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DESPUÉS NO OS QUEJÉIS

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La antigua leyenda china de los tres monos sabios que los dioses enviaron a la tierra, con la misión de delatar las malas acciones de los hombres y poder castigarlas, adquirió vigencia plena en el Japón del siglo VIII que, para perpetuarlos en la memoria, erigió en su honor el templo Toshogu en la ciudad de Nikkô.

Mizaru, el mono que no ve, Kikazaru, el mono que no oye, e Iwazaru, el mono que no habla, tenían respectivamente un cometido específico. El primero debía observar con atención el entorno para descubrir los comportamientos malignos de los humanos y transmitir la información al segundo que, a su vez, la ponía en conocimiento del tercero con el fin de proponer a los dioses los castigos que debían imponerse a los malvados.

En esencia, su actuación colegiada era el paradigma de una JUSTICIA equitativa dirigida a proteger a las personas decentes de los comportamientos de quienes se apartaran de las normas morales establecidas por la sociedad del momento.

Pero, con el paso de los años, esa versión benéfica de la leyenda se transformó, al difundirse en el mundo occidental, en algo totalmente negativo que puede resumirse en el consejo “ver, oír y callar”. Pero no por la prudencia de no querer ver los actos innobles de los demás, no escuchar sus maledicencias y no hablar mal de otros. ¡Nada de eso!

Por desgracia, ese consejo popular puede traducirse hoy en la siguiente frase “no te metas donde no te llaman, mantente callado y no demuestres que has visto ni oído nada, para no buscarte líos”. Es decir, se trata de la misma cobarde actitud que denunciaba en su poema, según unos, o sermón, según otros, el pastor protestante Friedrich Gustav Emil Martín Niemöller, erróneamente atribuido por algunos a Bertolt Brecht, y del que transcribimos una de sus más conocidas versiones:

“Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque
yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme,
no había
 nadie más que pudiera protestar

Lo anterior viene a cuento cuando se trata de evaluar el escaso interés demostrado por gran parte de los ciudadanos en las recientes Elecciones Municipales y Autonómicas ante la amenaza que se cernía para el futuro de la Nación.

Entendemos que la traición, a sus respectivos votantes, de los partidos mayoritarios haya influido considerablemente en la apatía demostrada ante las urnas por quienes antes confiaban en ellos, y que ha llevado a muchos a la abstención. Incluso creemos razonable que las personas disconformes con todas las opciones políticas que presentaban candidaturas optaran por votar en blanco para castigar, tanto la soberbia y arrogancia demostrada por los dirigentes del PP como por los grandes desaguisados que el PSOE ha cometido. Tampoco han sido ejemplares las demás fuerzas tradicionales, como es el caso de UPN, CC, IU, ERC, CiU, PNV y demás comparsas menores.

Pero de ahí a depositar un voto aventurero en quienes, por la trayectoria personal de sus representantes y candidatos, han demostrado que la única propuesta consiste en halagar los oídos de distintos sectores de la ciudadanía con cantos de sirena de corte populista (cuya manifiesta ineficacia se ha demostrado en otros tiempos y lugares) media un abismo que la razón o el simple sentido común aconsejaban evitar para no dar un salto al vacío que conduzca a la definitiva desmembración de España.

Es lógico que los indignados de escasa o nula dotación neuronal se hayan inclinado por depositar su confianza en aquéllos que les prometen un paraíso laico en este cruel mundo lleno de continuas tribulaciones. ¿Para qué calentarse la cabeza pensando si otros ya lo hacen por todos y les ofrecen una vida de holganza en la que se va a sangrar a los demás para que ellos vivan del cuento? Son los adictos a los programas basura de algunas cadenas televisivas, los que se apuntan al botellón y a las sentadas y escraches que impiden al resto de los ciudadanos desarrollar con plena normalidad sus actividades personales, laborales y empresariales; sentadas y escraches que hasta ayer mismo organizaba, y en las luego participaba con gran jolgorio, la hoy alcaldesa de Barcelona junto a otros congéneres de la misma camada.

Son los mismos que pretenden vivir de las “milagrosas” subvenciones que les van a facilitar el acceso a cosas que son incapaces de conseguir con esfuerzo y sacrificio, como hacen las personas honradas y decentes.

Son los del “todo vale”, los de la fórmula “igual da” que impuso Rodríguez con su nefasta política de crear pobres a los que luego se les ofrecía un pesebre acomodaticio y la solución de igualar a todos en la miseria económica (menos ellos y sus compinches), la incuria intelectual y la degradación ética.

