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¿DONDE ESTÁ EL CINCINATO QUE NECESITA ESPAÑA?

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CINCINETO   Enviados del Senado romano le ofrecen la dictadura a Lucio Quincio  Cincinato 

            ¿DONDE ESTA EL CINCINATO QUE NECESITA ESPAÑA?

    Lucio Quincio Cincinato (o Cincinnatus) fue un patricio romano que nació en el Siglo VI a.C. y desarrolló su carrera como persona pública en el Siglo V a.C. Hombre honrado y de recta conciencia había demostrado excepcionales dotes de mando y gran capacidad para resolver diversas situaciones complicadas gracias a su destacado talento político al que unía un reconocido valor. En el año 460 a.C. fue nombrado cónsul suffectus por el Senado con el fin de mediar en el contencioso surgido entre los tribunos y los plebeyos como consecuencia de la aplicación de la Ley Terentilia Arsa, retirándose después a sus modestas ocupaciones agrícolas, dado que no se había enriquecido con su actividad política y vivía de forma sencilla y austera. Nunca quiso participar en el juego de las intrigas que se desarrollaban dentro de los cenáculos frecuentados en Roma por los políticos, lo que a veces le ocasionó enormes sinsabores y disgustos.

    En 458 a.C., ante la ineficacia demostrada por quienes dirigían el ejército frente a la invasión de los ecuos y los volscos, que ponía en peligro la República, el Senado decidió ofrecerle el cargo de dictador, otorgándole poderes absolutos durante seis meses. Cuando los senadores enviados para comunicárselo llegaron a su hogar lo encontraron en plena faena arando los campos con una yunta de bueyes. Su sentido del deber le impulsó a aceptar y, tras vestirse con la toga orlada de púrpura que representaba la dignidad del cargo, se trasladó a Roma para cumplir su cometido. En pocos días, gracias a su pericia de estratega militar y su autoridad como líder, alcanzó la victoria sobre los invasores. Además, consiguió acabar con la corrupción y paralizar las revueltas sociales que habían contribuido a poner en serio peligro la seguridad de la República Romana. Pese a ser aclamado por los ciudadanos, que supieron reconocer su espíritu cívico y su patriotismo, se despojó de la toga y volvió al modesto retiro rural para dedicarse de nuevo a las labores agrícolas, sin mantenerse en el poder hasta completar el período para el que había sido nombrado. Con esa actitud se comprobó su falta de ambición personal, su desprendimiento de las fatuidades mundanas y su inmensa generosidad humana. Durante varios años solo en contadas ocasiones volvió a la vida pública demostrando notables cualidades como mediador y árbitro en algunos conflictos, además de un eficaz defensor de las medidas de apaciguamiento entre las controversias que se suscitaron acerca de la ley para la apertura del consulado a los plebeyos.

    Corría el 439 a.C. cuando, habiendo cumplido ya la edad de ochenta años, fue requerido de nuevo para oponerse a las intrigas de Espurio Melio que, según las actas de acusación, pretendía dar un golpe de Estado para apoderarse del poder aprovechando la crisis provocada por la hambruna padecida por el pueblo y utilizando, gracias a su inmensa fortuna, métodos que desde entonces se han adjetivado con el nombre de ese personaje, e incluso mediante el uso de una coacción violenta. El precursor de los modernos especuladores compraba trigo a los etruscos y lo distribuía entre la plebe que, seducida por el regalo, seguía sus consignas, cayendo así en las redes de ese vulgar populista. Mientras fingía una ilimitada dadivosidad acumulaba armas en su mansión, por si a la postre no resultaran suficientes para sus ambiciosos fines el soborno a los tribunos del pueblo y las conspiraciones que se fraguaban en reuniones secretas encaminadas a destruir la República.

    Una vez nombrado dictador e investido otra vez con la toga orlada de púrpura consiguió salvar a Roma del peligro que la acechaba, gracias a mantener un vigor físico excepcional y un privilegiado intelecto que le facultaba para elegir adecuadamente cuantos recursos materiales y humanos tenía a su disposición. Su ecuanimidad y modestia le movieron a atribuir todo el mérito al magister equitum (jefe de caballería) Servilio, a quien había encomendado la misión de detener al conspirador dedicándole más tarde, y cuando éste le relataba el éxito de la misión, pronunció unas frases históricas: «Cayo Servilio, ¡Gracias por tu valor! ¡El Estado se ha salvado!». Y por segunda vez volvió a la vida retirada sin agotar el tiempo de mandato para el que había sido nombrado por el Senado.

