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LA ASFIXIA POLÍTICA, SOCIAL Y ECONÓMICA DE ESPAÑA

MANOS ASFIXIANDO

LA ASFIXIA POLÍTICA, SOCIAL Y ECONÓMICA DE ESPAÑA

Desde hace algún tiempo los medios de comunicación social vienen informando de la práctica (sobre todo entre personas muy jóvenes) de un peligroso entretenimiento conocido como “el juego de la asfixia” (en inglés, “choking game” o “shocking game”) que por las trágicas consecuencias que, en muchas ocasiones, reporta se conoce también como “juego de la muerte”.

Consiste en asfixiar intencionadamente a otra persona, con expreso consentimiento de ésta, hasta que pierda el conocimiento y sobrevenga un desmayo transitorio. También hay quien ejerce esa acción sobre sí mismo para conseguir igual efecto.

 

EL JUEGO DE LA ASFIXIA

Pese a que esa brutal práctica puede conducir con demasiada frecuencia a muertes accidentales de los asfixiados, ha aumentado considerablemente la adicción a ese peligrosísimo juego. Por sus características y el silencio cómplice que acompaña a tan majadera acción, propia solo de individuos con escasa y deficiente dotación neuronal, esas muertes suelen considerarse oficialmente como suicidios al ser muy difícil demostrar quién es el verdadero responsable. En otras ocasiones se producen graves daños neurológicos que pueden ser irreparables. Solo cuando se ha grabado en vídeo la realización del “juego” y extendido éste por las redes sociales queda prueba de quienes son sus protagonistas, salvo que actúen con el rostro cubierto por una capucha y sea imposible identificarles.

¿Qué persiguen quienes se someten a esa asfixia provocada?

Algunos de los que la han experimentado afirman que al hacerlo disfrutan de un especial placer (acompañado de un fuerte orgasmo) cuando su cerebro se aturde y pierden la consciencia. Y en esas manifestaciones favorables sustentan la alabanza a tal práctica quienes se dedican a propagar sus “bondades”. Es una forma de aceptar que “el fin justifica los medios” aunque exista el peligro de sucumbir en el intento.

De momento ese infernal “juego” está muy extendido entre los adolescentes de los países anglosajones, especialmente Canadá y Estados Unidos, y varios países sudamericanos de habla hispana, con especial incidencia en Argentina, Chile y México. En España los diversos cuerpos de seguridad aún no han detectado un aumento significativo del mismo, pero, dado el imparable fenómeno de la globalización y el creciente flujo de inmigración que proviene de los últimos, no es de extrañar que en breve plazo aumente la práctica de esa irracionalidad. No olvidemos que, con el pretexto del derecho a la libertad, nuestros jóvenes se intoxican rápidamente con los venenos sociales foráneos y se contagian de las más abyectas enfermedades del espíritu, sin que las familias y los poderes públicos arbitren eficaces remedios para evitarlo.

 

AUTOASFIXIA

Creemos que, ante esa realidad, existen bromas que son demasiado peligrosas, porque trivializan la práctica de la asfixia simulando un estrangulamiento “cariñoso”. Tal es el caso de Jean Claude Juncker, Presidente del Eurogrupo, cuando en marzo de 2012, echó las manos al cuello de Luis de Guindos Jurado, Ministro de Economía y Competitividad del Reino de España, simulando un estrangulamiento que, en realidad, era una metáfora visual de lo que nos esperaba a los españoles si no seguíamos a rajatabla las directrices emanadas de la Unión Europea.

Ya antes, en febrero de ese mismo año, Alfredo Pérez Rubalcaba, a la sazón Secretario General del PSOE, había hecho un gesto similar con Rosa María Díez González, Portavoz en el Congreso de los Diputados del ahora desaparecido Grupo Parlamentario de UPyD. Bajo el barniz de una inocente broma se escondía un contenido rencor por la reciente intervención de la diputada que había propinado un duro varapalo dialéctico al “estrangulador”.

 

POLITICOS ESTRANGULANDO

Esa moda se ha extendido más allá del ámbito político, de lo que es evidente prueba el gesto análogo protagonizado por Kevin Schwantz al rodear con ambas manos el cuello de Marc Márquez tras la victoria de este último en la modalidad Moto GP del Gran Premio de las Américas de Motociclismo 2014.

¿Se trataba de un gesto de camaradería o de rabia disimulada al ver que el “estrangulado” está a punto de superar el anterior record del “estrangulador”?

 

KEVIN SCHWANTZ SIMULA ESTRANGULAR A MARC MARQUEZ POR SUPERARLE EN VICTORIAS MOTO...