La enseñanza de los niños y de los jóvenes ha caído, desde hace más de treinta años, en manos de una casta política depredadora y de una casta profesoral formada (o, más bien, deberíamos decir deformada) en la más castrante, acomodaticia y desvergonzada endogamia, que a la postre ha terminado por crear adoctrinadores desalmados en lugar de buenos maestros y profesores vocacionales. Y ello sin que los que subsisten incontaminados dentro de las malolientes cloacas escolares y universitarias, que son muchos, puedan hacer nada para salir de esa dramática situación, ante la tolerancia y complicidad de las autoridades académicas y los cargos responsables de las Administraciones Públicas.

Pero volvamos al asunto principal. Los culpables de lo que suceda a partir de ahora serán quienes por su desidia, apatía o egoísmo han permitido que accedan al poder en muchos Ayuntamientos y Comunidades Autónomas una cuadrilla de individuos irresponsables, de diversos personajillos de tres al cuarto y de siniestros personajes que, ya antes de ser elegidos, se habían declarado adictos al comunismo radical bolivariano, amigos de los terroristas, valedores de cuántos quieren romper España y dispuestos a recibir ayuda económica de regímenes totalitarios islamistas que pretenden destruir con sangrienta saña la única civilización merecedora de tal nombre, pese a todas sus carencias y defectos.

Cuando a la gran mayoría de ellos les caiga encima el peso del excesivo afán impositivo recaudador y confiscatorio de quienes quieren construir un Estado mastodóntico y totalitario para devorar las economías familiares, hundir a las PYMES y a los autónomos en la bancarrota, abocar a la clase media a la miseria económica y condenar a los más débiles, no anclados al pesebre del poder, al desempleo y a la más terrible pobreza, QUIZÁ SE DEN CUENTA DEL GRAN ERROR COMETIDO.

Pero entonces ya podría ser tarde para rectificar porque, una vez estén fuera de juego los buenos profesionales que alertaron del peligro, perseguidos los comunicadores que no se dejaron embaucar y aplastados los demócratas, NO QUEDARÍA NADIE PARA SALVARLES DE ESE PODEROSO E INFAME “GRAN HERMANO”, SUPUESTAMENTE TUTELADOR, QUE DOMINARÍA SIN PIEDAD ALGUNA LA VIDA DE TODOS LOS CIUDADANOS PARA EMBARCARLES EN UN NEGRO FUTURO DEL QUE COSTARÍA MUCHO TIEMPO Y TRABAJO SALIR, SI ES QUE AÚN FUERA POSIBLE HACERLO.

Pero, no hay que perder la esperanza, en las próximas Elecciones Generales deberá votarse a opciones políticas no contaminadas, conformadas por ciudadanos que no hayan ejercido cargos institucionales con anterioridad, que no vivieron ni vivan de la política sino de su actividad empresarial, profesional o laboral y que estén dispuestos, con manifiesta generosidad, a ofrecer su esfuerzo personal en el afán de servir a la sociedad española y no para servirse de ella.

“DERECHO CIUDADANO A DECIDIR” (“DCID”) se presenta ante el electorado como una opción en la que la mayoría de sus afiliados fundadores ha renunciado de forma expresa a ocupar puestos en los Órganos de Gobierno del Partido y a presentarse como candidatos en los comicios que se convoquen a partir de su inscripción.

Cuando se celebre la prevista Convención Constitutiva y Constituyente del Partido, los antes citados pasarán el testigo a aquellas personas que libre y democráticamente elijan todos los afiliados, abandonando los cargos que ahora desempeñan con carácter provisional, para mantenerse en el Consejo Político, con el único fin de velar por el cumplimiento del IDEARIO PROGRAMÁTICO y el CÓDIGO ÉTICO y de procurar que se cumplan, de manera estricta, los ESTATUTOS.

No se trata de una simple promesa sino de un compromiso ético que se conforma como un verdadero CONTRATO personal con los afiliados y los conciudadanos.

Es hora de que veáis con claridad, oigáis con nitidez y habléis con valentía, como los antiguos enviados de los dioses, ahora reencarnados en forma humana.

¡VOSOTROS SÓIS EL PUEBLO SOBERANO!

NO DELEGUÉIS EN OTROS Y COLABORAD CON ENERGÍA EN LA CONSTRUCCIÓN DE NUESTRO FUTURO, QUE ES EL DE LOS HIJOS Y NIETOS DE TODOS Y, POR DESCONTADO, EL DE NUESTRA PATRIA, ESPAÑA.

Muchos habéis caído esta primera vez en las redes de los embaucadores pero la segunda seríais vosotros los culpables y nosotros cómplices del desaguisado, si no hiciéramos todo lo posible por evitar el engaño.

Si volvéis a caer en la trampa de los populistas trileros…

¡DESPUÉS NO OS QUEJÉIS!

 

Consejo Político Provisional de DERECHO CIUDADANO A DECIDIR

despues02Los tres monos sabios del templo de Toshogu en Nikkô (Japón)

I.V.P.