    Como homenaje a ese insigne político romano se formaron en varias naciones del Mundo sociedades de personas que deseaban imitar y emular su grandeza, como fue el caso de los Estados Unidos de América donde la ciudad de Cincinnati en el Estado de Ohio se llamó así para honrar a una sociedad cuyos miembros consideraban al Presidente George Washington una reencarnación de Cincinato en los albores de la revolución americana que condujo a la independencia, pues reunía gran parte de las cualidades que el insigne patricio demostró.

    Es conveniente recordar la diferencia que existe entre los dictadores elegidos por el Senado Romano con carácter temporal, a los que se otorgaban plenos poderes para cumplir una misión concreta en pro del Estado y que debían rendir cuentas de su gestión una vez cumplido el plazo o terminado con éxito el cometido, y los dictadores contemporáneos de ambos extremos del espectro ideológico que alcanzaron el poder por medio de la demagogia populista o métodos violentos, y que se asemejan más a los inicuos personajes que en todas las épocas se denominan tiranos.

    Viene al caso esta ejemplar historia ante la enorme crisis política que ha generado en España el resultado de las Elecciones Generales del 20 de diciembre del pasado año. La distribución de escaños entre los diversos partidos que presentaron candidaturas en esos comicios no permite la formación de un gobierno estable que garantice la unidad de la Patria, la igualdad de todos los españoles en cualquier punto de su territorio, la defensa efectiva contra sus enemigos internos o externos, el correcto funcionamiento de las instituciones, el respeto a los compromisos adquiridos con la UE así como con el resto de países e instituciones internacionales, el crecimiento continuo sostenible de la economía, el mantenimiento de las prestaciones básicas características del estado de bienestar (tal como se acostumbra a llamar ahora a los avances de índole social), las libertades básicas y los derechos fundamentales, salvo que se forme un gobierno de amplio espectro entre los partidos que afirman defender esos principios sustanciales, para conseguir así que España no entre en una deriva de crisis económica y política permanente que la conduzca a los abismos de la miseria y la desmembración.

    Opino que, hoy por hoy y después de analizar los antecedentes, esos partidos solo pueden ser el PP, el PSOE y C´s con la colaboración activa de UPN, CCa-PNC y FAC, con todas las reservas que quepa objetar ante las últimas actuaciones públicas de dichas formaciones. Y también me atrevo a afirmar que los actuales máximos dirigentes de los tres partidos que encabezan la anterior relación no tienen la talla política necesaria para dirigir la gobernación de España en un momento de extrema conflictividad como el que vivimos por culpa de los errores cometidos por todos ellos en el reciente pasado, que han convertido el polvo de una Transición mal cerrada y una Constitución indefinida (en ciertos aspectos sustanciales) en el lodo que nos enfanga por el aventurerismo del anterior Presidente de Gobierno y la falta de coraje del Presidente que ahora está en funciones, sin olvidar anteriores Presidentes que, aún con mayoría absoluta, no tuvieron los arrestos de llevar a término lo que la mayoría social demandaba.

    Ante esa situación, la pregunta que nos hacemos es: ¿Quién puede y debe presidir el Gobierno de España? o, más concretamente, a quien debe proponer el Jefe del Estado para que sea apoyado en el Congreso por los diputados de aquellos partidos que no representen, en principio, ni un incuestionable peligro para la persistencia de España como Nación ni tampoco para la libertad y seguridad de los españoles. Si se quiere contestar con el mayor acierto posible es necesario tener en cuenta los condicionantes jurídicos que rigen el proceso de designación del candidato a la Presidencia del Gobierno y la ulterior elección por el Congreso de los Diputados.

    En primer lugar debemos dejar claro que ni la CE en el apartado d) del artículo 62 ni el resto de la legislación aplicable a la materia obligan a que el candidato sea diputado o senador, aunque hasta la fecha así haya ocurrido. En segundo lugar cabe destacar que tampoco existe la obligación de que sea el partido más votado el que presente primero un candidato y que no existe ningún orden de prelación establecido para el resto de los partidos que han conseguido representación parlamentaria en las últimas Elecciones Generales. Por tanto S.M. el Rey puede proponer un candidato que no pertenezca a ninguna de las Cámaras y que, desde luego, ni siquiera tiene que ser necesariamente afiliado a uno de los partidos en liza, aunque esa circunstancia no sería un obstáculo siempre que el candidato reuniera las cualidades que se detallan en el párrafo siguiente.

