ha sido el perfecto caldo de cultivo donde se han fraguado día a día las voluntades secesionistas alentadas por esa pléyade de traidores.

ESCENA OCTAVA: LA OCASIÓN DESAPROVECHADA

Llegamos a esto cuando el PP comandado por José María Aznar López no fue capaz desde el Gobierno, que desempeñó durante dos legislaturas, la segunda de las cuales lo fue por una destacable mayoría absoluta, de poner en marcha las reformas estructurales de índole político que necesitaba España para recuperar el impulso democrático preciso a fin de consolidar el Régimen nacido de la Transición: Reforma de la Ley General Electoral de 1977; recuperación por el colectivo de jueces y magistrados de las atribuciones que les confiere la Constitución para elegir el Consejo General del Poder Judicial; eliminación de todos los privilegios económicos a los cargos públicos de carácter político y de los aforamientos; supresión de los asesores y de las subvenciones a partidos políticos, sindicatos, patronales, fundaciones, asociaciones y a la mayor parte de las ONG’s; promulgación de una Ley Orgánica de Educación que pusiera fin a catorce años de dominación socialista en el ámbito de las enseñanzas básicas y universitarias que ha conducido al fracaso escolar en las primeras y a la falta de calidad y la endogamia en las segundas; reforma profunda y radical de las Administraciones Públicas dirigida a conseguir una verdadera independencia funcionarial y promover la profesionalidad y la responsabilidad a todos los niveles; recuperación de las capacidades de control de la Intervención General del Estado y reestructuración de los diversos cuerpos de inspección para potenciar su autonomía en aras de la eficacia; y tantas otras medidas que los españoles esperábamos como agua de mayo para hacer fértil el árido secarral en que la falsa progresía había convertido nuestra vida económica, social y política. También, como no, la puesta en marcha de un Plan Hidrológico Nacional, que se gestó pero no nació (dejando que se perdieran los fondos concedidos por la UE para realizarlo) y la implantación de un Plan Energético Nacional que permitiera cubrir racionalmente las necesidades de todos los sectores afectados y aliviara a los consumidores de las excesivas cargas soportadas por la incongruente y nefasta moratoria nuclear, las subvencionadas energías renovables y el llamado déficit tarifario, pese a los sustanciosos dividendos que reciben los accionistas mayoritarios de las compañías que se reparten y disfrutan el oligopolio energético.

ESCENA NOVENA: CUALQUIERA PUEDE SER PRESIDENTE

Llegamos a esto cuando fue elegido Secretario General del PSOE (“por los pelos”, como se dice popularmente) el iluminado José Luis Rodríguez Zapatero, alias “ZP”, (que se declara rojo, feminista y defensor del aborto) tras un proceso no demasiado limpio en donde se utilizaron todas las trampas y artimañas que tan bien saben emplear los que han mamado de las ahora exangües ubres del Estado, con poltrona en ese Partido desde su más tierna infancia política. Y cuando, siendo líder de la oposición, traicionó el pacto suscrito con el PP para defender la democracia y luchar contra el terrorismo mientras negociaba por medio de sicarios; como es el caso del supuesto jurista, experto en felonías, Jesús Eguiguren Imaz, que ha sido, además de Presidente del PSE-EE, miembro y Presidente del Parlamento Vasco. En ese período se dedicó intensamente a preparar su asalto al poder contactando con todas las minorías radicales para que le apoyaran en cuanto se presentara la ocasión: feministas fanáticas; proabortistas sin conciencia; impúdicos adictos al mal llamado orgullo gay; falsos ecologistas; “okupas” sin ocupación y demás grupúsculos antisistema. Junto a: independentistas periféricos; artistas de variado pelaje que se presentan como “gente de la cultura” (aunque solo formen parte de la “kultura” o, como máximo, de la cutre “cultureta almodovariana”); seudo-intelectuales de tres al cuarto y sindicalistas no de clase como les gusta presentarse, sino de “esa clase” de chupones que viven del cuento. José Luis Rodríguez Zapatero también participó en todo género de actos (concentraciones, manifestaciones, marchas, etc…) en contra del Gobierno del PP convocadas y organizadas fuera de la Ley por profesionales de la algarabía y el alboroto callejeros con el pretexto de cualquier incidente nacional o internacional del que culpar a la odiada derecha (vertidos de crudo por la catástrofe del barco petrolero Prestige, hipotéticas medidas privatizadoras, supuestos recortes en los ámbitos educativos y sanitarios, guerra de Irak y tantos otros).