Dejemos ya este largo preámbulo para entrar de lleno en el meollo de la cuestión política que tiene una fuerte analogía con el “juego de la asfixia”, con tintes igualmente trágicos, sin que sus efectos estén suavizados por esos ribetes aparentemente cómicos que caracterizan las escenas de estrangulamiento simulado con que nos han obsequiado ciertos personajes que deambulan por los ámbitos institucionales y deportivos.

Llevamos demasiado tiempo aguantando que determinados políticos se dediquen al siniestro juego de asfixiar con saña a sus oponentes, sean del mismo partido o de otro distinto. Pero no lo hacen con el ánimo de producir en ellos un goce placentero, como aseguran los mozalbetes que se dedican con afán digno de mejor causa a competir en el “juego de la muerte” participando en unas “olimpíadas del terror” que ya han causado muchas desgracias y enorme dolor a las familias de las víctimas voluntarias de lo que empieza a ser una masacre plenamente irracional. Su fin es muy distinto.

Se trata de eliminar a los que esos sátrapas consideran sus enemigos porque o bien compiten con ellos para ocupar apetecibles cargos dentro de la organización a la que pertenecen o son un obstáculo por militar en otras organizaciones cuyos afiliados también optan al desempeño de cargos institucionales desde los que puede ejercerse un poder si no omnímodo, al menos de gran calado. Para conseguirlo no se detienen ante nada.

De un lado aplican la fuerza “digital”, que les permite ejercer una regulación interna de carácter presidencialista, para apartar a “otros” de los puestos a los que optan amparados en la legalidad general y la regulación estatutaria. Y, cuando esa fuerza no es suficiente, hacen caer el peso de un arbitrario régimen disciplinario casi dictatorial para apartarles de los cargos que ocuparon gracias al voto de los afiliados, nombrando gestoras a su gusto, o, incluso, los expulsan del partido sin respetar sus más elementales derechos.

De otro lado, a los adversarios de partidos distintos se les acusa de supuestas responsabilidades políticas o, en su caso, hasta de hipotéticos delitos, presentando absurdas propuestas de reprobación en los órganos institucionales o querellas ante los juzgados y tribunales para ver si suena la flauta por casualidad y prosperan cuando consiguen el apoyo de los representantes de otras camadas de depredadores o la colaboración de jueces afines que les deben favores y canonjías de toda índole.

A esos innobles comportamientos se unen las campañas de acoso en los medios de comunicación afines, a cuyos serviles “profesionales” y manejables empresarios se han preocupado de untar adecuadamente con cargo a las diversas y bien nutridas partidas presupuestarias alimentadas por los impuestos del pueblo soberano. Por si no basta con ello, se organizan concentraciones, manifestaciones, sentadas, pitadas, escraches y toda clase de acciones atentatorias contra la dignidad de las personas afectadas directamente, los derechos de los ciudadanos que las sufren y en detrimento del orden público.

Además de contar con una estimable colaboración de los sindicatos “de clase” para montar huelgas ilegales en las que no se respetan los requisitos normativos y los servicios mínimos (ni siquiera los esenciales) y de los grupos antisistema o afines a los terroristas, para hacer más ruido y más daño a los indefensos ciudadanos que llegan a sentir pánico ante la inoperancia de quienes dirigen políticamente las diversas fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

La situación se ha agravado desde que ese botarate maligno llamado José Luis Rodríguez Zapatero llegó a la Presidencia del Gobierno tras el Golpe de Estado del 11 de marzo de 2004, sin que los cuatro años de mayoría absoluta del PP alcanzada el 20 de diciembre de 2011 hayan servido para contrarrestar las numerosas aberraciones legislativas promovidas por el susodicho individuo, dada la tradicional pusilanimidad y cobardía de los dirigentes de la derecha partidista, que han traicionado a la derecha sociológica de la que salieron los votos que los auparon al poder.

Pero la cuestión llegó al paroxismo con la ascensión de Pedro Sánchez Pérez-Castejón, alias Pdr Snchz, a la Secretaría General del PSOE. Su comportamiento al frente de ella ha derivado en un aumento acelerado del modelo de aplicación del “juego de la asfixia” al ámbito de la política.