    Y aquí es donde el Monarca debe actuar sin temor con la única finalidad de defender los intereses de España y de los españoles proponiendo al Presidente del Congreso, tras las consultas que estime oportunas con los dirigentes de las organizaciones antes citadas, el nombre de una persona de reconocido prestigio que, a ser posible, no esté vinculada a las mismas y que reúna las características que los senadores romanos buscaban al designar dictador a un ciudadano de la República, como ocurrió dos veces en el caso de Cincinato: HONRADEZ, DECENCIA, PATRIOTISMO, GENEROSIDAD, GRAN SENTIDO DEL DEBER, AMPLIA PREPARACIÓN y DEMOSTRADA CAPACIDAD DECISORIA. Es decir, todas aquellas cualidades que conjugadas confieren a un ser humano la “AUCTORITAS” imprescindible para considerarlo un verdadero líder. O sea, lo que ha venido a definirse como un HOMBRE DE ESTADO (en la concepción de la primera palabra que abarca los dos géneros gramaticales y ambos sexos biológicos, dicho sea para que las feministas radicales y sus palmeros no me tilden de machista). Es cierto que en los tiempos que corren también le sería difícil a Diógenes encontrarlo a la luz de su famoso candil. En algunos casos, prescindiendo de nombres que permanecen en la memoria colectiva, porque ya fallecieron (caso de don José Barea Tejeiro) y en otros porque su avanzada edad no lo hace aconsejable (como ocurre con don Rafael de Mendizábal Allende). Pero aún es posible encontrar algunos ejemplos de personas de media edad que destacan por reunir las antedichas cualidades, entre las que señalamos al ciudadano don Manuel Amador Miguel Pizarro Moreno, que mantiene impoluta su notoria independencia, no obstante haber sido diputado por el PP. Pero lo más importante no es la persona concreta sino un riguroso programa de actuaciones que debería ser negociado entre todos los partidos que admitan esa solución bajo la batuta de Felipe VI, que está obligado a ejercer los poderes arbitral y moderador que le confiere el apartado 1 del artículo 56 de la CE, cuyo texto tiene más alcance y enjundia que el admitido por algunos analistas interesados en reservar al Monarca el simple papel de convidado de piedra en la mesa de la política nacional.

    Las personas que promovimos DERECHO CIUDADANO A DECIDIR (DCID) creemos que en esta difícil encrucijada S.M. el Rey deberá hacer uso de esos poderes de una forma valiente (aunque no temeraria) e influir, con la gran autoridad que le proporciona la excelente formación recibida y los poderes constitucionales que le asisten, ante los políticos de esos partidos, que son los máximos responsables de haber arrastrado a nuestra amada España a la dramática situación en que se encuentra, instándoles con firmeza a que apoyen en el Congreso de los Diputados la elección del candidato propuesto por él al Presidente del Congreso, después de someter diversos nombres a la consideración de sus máximos dirigentes en la ronda de consultas que tendrá lugar antes de la sesión de investidura del candidato consensuado entre todos cuya misión será aplicar el programa acordado durante el lapsus de tiempo que se establezca como necesario en el pacto alcanzado previamente.

    Si no se busca una solución imaginativa e innovadora sustentada en un acuerdo apoyado al menos por los 254 diputados que pertenecen a PP, PSOE, C´s y CCa-PNC, lo que representa una mayoría cualificada frente a los 82 de extrema izquierda comunista, populista y separatista (Podemos, ERC-CATSI, Unidad Popular en Común y EH-Bildu) y los 14 de derecha separatista (DL y PNV) y aunque la ignorancia, ingenuidad, apatía o cobardía de muchos votantes no les pase factura directamente por mor del secreto de voto, la HISTORIA será inflexible con quienes permitiesen que nuestra Patria se hundiera en las cloacas construidas por el traidor comunismo leninista bolivariano y el aún más traidor separatismo de algunos catalanes, vascos, gallegos (no merecedores de esos gentilicios) y de sus cómplices de otras regiones. Y eso cabría afirmarlo, si tal ocurre, comenzando la lista de culpables por la más alta jerarquía del Estado y cerrándola con el más humilde de sus servidores, e incluyendo el ella a todos los ciudadanos que no hubiéramos hecho todo lo posible para evitar la catástrofe. Llegados a este punto vuelvo a preguntar:

¿DÓNDE ESTÁ EL CINCINATO QUE NECESITA ESPAÑA?

    Y añado para terminar: ¿Será capaz FELIPE VI de encontrarlo contando desde luego con la obligada colaboración generosa y patriótica, aunque sea inducida por su real consejo, de los dirigentes de los partidos que acostumbran a utilizar en público el calificativo de constitucionalista.

Ignacio Vargas Pineda
Secretario Nacional Provisional de
DERECHO CIUDADANO A DECIDIR
DCID –El Partido del Siglo XXI

Escudo de armas de S.M. FelipeVI

 

CINCINETO FOTO CIERRE

Estatua erigida en honor de Lucio Quincio Cincinato en Cincinati (Ohio-USA)