ESCENA DÉCIMA: UN GOLPE SANGRIENTO

Llegamos a esto cuando el hombre de las cejas en forma de acento circunflejo consiguió llegar en 2004 a la Presidencia del Gobierno aupado por la hábil manipulación propagandística del químico (más bien alquimista) y aprendiz de brujo Alfredo Pérez Rubalcaba que, junto a su equipo hábil en la utilización de las redes mediáticas (compradas con el dinero de todos), supo convencer a muchos españoles incautos de que la causa del horrible atentado terrorista del 11 M fue la participación de España en la guerra de Irak, aunque lo cierto es que solo se habían enviado equipos materiales y humanos para colaborar humanitariamente con las fuerzas aliadas que dirigieron la operación militar. Su famosa frase “España merece un Gobierno que no le mienta”, pronunciada el 13 M de 2014 durante su comparecencia televisiva, junto a los tergiversadores mensajes enviados a los teléfonos móviles de muchos ciudadanos convocando (sin respetar la preceptiva jornada de reflexión) a multitudinarias concentraciones ante las sedes del PP en toda España, que se desarrollaron ese día con enorme virulencia gestual y gran violencia verbal. “¡¡¡Aznar, asesino!!!”, gritaban los concentrados, con especial insistencia en la sede del PP sita en la calle Génova de Madrid. Y sobre todo, cuando desde los periódicos, las emisoras de radio y las cadenas televisivas sometidas al mandato de la progresía afín al “zapaterismo” se escribieron o difundieron bulos que, pese a lo burdo e irracional de su contenido, sirvieron para que la ciudadanía tragara las ruedas de molino que el “Comando Rubalcaba” y sus servidores mediáticos habían cocinado para consumo de los incautos, que picaron cambiando el destino de sus respectivos votos en las Elecciones Generales del siguiente día 14 y colocaron a ZP en el camino del tan ansiado Palacio de la Moncloa. Aún en la actualidad, pese a la Sentencia dictada finalmente por la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, se desconoce la autoría intelectual de ese brutal atentado terrorista y quienes fueron sus verdaderos ejecutores y colaboradores necesarios. Las versiones más fidedignas producen escalofríos por la indefensión en que nos sitúa a los españoles decentes el no conocer la cruda verdad para poder evitar una repetición en el futuro.

ESCENA DECIMOPRIMERA: UN TALANTE PELIGROSO

Llegamos a esto cuando los Gobiernos del hoy contador de nubes comenzaron a adoptar medidas políticas y económicas que condujeron al declive del prestigio de España como socio fiable e interlocutor de peso de los países del Mundo civilizado en todos los foros internacionales donde se ninguneó al “Iluminado de la Moncloa”. La inmediata retirada sin preaviso de las tropas que operaban en Irak incumpliendo los términos del propio compromiso electoral del PSOE (que supuso una afrenta a nuestros dignos soldados al ser despedidos por los de otros países imitando cacareos gallináceos y moviendo los brazos en clara simulación del aleteo de las aves que son símbolo de la cobardía); la invitación al resto de los miembros de la coalición internacional de retirar también sus tropas; la entrevista con el Sultán de Marruecos ante un mapa que incluía, como parte del país regido por el sátrapa alauí, territorios legalmente españoles además del Sahara Occidental, del que España es potencia administradora según la ONU (ya había ocurrido lo mismo antes de llegar al poder); la iniciativa de crear una incongruente y fantasmagórica “Alianza de Civilizaciones” cuyo mantenimiento ha costado y sigue costando muchos millones de euros; el error que supuso la aprobación de partidas presupuestarias que se han destinado a despilfarrar ingentes cantidades de dinero en inversiones no productivas y en ayudas y subvenciones de corte populista con el único fin de comprar el voto de los beneficiarios de ese despilfarro, que cabe calificar de malversación de caudales públicos; la negativa a reconocer la existencia de la crisis económica de 2008 y a tomar medidas drásticas para frenar sus nefastas consecuencias para la vida de los españoles; la absurda insistencia en seguir aprobando gastos incongruentes sin atender a la realidad de la crisis padecida; la tardía reacción tras ser presionado por los mandatarios de Alemania, EEUU y otros países, pertenecientes o no a la UE, que puso a España al borde de la quiebra y el rescate dejando una herencia envenenada al posterior Gobierno de Mariano Rajoy Brey caracterizada por un enorme e insoportable déficit público y un crecimiento galopante del índice de desempleo, lo que trataron de ocultar hasta el mismo momento del traspaso de poderes con el deliberado intento de engañar a los ciudadanos que, en el colmo de la inconsciencia, regalaron una mayoría parlamentaria a un individuo sectario que algunos ingenuos bien pensantes había tildado de “Bambi”.