Ese personajillo no se ha contenido a la hora de ensayarla con propios y extraños, atendiendo al pretexto ya argüido por Rodríguez (el “bobo solemne”) de proporcionar placer hasta el orgasmo a los miembros de los colectivos minoritarios que han unido sus fuerzas para destruir la España que respetamos y amamos la mayoría: feministas violentas de mentalidad cerrada, empresarios que se lucran con el aborto libre, promotores del multicolor “orgullo gay”, defensores de que se llame matrimonio a lo que no es tal, grupos anticlericales y sacrílegos, promotores de la LIVG que condena a los varones de antemano por el simple hecho de serlo, falsarios defensores de una mendaz “memoria histórica”, lameculos de los islamistas radicales, animalistas de variado pelaje, propagadores de la leyenda negra antiespañola, violadores del patrimonio documental histórico, okupas que no respetan la propiedad ajena, activistas que viven a costa de las subvenciones públicas, sindicalistas de esa clase que viven del cuento de la liberación y de la devolución del “patrimonio histórico”, majaderos que se consideran artistas o intelectuales y que han pasado del gesto de simular como payasos una “ceja circunfleja” al “no, es no” con que los militantes del PSOE “podemizados” siguen rindiendo pleitesía al megalómano e inútil Sánchez. Y, lo que es más grave, terroristas y sus “marcas blancas”, asesinos múltiples, separatistas y segregacionistas.

Todos ellos, bajo la batuta del “avocálico” (que espemos no pueda volver nunca a tener influencia política) han practicado el “juego de la asfixia” contra los ciudadanos decentes sin respetar su libertad ni sus derechos democráticos utilizando siempre a tal fin palabras que evocan conceptos en los que no creen ni por asomo: LIBERTAD, JUSTICIA, FRATERNIDAD, … Basta remitirse a los hechos que protagoniza día a día esa canalla para que dicha evidencia se grabe con la indeleble tinta de la VERDAD en la mente y en las almas de los compatriotas a los que pretenden estrangular.

 

PEDRO SANCHEZ ESTRANGULANDO A ESPANA..

¿HASTA CUANDO VAMOS A PERMITIR QUE INDIVIDUOS COMO ÉSTE SIGAN ESTRANGULANDO A ESPAÑA?

Mientras tanto, los beneficiaros adictos a ese satánico juego que asfixia a los españoles de bien aplauden las medidas que una chusma infecta pretende adoptar para seguir apretando nuestros cuellos hasta la extenuación y así conseguir la asfixia de España para llevarla a una muerte que solo a ellos les produce una infernal alegría.

 

LA SINIESTRA CLAQUE...

Las personas que denuncian la práctica del “juego de la asfixia” y trabajan por erradicarlo de los hábitos juveniles han diseñado un lazo para prevenir a los ciudadanos sobre los nefastos riesgos de ese criminal y suicida entretenimiento.

En DERECHO CIUDADANO A DECIDIR (DCID) proponemos el uso continuo en nuestras solapas de otro lazo similar para prevenir a los compatriotas sobre los enormes riesgos de seguir tolerando que algunos políticos, junto a sus adictos y votantes, nos obliguen a ser víctimas de su análogo juego de índole política cuya práctica lleva sin remedio a asfixiar a nuestra Patria hasta hacerla morir como protagonista de la Historia. Con esa pequeña aportación, que se muestra al final de este artículo, denunciamos LA ASFIXIA POLÍTICA, SOCIAL Y ECONÓMICA DE ESPAÑA.

Ignacio Vargas Pineda

Secretario Nacional de

DERECHO CIUDADANO A DECIDIR

DCID – El Partido del Siglo XXI

 

LAZOS 

RESEÑAS HISTORIOGRÁFICAS

El ahora llamado “juego de la asfixia” convertido en una peligrosa adicción que atrae a muchos adolescentes, ya era una práctica bastante extendida entre adultos con el nombre de asfixia erótica, hipoasfixia o hipofixiofilia, como curiosa manera de conseguir mayor satisfacción sexual disminuyendo el ritmo respiratorio durante la realización de los actos de esa naturaleza. Cuando lo practica una persona consigo misma se conoce con el nombre de autoasfixia erótica (término acuñado en 1991 por una revista científica estadounidense) y también con el de asfixia autoerótica. Ambas modalidades tienen la consideración de parafilia; es decir de práctica sexual no ortodoxa que, además, comporta gran riesgo de mortalidad o, cuanto menos, de graves complicaciones neurológicas.

Desde comienzos del Siglo XVII se ha venido documentando esa práctica y sus efectos sobre el sistema nervioso y el disfrute de la sexualidad, llegando incluso a proponerse por algunos profesionales de la Medicina como remedio para la disfunción eréctil, con fundamento en las observaciones de lo ocurrido a individuos ejecutados en la horca que mostraban una erección, en ocasiones seguida de eyaculación, en el momento más álgido de la asfixia e incluso justo después de muertos.

