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ESTAMOS PERDIENDO

Musulmanes rezando en una calle de Marsella (Foto del año 2011)

ESTAMOS PERDIENDO

Nos estamos perdiendo en asuntos provincianos y locales, cuando el peligro viene de fuera y es muy superior a lo que pensamos. Lo tenemos en casa ya desde hace mucho tiempo.

El Islam es una forma de vida completa, total. No es una religión, ni es un culto. Es una ideología capaz de asumir en sí misma todos los componentes sociales, jurídicos, militares, económicos, políticos y falsamente religiosos, y que, además, es impermeable a debates, razonamientos o libertad de expresión alguna, siendo ese falso concepto religioso, que les hace rezar humillados y sumisos varias veces al día de cara a la Meca, el aglutinante, el engrudo que une al resto de componentes.

Como la “gota malaya”, la islamización comienza cuando el número de mahometanos/musulmanes permite poder hacer campañas a favor de privilegios religiosos que, en nuestra sociedad, tolerante, multicultural y políticamente correcta, son aceptados sin reparar que, junto a esos “privilegios religiosos” llegan también, como parásitos o rémoras, el resto de componentes, sociales, económicos, jurídicos (la Sharia) que tienden a infiltrarse en nuestro modo de vida; naturalmente sin adaptarse a él.

El “modus operandi” es claro y transparente.

Hay establecido un “umbral de ataque”:

Siempre que la población mahometana/musulmana permanezca por debajo del 2% del total del país, será admitida como una minoría amante de la paz y no como una amenaza para los no mahometanos/musulmanes.

Esto ocurre en:

EE.UU – 0,6% de musulmanes
Australia – 1,5%
Italia – 1,5%
Noruega – 1,8%
China – 1,8%
Canadá – 1,9%

Hay que destacar que Canadá ya está dictando leyes que favorecen a los musulmanes en detrimento de los no musulmanes.

Cuando la población se sitúa entre el 2,0% y el 5,0%, los musulmanes comienzan su particular proselitismo entre las minorías más fácilmente manipulables, sean étnicas, antisistema o simplemente descontentos, incluídas cárceles o bandas callejeras.

Dinamarca – 2,0% de musulmanes.
Reino Unido – 2,7%
Alemania – 3,7%
España – 4,0%
Tailandia – 4,6%

Debe resaltarse que, aunque aún no lleguen al 5% en Alemania, hay ciudades en las que están amenazando a los ciudadanos y exigiendo la implantación de la Sharia en algunos barrios.

En España, algunos colegios ya han retirado diversos alimentos de sus menús, por “impuros”

A partir del 5,0%, los musulmanes fuerzan su influencia exponencialmente en relación al porcentaje de población que representan: exigirán la introducción de alimentos “halal” en escuelas y supermercados, que solo pueden ser tratados por sus propios manipuladores, asegurándose empleos. Seguidamente llegan las amenazas a cadenas de supermercados para que los sitúen en sus estanterías.

Hace ya mucho tiempo que esto está sucediendo, con la aquiesciencia de las autoridades en países como:

Francia – 8,0% de musulmanes
Trinidad y Tobago – 5,8%
Holanda – 5,5%
Suecia – 5,0%
Filipinas – 5,0%
Suiza – 4,3%

En estos países fuerzan para que los gobiernos les permitan regularse bajo la Sharia (la ley islámica) dentro de sus ghettos, pero su objetivo, no lo dudemos, es establecer la Sharia en todo el mundo. Francia tiene ciudades, como Marsella, que superan ampliamente el 8% de musulmanes y donde ya impera en la práctica la ley islámica, así como en algunos “banlieus” de París.

Al llegar al 10% de la población, fuerzan la anarquía como un medio de quejarse, falsamente, de sus condiciones de vida en el país. Lo vemos constantemente en ciudades como París, patrullada por el ejército, pero en la que aumentan las algaradas, y los destrozos, con quemas de automóviles y de mobiliario urbano. En este punto ya, cualquier acción no musulmana es ofensiva para el Islam, y contraatacan con amenazas e insurrecciones. Lo hemos visto en Amsterdam, tras publicarse unas viñetas sobre Mahoma, y algunos films sobre el Islam. Esto se ve a diario en los países que citamos:

Guyana – 10,0% de musulmanes
Kenia – 10,0%
India – 13,4%
Rusia – 15,0%
Israel – 16,0%

Los disturbios alcanzan el nivel de espeluznantes, con quema de iglesias, asesinatos esporádicos y formación de grupos paramilitares jihadistas cuando alcanzan el 20% de la población. Países como Etiopía con un 32,8% de musulmanes.