ESCENA DECIMOSEGUNDA: EL DESPERTAR DEL ODIO

Llegamos a esto cuando en lugar de seguir la senda de la reconciliación que los artífices de la Transición eligieron (pese a todos los errores cometidos) y que propugnó en el discurso pronunciado en Barcelona el 18 de julio de 1938 un arrepentido Manuel Azaña Díaz al pedir “Paz, piedad, perdón”, se tiraron al monte para resucitar con odio incomprensible la tragedia de las dos Españas. Así actuaron los sucesivos Gobiernos presididos por el irresponsable nieto de aquel pérfido militar que tras jugar a dos barajas fue abandonado y despreciado por quienes fueron sus compinches en el bando republicano y fusilado (aplicando estrictamente las leyes que rigen en tiempos de guerra) por los nuevos compañeros del bando nacional una vez condenado por traición a la Patria. En su negativo haber se acumulan ejemplos de ese ser tan pernicioso para los españoles decentes cuyas felonías le sitúan a un nivel desconocido desde que Fernando VII se ganó a pulso el apelativo de “El Rey Felón”. Sin ánimo de recoger un catálogo exhaustivo es preciso recordar algunos de sus hitos legislativos que citamos por los nombres con que popularmente se conocen: Ley del aborto; Ley del matrimonio homosexual; Ley de igualdad; Ley de la violencia de género; Ley de memoria histórica; Ley de dependencia; Ley Orgánica de Educación; y modificaciones introducidas en la Ley de Libertad Religiosa. La mayoría de ellas son un claro instrumento de ingeniería social que solo pretende trastocar los valores tradicionales aceptados de forma mayoritaria por la sociedad española y provocar la progresiva pérdida de los principios éticos sobre los que se edificó nuestra cultura heredera de una síntesis equilibrada de las civilizaciones judaica, griega, romana, germana y cristiana que la conformaron a través de los siglos. Y otras leyes representan un mero ejercicio de demagogia “barata” pues ni siquiera se acompañaron de la memoria económica y la dotación de fondos que hubiera permitido su normal y efectiva aplicación. Con ello se da la paradoja de que las minorías de variados pelajes han conseguido imponer a la mayoría social un canon de “valores” que dinamitan el modelo tradicional, en contra del principio que rige prioritariamente la democracia parlamentaria, cuya sensata aplicación impone el gobierno de la mayoría con respeto a las minorías y no el gobierno de las minorías sin respetar a la mayoría. De momento ganan por goleada los titiriteros del dedo imitando la ceja modelo acento circunflejo y la patulea de “perroflautas” y demás especímenes antisistema.

ESCENA DECIMOTERCERA: EL TERROR ALCANZA EL PODER

Llegamos a esto cuando esos Gobiernos de desalmados e incompetentes diseñaron negociando, con los terroristas de ETA y con los independentistas que pululan por la Región Catalana y las Provincias Vascongadas, las dos “hojas de ruta” que convergen en un único objetivo, aunque se muestre en forma dual: romper la unidad de España y destruir el Régimen de libertades que se intentó diseñar en 1975, una vez fallecido (por ley de vida y no por el coraje de quienes hoy presumen de contrarios a su Régimen ni de sus predecesores) el dictador Francisco Franco Bahamonde y que, con todas sus luces y sombras, es el único sistema que garantizaría la libertad, la justicia, la paz, el rearme ético y el progreso económico, si fuésemos capaces de reformar las leyes que no favorecen alcanzar esa meta y desterrar los malos hábitos que han impedido avanzar por ese camino. Frutos envenenados de dicha siembra normativa y de la miserable cobardía ante la presión de los malvados han sido: el permitir que los terroristas y sus cómplices ocupen cargos en las instituciones del Estado y que los terroristas dispongan de medios económicos, información y poder político que los hace infinitamente más peligrosos que cuando mataban; que hayan sido liberados numerosos presos (terroristas y asesinos múltiples diversos) encarcelados por la comisión de crímenes abyectos; y que en las Regiones Catalana y Vasca hayan crecido hasta límites intolerables los actos dirigidos a ofender y sojuzgar a quienes no comparten las ideas y proyectos de los traidores secesionistas y se estén dando pasos de gigante hacia la propugnada independencia por parte de quienes, siendo por mandato legal representantes de España en sus respectivas Regiones, incumplen la Ley y, además, se jactan de desobedecer descaradamente, no mostrando recato alguno, lo dispuesto por el Gobierno de la Nación y las sentencias de los tribunales de justicia, sin que los poderes legítimos del Estado los pongan firmes y les exijan con firmeza las responsabilidades pertinentes en los ámbitos administrativo, civil y penal.