En los prostíbulos de gran parte de los países del Extremo Oriente se utilizaba desde la antigüedad esa práctica para así aumentar la sensación del orgasmo, lo que se ha definido como hipoxifilia. Es también muy usada por los fetichistas y por los aficionados a las técnicas sadomasoquistas, quienes actúan bajo el paraguas conjunto de la comunidad BDSM, que agrupa las siglas de Bondage (*) y Disciplina; Dominación y Sumisión; Sadismo y Masoquismo.

Se describe sin pudor en numerosas obras, como es el caso de las novelas y dramas de Donatien Alphonse François de Sade, que es más conocido por su título nobiliario de marqués de Sade, filósofo y escritor francés nacido en el Siglo XVIII y fallecido en el XIX uno de cuyos relatos más leídos es “Justine o los infortunios de la virtud” (en francés, “Justine ou les malheurs de la virtu”) que fue llevada al cine en 1969 con el título de “Marqués de Sade: Justine”, producción italogermana dirigida por el español Jesús Franco y que resultó un fiasco monumental. También puede ser comentada de forma explícita o implícita en la obra de Leopold von Sacher-Masoch, escritor austriaco que vivió en el Siglo XIX y escribió la conocida obra “La Venus de las pieles”, llevada al cine en 2013 con el mismo título (La vénus a la fourrure” o “Venus in Fur”, en francés, y “Venus im Pelz”, en alemán), producción gala dirigida por Román Polanski y de mayor calidad que la anteriormente indicada.

PORTADAS Y CARTEL DE JUSTINE

PORTADAS Y CARTEL DE LA VENUS DE LAS PIELES

La posterioridad ha venido a denominar como sadismo y masoquismo, respectivamente, las prácticas eróticas dirigidas a conseguir placer sexual mediante métodos que provocan el dolor ajeno o el propio, entre las que podrían considerarse incluidas la asfixia y la autoasfixia eróticas; pero éstas existen desde tiempos inmemoriales.

Buceando con los expertos por el apasionante océano de referencias históricas sobre costumbres y usos de las antiguas civilizaciones que se testimoniaron en su época mediante numerosos escritos muy anteriores a la invención de la imprenta, recogidos o grabados en diversos soportes, y teniendo en cuenta los importantes hallazgos arqueológicos, desenterrados y estudiados durante la Edad Contemporánea, podremos comprobar que esas prácticas sexuales, incluidas las de la asfixia y la autoasfixia eróticas ya eran comunes en las sociedades de las antiguas civilizaciones egipcia, griega y romana, entre otras. Efectivamente “Nihil novum sub sole” (en traducción más o menos libre, “No hay nada nuevo bajo el sol”) frase cuyo origen se atribuye al Rey Salomón en el libro Eclesiatés de la Biblia.

Un caso de muerte por asfixia erótica se narra en la película franco-japonesa, rodada en 1976 bajo la dirección del nipón Nagisa Oshima, cuyo título es “El imperio de los sentidos”, basado en un hecho real ocurrido que terminó con la muerte de Kichizo Ishida en 1936 a manos de su amante Sadu Abe mientras Krirealizaba esta práctica con él.

CARTELES DEL IMPERIO DE LOS SENTIDOS

Hay varios casos de muerte atribuidas a la práctica de la asfixia o la autoasfixia eróticas que se han registrado a lo largo de la Historia más reciente: El compositor Frantisek Kotzwara, en 1791, el príncipe Luis Enrique José de Borbón-Condé, en 1830, el actor estadounidense Albert Dekker, en 1968, el dibujante e historietista estadounidense Vaughn Bodē, en 1975, el diputado del partido conservador británico Stephen Milligan, en 1994, el cantautor estadounidense de rock Kevin Gilbert, en 1996, el cantante australiano Michael Hutchence, en 1997, el neonazi británico Kristian Etchells perteneciente al partido Frente Nacional,  en 2004, el actor cinematográfico estadounidense conocido como David Carradine, en 2009, el cámara de televisión italiano Mario Biondo, en 2012 y el asesino múltiple estadounidense Ariel Castro, en 2013. En ellos se han basado también los argumentos de varias novelas y los guiones de algunas películas y capítulos de series televisivas, que omitimos relacionar para no hacer demasiado prolija esta reseña.

 

(*) Bondage (palabra que, tanto en la lengua francesa como en la inglesa, significa “esclavitud” o “cautiverio”): Se trata de una práctica erótica consistente en la inmovilización de partes del cuerpo de una persona con el pretendido fin de aumentar la intensidad del placer.