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¿ES EL TRABAJO UNA MALDICIÓN BÍBLICA?

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caida

Caída del Hombre, pecado original y expulsión del Paraíso. Fresco de Miguel Ángel – Capilla Sixtina (Vaticano)

Al hombre dijo Yahveh-Dios: “Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que Yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él tu alimento todos los días de tu vida. Espinas y abrojos te producirá y comerás la hierba del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas al suelo de donde fuiste tomado, pues polvo eres y en polvo te convertirás”

“PULVUS ERIT ET IN PULVUS REVERTERIT”

¿ES EL TRABAJO UNA MALDICIÓN BÍBLICA?

Desde DERECHO CIUDADANO A DECIDIR, creemos que NO.

El trabajo, hoy y desde hace muchos, muchos años, ya no es una maldición bíblica; quizá lo fue, pero hoy, es aún peor, si cabe.

ES UN BIEN ESCASO y, como todos los bienes escasos, debe ser preservado, protegido, estimulado. No se puede permitir que unos corrompidos sindicalistas, pantagruélicos comedores de caras viandas (no hay más que ver los rostros de algunos de ellos) a costa del sufrido trabajador decente, malversen las subvenciones que VIENEN “REGALANDO” LOS DIFERENTES GOBIERNOS,
TAN CORROMPIDOS COMO ELLOS, para su disfrute personal; sin que nadie, repito nadie, ni del gobierno ni de los sindicatos, se moleste, ni se preocupe lo más mínimo en ayudar al trabajador, repito, decente, a encontrar un trabajo.

DERECHO CIUDADANO A DECIDIR está por el trabajo, necesario para la correcta evolución y desarrollo de la Familia y de la Nación.

No se pueden mantener unos sindicatos que roban a los suyos, y no les atienden. Queremos unos sindicatos COMPROMETIDOS con la creación de empleo y queremos unos empresarios que dialoguen con ellos…¡Que dialoguen en busca de la EXCELENCIA! También en la Empresa. Porque LA EMPRESA NO ES SOLO EL EMPRESARIO. LA EMPRESA ES EL CONJUNTO DE TODOS SUS INTEGRANTES.
El empresario aporta ideas, ilusión y patrimonio, pero el trabajador, también aporta su patrimonio, que es su esfuerzo para llevar la nave adelante (Los que habéis tenido, o tenéis, contacto con el mar, sabéis a que me refiero: bogar juntos en la misma dirección).

Un trabajador no pone tornillos, un verdadero trabajador “construye una máquina” y la maneja con habilidad. Un trabajador no pone ladrillos, un verdadero trabajador “construye” un edificio. Ésa es la línea de pensamiento de DERECHO CIUDADANO A DECIDIR.

CONSTRUIR es la palabra exacta. Queremos construir una España en la que todos seamos necesarios, pero, antes que nada, sin que nadie (gobierno, autonomías, diputaciones, ayuntamientos, sindicatos, patronales, etc.) nos robe; porque nos están robando, y están robando el pan de nuestros hijos. Eso si que no, eso no lo consentimos. Ya han robado mucho, ya han robado todo lo que había que robar; las arcas del Estado están casi vacías. Y los bolsillos del español DECENTE, también lo están.

Queremos un GOBIERNO ADMINISTRADOR, con la colaboración a la par de unos sindicatos, también administradores del trabajo y del trabajador. Unos sindicatos (ver el ejemplo de las Trade Unions inglesas o de los sindicatos alemanes, escandinavos, etc.), que NO LUCHEN CONTRA EL EMPRESARIO, sino que junto a él, aporten soluciones y ayuden a crear puestos de trabajo. Unos sindicatos a los que el trabajador pague con alegría su cuota de afiliado, porque sabe que va a estar protegido y ayudado, en estrecha colaboración con el propio empresario. NO ES TAN DIFÍCIL. Sólo hay que desenmascarar y eliminar las manzanas podridas, más bien repugnantes ratas (es decir, muchos de los actuales) y sustituirlos por gente honrada y decente que piense cual es su función; que, desde luego, no es hincharse de marisco y encima fotografiarse para mayor vileza. Esos “tipos” sobran en España.

José Roberto Roca Torregrosa

Vicepresidente Nacional Provisional de DERECHO CIUDADANO A DECIDIR