ESCENA DECIMOCUARTA: UN APRENDIZ DE BRUJO

Llegamos a esto cuando el manipulador trasnochado, émulo de Fouché, discípulo poco aventajado de Maquiavelo y sosías de Gargamel, que ha sido y sigue siendo el impresentable Alfredo Pérez Rubalcaba desde mucho antes de ejercer como Ministro del Interior y Vicepresidente del Gobierno, tras haber sido un sólido portavoz del Gobierno de los GAL y un eficaz protector de los recaudadores etarras del bar Faisán, se ha ido de rositas al retiro dorado sin responder por los desmanes cometidos durante su larga etapa de actividad política como actor de reparto, primero, e intérprete principal, después: en la implantación de un sistema de enseñanza (mal llamado educativo) que ha dado como producto varias generaciones de analfabetos funcionales en los ámbitos deformadores (que no formativos) de la escuelas, los institutos y las universidades de carácter público, que también ha contaminado a las del sector privado, salvo honrosas excepciones de alumnos autodidactas; como muñidor de un estado policial de corte soviético desde el que pretendía controlar todo cual un Gran Hermano de pacotilla (“Yo oigo todo lo que dices y veo todo lo que haces” le espetó sin pudor, en sede parlamentaria, a un diputado del PP al término de una sesión de control al Gobierno del PSOE celebrada en el Congreso) haciendo así alarde de la utilización del sistema de escuchas denominado SITEL; y como eficaz asesor en materia negociadora con los terroristas de ETA y exitoso hacedor del “proceso de paz” cuya “hoja de ruta” ha conducido a facilitar la excarcelación de gran número de sangrientos criminales y permitir que tanto algunos de ellos como sus cómplices y portavoces hayan podido ocupar cargos públicos, después de regalar títulos universitarios durante su estancia en prisión a algunos condenados por delitos de extrema gravedad. Así ha pasado a engrosar una larga lista de personajes que han salido indemnes tras ocupar, durante los mandatos del PSOE en los diversos ámbitos, sucesivos cargos bien remunerados en las instituciones del Estado, haciendo mangas y capirotes con los dineros públicos, como es el caso del redomado hipócrita José Bono Martínez, abogado no ejerciente, y del “corruto” José Blanco López, intitulado. 

ESCENA DECIMOQUINTA: LOS AÑOS PERDIDOS

Llegamos a esto cuando Mariano Rajoy Brey, tras ganar las elecciones por mayoría absoluta y ostentar el PP, que preside, el poder más amplio otorgado por los electores a un partido desde la celebración de las Elecciones Generales de 1977, incumplió las promesas de su programa y mantuvo todas las aberraciones jurídicas aprobadas en la etapa de ZP en lo concerniente a materias que el PSOE llama indebidamente de reconocimiento de derechos individuales de carácter social: derecho de la mujer a asesinar a sus hijos no nacidos; derecho de las personas del mismo sexo a contraer “matrimonio” (mimetizando con tan inadecuada denominación esa institución básica para la regular marcha de la sociedad y, en su caso, el normal desarrollo emocional y la correcta educación de los hijos); desigualdad de los varones ante la Ley al considerar su sexo un agravante en los incorrectamente denominados delitos de “violencia de género”; facilidad para que los familiares de las víctimas del bando republicano caídas en la última guerra civil española puedan localizar sus restos y enterrarlos, lo que sería correcto de ser totalmente cierto y no haber manipulado la realidad con la llamada “memoria histórica”, recreando el relato de los hechos de una forma torticera en un intento de adoctrinar a las personas desinformadas y cambiar el curso de la Historia, además de presentar a quienes participaron en el Frente Popular como los buenos y a los otros como malos de la película, con una visión maniquea que no se corresponde con la realidad de lo ocurrido; y así podríamos seguir sumando aberraciones hasta la náusea. Tampoco se han acometido las reformas políticas profundas necesarias para sacar definitivamente a España del atolladero en que la llevaron ZP y sus cómplices, situándola al borde del abismo. Las reformas en materia económica han resultado simples retoques cosméticos, parcialmente eficaces en su evaluación inmediata pero obviamente insuficientes para garantizar una estabilidad duradera cuando la situación mundial se deteriore.

