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LES FEUILLES MORTES

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LES FEUILLES MORTES

LES FEUILLES MORTES

(Francois Prevert, 1945. Intérprete Edith Piaf)

(Segunda parte, espero que última, del artículo “Sang sûr le bord” dedicado inicialmente a la matanza de Charlie Hebdo)

He querido dejar pasar cuatro días de profunda reflexión y de múltiples lecturas, unas sesgadas, otras bienintencionadas pero inexactas, otras directamente para el cubo de la basura, antes de acercarme al ordenador, para intentar entender y, quizá, sólo quizá, explicar a mis coetáneos lo ocurrido en Paris el pasado día 13 de noviembre de 2015. “Attendez la date”. Viernes, 13.

Si, era viernes…y era 13. Malos augurios, más, no seamos supersticiosos, podría haber pasado cualquier otro día, con la diferencia de que cualquier otro día no es viernes, no hay tantas personas en la calle, las terrazas, los espectáculos. Cualquier otro día, los seres humanos, parisinos o no, van a su trabajo, cenan sobre las siete de la tarde, ven algo de televisión, y se van a dormir. En Francia se madruga, también en España.

Era viernes, y era 13. Eso lo sabían los asesinos, como sabían que el viernes es el día de más afluencia en el centro de París. Si a esto añadimos las cuasi primaverales temperaturas que nos ofrece este otoño, no debe sorprendernos que las calles estuvieran abarrotadas, y eso también lo sabían los asesinos terroristas de Estado Islámico y del Levante, que es la traducción del árabe al español del acrónimo DAESH, que ahora empiezan a utilizar los políticos, como algo más suave. Cretinos… significa “lo mismo”, como significa lo mismo abertzale y separatista vasco.

También sabían que al asesinar a 130 infieles en viernes, día sagrado musulmán, se vengaban en primer lugar del desprecio de los no musulmanes a su religión y, en segundo lugar, pero para ellos que son asesinos fanáticos, quizá en primer lugar, conseguían un plus de santidad ante su maldito Allah, (Dios lo confunda), y serían recompensados con el doble de huríes en su paraíso inexistente.

El Corán no es un libro de paz, no es un libro sagrado. No es más que un panfleto torticeramente extrapolado de algunos pasajes del Antiguo Testamento cristiano, y mal interpretado. Nacido por la necesidad de sujetar al desmadrado pueblo árabe, y escrito por diferentes individuos, Muhammad (Mahoma) era un guerrero y dudo no ya que supiera escribir, que seguro que no, sino que siquiera fuera capaz de expresarse correctamente para que lo entendieran sus exégetas, sin más inspiración que la copia mal recogida de ciertos pasajes de varios Libros, éstos sí, Sagrados. Enumerémoslos: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.

De estos Libros, varios siglos después (¡oh sorpresa!) nació el llamado Corán, libro que incita al odio, al fanatismo, a la pederastia (la segunda mujer de Mahoma tenía entre seis y nueve años cuando casó con ella, según los historiadores), al abuso del hombre sobre la mujer, en fin, al asesinato del infiel, del que no se convierta, del apóstata. Sería motivo de risa si no fuere tan trágico.

Y aquí estamos, en pleno siglo XXI, defendiéndonos de los que siguen en el siglo XI. Diez siglos, (MIL AÑOS) de cultura, formación, avance, nos separan. Así es imposible.

Francia, en boca de su Presidente (socialista) François Hollande, al que aplaudo desde mi neta posición no socialista, ha dicho claramente que no se trata de convencer sino de exterminar. Ha usado la palabra “impitoyable”, sinónimo de “pas de pitié”, es decir SIN PIEDAD, o en otra traducción algo más libre “a degüello”, tal como ellos están haciendo (y difundiendo en video) con nosotros, los cristianos. Y lo está llevando a cabo bombardeando, casi desde el minuto uno, las posiciones estratégicas, logísticas y operativas de los asesinos. Ha hecho, con los dídimos bien puestos, lo que ningún otro país se ha atrevido: bombardear el meollo, el tronco, no las ramas laterales.

Estamos en una guerra sin cuartel, los islamistas nunca se van a rendir, su fanatismo se lo impide, no les importa morir, están convencidos de recibir su premio en el más allá. Y el que no lo vea así pronto lo sentirá en sus carnes.

Es necesario que Europa y E.E.U.U. despierten de una vez por todas, y comprendan que esta guerra se desarrolla al estilo de las batallas del siglo XI, “a sangre y fuego”, sin tratados, sin Convenciones de Ginebra que valgan, al bestial estilo de las bestias, que no caballeros, del siglo XI, y que solo vale el exterminio, no va a haber rendición, no va a haber tierra de nadie, no va a haber compasión alguna, y seremos asesinados, hombres, mujeres y niños como animales en el desolladero.

Y ocurrirá en cualquier esquina, cuando menos lo esperemos, porque ya están aquí, y desde hace años, esperando las órdenes finales. Son los “durmientes”. Han caído 130 inocentes hojas nuestras (más de trescientas personas sufren heridas de diversa gravedad). “Les feuilles mortes, las hojas muertas” del otoño parisino, pero en nuestros corazones reverdecerán si somos capaces de entender a lo que nos enfrentamos y tenemos el valor de, unidos todos los países libres, luchar por nosotros y por nuestras familias. En caso contrario, pronto seremos una más de las velitas que en estos momentos hay encendidas en París. Muy bonito, muy melancólico, muy triste, mucho recuerdo, pero ABSOLUTAMENTE INÚTIL.

Luchemos hoy o bajemos la cabeza para que el verdugo haga su trabajo.

José Roberto Roca Torregrosa
Presidente Nacional Provisional de
DERECHO CIUDADANO A DECIDIR
DCID – El Partido del Siglo XXI

 

Francia Luto