Ya con un 40% de la población, se experimentan masacres generalizadas, ataques terroristas crónicos y guerra ininterrumpida de milicias paramilitares, como ocurre en:

Bosnia – 40,0% de musulmanes
Chad – 53,1%
Líbano – 58,7%

Al alcanzar un 60% de población musulmana, más de la mitad de los individuos del país, las persecuciones de los no creyentes, incluyendo a los mahometanos no ortodoxos, son salvajes; añadiendo el genocidio, es decir, la limpieza de los que no siguen la Sharia al pie de la letra, usada como arma justificativa, y el establecimiento de la Jizya, el impuesto sobre todos los infieles, como ocurre en:

Malasia – 60,4% de musulmanes
Albania – 70,0%
Sudán – 70,0%
Qatar – 77,5%

A partir del 80%, el objetivo es un estado 100% mahometano/musulmán, por lo que hay jihad total sobre la población no islámica, y limpieza étnica genocida por parte del Estado. Ya se está practicando, y en vías de conseguirlo en:

Bangla Desh – 83,0% de musulmanes
Indonesia – 86,1%
Egipto – 90,0%
Siria – 90,0%
Tajikistán – 90,0%
Jordania – 92,0%
Emiratos Árabes – 96,0%
Pakistán – 97,0%
Irak – 97,0%
Irán – 98,0%
Gaza – 98,7%
Marruecos – 98,7%
Palestina (estado no reconocido) – 99,0%
Turquía – 99,8%

Dar-es Salaam, es decir, el Paraíso de la Paz Islámico comienza cuando el 100% de la población es musulmana, las Madrarazas (madrassas) son las únicas escuelas y el Corán, la última palabra, tal como ya ocurre en:

Afganistán – 100,0% de musulmanes
Arabia Saudí – 100,0%
Somalia – 100,0% y
Yemen – 100,0%

Aún así, la paz jamás se alcanza, dado que en estos estados con el 100,0% de musulmanes, aquellos más radicales intimidan y vomitan odio, asesinando a los menos radicales por diversas, y a menudo, incomprensibles razones.

“Antes de cumplir los nueve años, ya había aprendido la doctrina básica de la vida árabe: Yo contra mi hermano; yo y mi hermano contra nuestro padre; mi familia contra mis primos y el clan. El clan contra la tribu; la tribu contra el mundo; y todos juntos, contra los infieles”

Es imprescindible entender, y si no lo hacemos estamos perdidos, que, en algunos países como Francia, con sólo un 8,0% de población musulmana, ésta vive en auténticos ghettos, dentro de los cuales son ya el 100% y viven bajo la Ley de la Sharia. La policía no se atreve a entrar en esos ghettos, y el gobierno es incapaz de controlarlos. Son un Estado dentro de otro Estado, con sus propias leyes.

Allí no hay tribunales, ni escuelas nacionales, ni establecimientos religiosos no musulmanes. Francia lo ha consentido y nosotros estamos cerca de sufrirlo.

Los niños solo asisten a las Madrazas, (madrassas), y solo estudian el Corán.

Relacionarse con lo que ellos denominan “un infiel” es considerado un crimen punible con la muerte.

En efecto, en algunas áreas de ciertas naciones, los imanes y los extremistas radicales ejercen más poder del que representaría su propia demografía. Y lo hemos consentido.

Mil quinientos millones de musulmanes suponen hoy el 22% de la población mundial, pero su tasa de natalidad es seis veces superior a las de los cristianos, hinduistas, budistas, judíos y el resto de creyentes de otras confesiones religiosas.

A final de éste siglo, superarán el 50% de la población del mundo.

Este es el futuro que nos espera, salvo que tomemos conciencia y se les obligue a vivir en sus países disfrutando de su “cultura”; porque en los últimos cien años no aportaron nada a la humanidad y no hay razón para pensar que lo vayan a hacer ahora.

Ya es hora de que empecemos a ganar.

 

José Roberto Roca Torregrosa

Presidente Nacional de

DERECHO CIUDADANO A DECIDIR

DCID – El Partido del Siglo XXI

30.08.2017