ESCENA DECIMOSEXTA: UN INFIERNO PUTREFACTO

Llegamos a esto cuando individuos asentados en todos los partidos políticos (¡TODOS!) y otros situados en los aledaños de la cúspide del Estado Español utilizaron sus cargos internos e institucionales para forrarse a costa del Erario Público (es decir, robando el dinero de todos los ciudadanos) con espectaculares mordidas conseguidas a base de una amplia panoplia de delitos (prevaricaciones, falsedades documentales, malversaciones de caudales públicos, apropiaciones indebidas, fraudes fiscales a gran escala, evasiones de capitales, adulteraciones societarias, contrataciones fraudulentas, coacciones, amenazas,…). Entre todos alimentaron la CORRUPCIÓN, que en la Italia de los años 90 del Siglo XX se conoció con el nombre de “tangentópolis” y dio lugar a un proceso de degradación política similar al que hoy padecemos en España. Esa plaga incontrolada que asola a nuestra Patria se ha visto agravada por la utilización interesada de algunos responsables de la policía, de la fiscalía y de la judicatura afines a los partidos, gracias a la larga mano de sus cúpulas directivas, que no hacen nada para poner fin a esa inmunda lacra, y a la tradicional lentitud de los procedimientos judiciales que tardan demasiados años en instruir, celebrar las vistas y, al fin, dictar sentencias.

ESCENA DECIMOSÉPTIMA: AL ENEMIGO NI AGUA

Llegamos a esto cuando el Presidente avocálico del PSOE, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, alias Pdr Snchz, resucitó nada más tomar posesión de su cargo el antidemocrático “cordón sanitario” contra el PP y empezó a recorrer el mismo camino que llevó a ZP a suscribir el abominable y pernicioso Pacto del Tinell con extremistas de izquierda y separatistas, pero ahora a escala nacional. Y cuando se marcó como único objetivo echar al PP del poder a toda costa, sin importarle el precio que España tendrá que pagar por esa decisión que no busca el bien de los ciudadanos sino en exterminio político del adversario, que él considera enemigo.

ESCENA DECIMOOCTAVA: LA LLEGADA DEL ANTICRISTO

Llegamos a esto cuando un considerable y sorprendente número de votantes, llenos de justificada indignación por el comportamiento de los partidos que hasta entonces habían copado el poder, se propuso castigarlos negándoles el voto y, en lugar de abstenerse o votar en blanco (lo que sería más democrático) mordió el anzuelo que hábilmente le presentaba un nuevo (¿…?) grupo político nacido al calor de los movimientos del 15 J, de los que su máximo dirigente, Pablo Manuel Iglesias Turrión, alias “El Coletas”, no ha dudado en aprovecharse, y sin pensarlo dos veces decidió votar al recién creado “Podemos” o a sus “marcas blancas” (tal como se las conoce), tanto en las últimas Elecciones al Parlamento Europeo, como en las Municipales y Autonómicas, lo que ha vuelto a suceder en las Generales. En realidad debemos decir que es renacido, pues llevaba gestándose más de diez años, adoctrinando y reclutando adeptos con la ayuda financiera de gobiernos de países extranjeros de corte totalitario que los utilizan como punta de lanza para poder injerir en los asuntos internos de España, estableciendo así una peligrosa “quinta columna”. De nada sirve que las hemerotecas y las videotecas dejen constancia de las verdaderas intenciones de los individuos que controlan los círculos “ourobóricos”, de su historial de asesoramientos y adiestramientos en la Venezuela chavista que les ha financiado generosamente, del inmenso volumen de dinero que les insufla el régimen teocrático iraní, de los proyectos totalitarios que no se recatan a difundir en sus mítines, en sus intervenciones radiofónicas y televisivas, e incluso en sus numerosos documentos. Pretenden instaurar en España un régimen de terror totalitario de inspiración marxista, leninista, castrista y chavista, cuyo modelo ya ha fracasado en todo el Mundo, como demuestra la Historia, lo mismo que intentaron en Grecia sus amigotes de Syriza con los resultados de sobra conocidos. Para ello no dudan en engañar, ofrecer lo imposible, disfrazarse de tiernos corderitos y hacer teatro poniendo a veces cara de buenos chicos y angelicales chicas, pero los hechos les delatan. Detrás de sus máscaras se esconde la justicia popular, la opresión, la guillotina, el Gulag, el estado policial donde no imperaría la Justicia, el control férreo de los medios de comunicación y de los recursos económicos, el adoctrinamiento destructivo de los niños y los jóvenes y la falta de libertades individuales, al más puro estilo de algunos de los jacobinos más sangrientos de la Revolución Francesa, del criminal y felizmente desaparecido régimen soviético y de las siniestras y también desaparecidas KGB y Stasi que actuaron respectivamente en las extintas URSS y RDA. Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver ni peor sordo que el que no quiere oír. Una gran parte del pueblo soberano ha caído en las redes tendidas hábilmente por esos extremistas camuflados con el apoyo mediático de la mayoría de los medios de comunicación (salvo excepciones honrosas que casi son como la voz que clama en el desierto) cuya estulticia y mendacidad han alimentado ese monstruo que también les devoraría a ellos si consiguiera sus fines.

