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LA ÉTICA DE LA EX MINISTRA TRUJILLO

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Cualquier televidente ha podido comprobar que la ex ministra Trujillo interviene en diversos programas de debate político dando lecciones de ética a diestro y siniestro; haciendo alarde, a la vez, de su cacareado conocimiento en lo relativo a Derecho Constitucional. Y, además, siempre mirando con un rictus despectivo y displicente a aquellos contertulios que tienen la osadía de llevarle la contraria en los temas sometidos a discusión.

Pero lo verdaderamente asombroso es que nadie le recuerda, para bajarle los humos, los maravillosos “éxitos” conseguidos en su etapa de máxima responsable de un Ministerio de la Vivienda, hoy desaparecido del organigrama de la Administración General del Estado.

Del extenso y muy variopinto catálogo de errores (forma obviamente suave de llamar a los despropósitos que tuvo la desfachatez de elevar a la categoría de actos de gobierno) debemos destacar tres medidas muy comentadas en su etapa de miembro (¿o “miembra”?) del primer “Desgobierno” de Rodríguez. Representan hitos altamente significativos en la triste historia de la estulticia de los seres humanos, a quienes se atribuye la racionalidad:

  • Compra de 10.000 zapatillas de la marca Keli Finder para regalar a los jóvenes con el fin de “andar por toda la ciudad en busca de una vivienda” según rezaba, sin sonrojo alguno por parte de sus promotores, el eslogan publicitario utilizado durante la campaña de propaganda institucional que se lanzó a través del portal de Internet kelifinder.com, costando la friolera de 140.000 euros, sin contar con el alto precio de otras ridículas zarandajas complementarias.

– Promoción para fomentar la construcción de numerosas viviendas que su bien nutrido e ingenioso equipo de asesores vino en llamar “soluciones habitacionales” (de entre 25 y 30 metros cuadrados de superficie cada una) por no denominarlas “cutreviviendas” o “zulos legales”, lo que hubiera sido más propio. Con esa necia medida, que también costó al Erario Público una considerable pasta gansa, la muy osada Trujillo se aventuró a afirmar que estaba cumpliendo la promesa de Rodríguez de poner a disposición del mercado 180.000 nuevas viviendas durante esa legislatura; que, según la campaña electoral del PSOE, serían construidas bajo los auspicios del Gobierno.

– Creación de la llamada Sociedad Pública de Alquileres (SPA) con 20 millones de euros de capital y un presupuesto de otros 6 millones para el ejercicio de 2006. Ese ente, desde su puesta en marcha, ha tenido en siete años (según datos oficiales) unas pérdidas totales de más de 54 millones de euros. Únicamente en el año 2013 el balance presentaba la no despreciable cantidad de 6,9 millones, con un déficit presupuestario de 890.000. Y total para haber intermediado tan solo en 19.934 contratos, entre la gran cantidad de los suscritos por arrendadores y arrendatarios; con el increíble coste de casi 2.709 euros para cada uno de ellos a cargo del patrimonio societario; o sea, del dinero detraído a los muy sufridos contribuyentes. Aunque desde el año 2012 la SPA se encuentra en un inacabable y extraño proceso de liquidación, ha seguido generando pérdidas con el beneplácito culpable del actual Gobierno del PP. Todo ello sin tener en cuenta que durante su mandato se otorgaron plenas competencias en materia de calificación del suelo (declaración de urbanizable) a los Ayuntamientos, después de lograr el PSOE, tras haber interpuesto recurso ante un sumiso y complaciente Tribunal Constitucional, que se derogara la Ley del Suelo propiciada por el PP bajo la dirección de Aznar. Con esa acción se favoreció en gran medida el ulterior estallido de la conocida como “burbuja inmobiliaria”.

Afortunadamente el, a la sazón, Ministro de Economía y Hacienda detuvo su pretensión de aprobar la concesión de ayudas directas para construir viviendas o rehabilitar las antiguas, introduciendo como medida alternativa algunas desgravaciones tributarias en la declaración del IRPF.

Ni Trujillo ni la otra ministra de cuota que le sucedió en el cargo, Chacón, acometieron las dos actuaciones que eran prioritarias para así resolver la previsible crisis que se cernía sobre el sector inmobiliario. Es decir, una reforma radical de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) y la puesta al día de la normativa dirigida a agilizar sin cortapisas los trámites en los procesos de desahucio, para proteger los derechos de los arrendadores decentes cuando tuvieran la desgraciada ocurrencia de alquilar viviendas de su propiedad a ciertos arrendatarios sinvergüenzas que, sin que medie un motivo racional y justo tienen siempre la mala costumbre de impagar las rentas comprometidas contractualmente.

Parece que ningún gobierno, cualquiera que sea su signo político, se atreve a poner el cascabel al gato. Y así pasan los años sin entrar en el fondo del problema. Es decir, unos por otros, la “casa” sigue sin barrer. Nunca mejor aplicada la palabra que se ha entrecomillado.

Mientras tanto, la ex Ministra Trujillo ha disfrutado y sigue disfrutando de un retiro dulce y dorado (sumamente rentable) del anterior cargo que ejerció en el primer gobierno de Rodríguez con evidente incompetencia y podría decirse que hasta con una negligencia culposa, que podría considerarse incluso dolosa; impartiendo, sin ningún rubor, lecciones de ética en sus diversas actividades, primero en calidad de diputada y, después, como profesora de la Universidad de Extremadura (UEX), amén de locuaz tertuliana; demostrando con esa actitud un ostensible cinismo rayano en lo antológico.

Por cierto, esta individua posee una vivienda unipersonal ubicada en la urbanización de lujo “La Sierrilla” (Cáceres) con tres plantas, superficie total edificada de unos 300 metros cuadrados y 500 más de jardín. Es decir, en total, más de 30 veces la que ella proponía para esas insultantes “soluciones habitacionales” que en su paso por el poder ejecutivo reservaba para las familias españolas de a pié. En la actualidad su valor es de unos 600.000 euros. Hay que tener “morro”, militando como ella en un autotitulado Partido Socialista Obrero (lo de Español es otro cantar merecedor de capítulo aparte), que dice defender los intereses de las clases más humildes.

Seguiremos esperando que alguien, sea de la profesión periodística o no, le cante sin contemplaciones las verdades del barquero aprovechando el fragor de un próximo debate, y así congele en su rostro de cemento esa estúpida mueca de superioridad con la que, haciendo gala de su desparpajo habitual, la que fue conocida en su día como “menestra Apretujillo” ofende la inteligencia y sensibilidad de quienes escuchan sus cínicas denuncias de la innegable corrupción protagonizada por ciertos delincuentes de cuello blanco, que se esconden en las filas de los demás partidos del espectro político. Menos mal que aquí, gracias a las hemerotecas y a las videotecas, funciona con precisión la genuina “memoria histórica”, no la que su patrón pretendió imponernos en otros aspectos con el único objetivo de tergiversar los hechos y deformar la realidad.

¿Existe mayor corrupción que la derivada de malgastar el dinero público, fruto del esfuerzo de todos los españoles, en acciones ineficaces y estériles, olvidando cumplir eficazmente el noble servicio que los gobernantes deben prestar a la sociedad?

 

CONSEJO POLÍTICO PROVISIONAL DE DERECHO CIUDADANO A DECIDIR

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