ESCENA DECIMONOVENA: JUEGOS PELIGROSOS

Llegamos a esto cuando con cerril y sectario proceder el personajillo que ha conseguido para el PSOE el peor resultado electoral de su historia reciente, demostrando una soberbia megalómana y un egoísmo extremo, se niega a dialogar con los representantes del PP después de haber ofendido gravemente en público a su Presidente e inicia un proceso negociador con los fanáticos de la izquierda radical (camuflado de momento, para marear la perdiz y despistar a los ciudadanos, con un previo acuerdo de investidura suscrito con C’s sin posibilidad de prosperar) que pretenden subvertir el orden constitucional, cargarse el Estado de Derecho y arrebatar a los españoles decentes su libertad. Todo ello con la entusiasta y obligada colaboración de los secesionistas catalanes, vascos y gallegos que quieren consolidar con pasos irreversibles y acelerados el permanente golpe de Estado que se ha hecho más evidente desde que ZP les facilitó, con su nefasta política impregnada de fanatismo, las armas que necesitaban para iniciar el proceso de “desconexión” de España. Agrava esa situación la cerril negativa de Pedro Sánchez Pérez-Castejón a alcanzar un acuerdo sensato con el resto de partidos, teóricamente constitucionalistas, dirigido a salvar a España de la peligrosa involución que la acecha si llegara al poder sostenido por sus actuales socios en las Comunidades Autónomas, gracias a cuyo apoyo han alcanzado su gobierno a cambio de regalarles el dominio municipal en las más importantes ciudades, incluidas Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Pamplona, Cádiz y La Coruña, desoyendo la voz de anteriores dirigentes de su partido que hoy contemplan horrorizados la deriva de los actuales acontecimientos, pero sin caer en la cuenta de que también ellos, como los homólogos del PP, arrastran una gran carga de responsabilidad por su protagonismo en hechos del pasado que nos han hecho llegar a esto.

ESCENA VIGÉSIMA: CON ELLOS LLEGÓ EL ESCÁNDALO

Llegamos a esto cuando los integrantes de la nueva casta populachera dirigida por un grupo de antifranquistas tardíos de salón, que han crecido en un ámbito universitario al amparo de rectores y catedráticos cuyas enseñanzas destilan un rencor visceral hacia la democracia parlamentaria de corte liberal (gracias a la cual ocupan sus cargos) a los que se le llena la boca de improperios contra la casta política tradicional, han iniciado su andadura por las instituciones municipales y autonómicas incurriendo a gran escala en todos los vicios que antes venían criticando. Entre otros: nepotismo descarado al colocar en puestos suculentamente remunerados a familiares y amiguetes; fraude en todas las adjudicaciones de contratos, que subdividen en varios de presupuesto inferior al establecido como límite para poder realizarlas a dedo de forma arbitraria (ya se les conoce como los adictos a los 17.999 euros); adopción de acuerdos arbitrarios sobre asuntos que no interesan a los ciudadanos normales pero que les permiten imponer poco a poco su nuevo modelo de sociedad, más anticatólico que laico, favorecedor del libertinaje obsceno e incluso asesino y de la insumisión a las leyes para destruir al rechazado modelo sustentado en la ética de comportamiento, la familia tradicional, el orden cívico y la urbanidad. Basta hacer un simple repaso a la extensa lista de los personajillos que han colocado en las hornacinas del poder municipal para ver la “calidad” de los nuevos munícipes y sus asesores: profesionales de la ocupación ilegal de inmuebles; chirigoteros de tres al cuarto; asaltantes y profanadores de capillas, iglesias y catedrales; narcisistas que pagan con dinero de las arcas de los Ayuntamientos sus potingues de aseo personal; enemigos de la tauromaquia y otros espectáculos y festejos de amplia raigambre popular; declarados amigos de los animales que, sin embargo, defienden el aborto, mujeres que miccionan en las vías públicas; twitteros que envían mensajes xenófobos y antisemitas o incitadores a la violencia e incluso a la tortura y el asesinato de algunas personas; amigos de irredentos terroristas cuyos actos “heróicos” enaltecen; y así hasta la intemerata. Pero sobre todo, individuos incompetentes a los que el PSOE ha facilitado el acceso a cargos desde los que manejan millones de euros que salen de los bolsillos de los sufridos contribuyentes y que al ser despilfarrados se hurtan a proyectos y actuaciones que beneficiarían a tantos y tantos ciudadanos desfavorecidos de quienes cínicamente decían preocuparse. Y los ingenuos siguen sin ver que la casta emergente es peor aún que la antigua, pese a las numerosas miserias de ésta que han posibilitado el surgimiento de las huestes dirigidas por los aventajados discípulos del fallecido dictadorzuelo Hugo Rafael Chávez Frías, cuyos repetidos actos criminales se deben en gran parte al asesoramiento de Juan Carlos Monedero Fernández, Íñigo Errejón Galván, Pablo Manuel Iglesias Turrión junto a algunos individuos más de su corte de aduladores y “pesebreros”.

ESCENA FINAL: NO DEBE PERDERSE LA ESPERANZA

En DERECHO CIUDADANO A DECIDIR creemos que aún estamos a tiempo de revertir esta situación si todos los políticos honrados del PSOE (que los hay y son mucho más numerosos de lo que se piensa) se opusieran con energía a esa estrategia suicida de su actual cúpula dirigente. Pero, sobre todo, si las personas de bien aúnan sus fuerzas para poner en marcha un movimiento ciudadano que aglutine a los verdaderos partidarios del progreso, que nada tienen que ver con los que se presentan como tales haciendo absurdas propuestas periclitadas que nos precipitarían en una profunda sima de degeneración ética y nos condenarían a la miseria económica donde solo se encontrarían a gusto quienes formaran parte de la tiránica “nomenklatura” izquierdosa y separatista constituida por la nueva casta. Desde aquí instamos a todos los españoles que tienen conciencia a reaccionar antes de que sea demasiado tarde y la represión se adueñe de nuestras vidas haciendo materialmente imposible iniciar un proceso regenerador, cuando ya estemos inmersos en un Estado totalitario bajo la implacable bota del “Gran Hermano” que dirija la vil y traidora izquierda radical, leviatán que hemos dejado crecer cobardemente.

Ignacio Vargas Pineda
Secretario Nacional de
DERECHO CIUDADANO A DECIDIR
DCID – El Partido del Siglo XXI

 

LOS SUCESIVOS PRESIDENTES DEL GOBIERNO DE ESPAÑA HAN SIDO LOS PRINCIPALES RESPONSABLES, AUNQUE SEA EN DIVERSOS GRADOS, DE QUE ESPAÑA SE ENCUENTRE EN LA GRAVE SITUACIÓN ACTUAL:

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LOS DOS AMBICIOSOS ASPIRANTES A GOBERNAR ESPAÑA CUYOS PROYECTOS, EN EL CASO DE LLEVARSE A EFECTO, COMPORTARÍAN EL FIN DE MÁS DE QUINIENTOS AÑOS DE UNIDAD NACIONAL Y LA RUINA MÁS ABSOLUTA:

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CARTELES DE LA PELÍCULA “VENCEDORES O VENCIDOS”:

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