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LOS AGUJEROS DE LA MANGUERA

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EUROS QUE SE PIERDEN COMO EL AGUAEuros a la fuga en camino a los paraísos fiscales. La Naturaleza recicla el agua, pero los poderes del Estado no hacen lo mismo con el capital huido.

LOS AGUJEROS DE LA MANGUERA

En todas las ciudades y pueblos de nuestra España, el agua, imprescindible fuente de vida, se almacena en grandes depósitos, en los que es tratada para su potabilidad. Posteriormente, se conduce por innumerables tuberías, de diferentes diámetros, hasta nuestras casas, consiguiendo con un leve giro de muñeca sobre la espita del grifo que mane a nuestra voluntad.

Hasta aquí, todo parece perfecto, nos lo enseñaron los romanos, como tantas otras cosas.

Pero ¿Cuántos millones de litros de agua se pierden en ese trayecto?

Los depósitos de potabilización a cielo abierto propician su evaporación, tienen grietas por las que se pierde parte del caudal, grietas que no se reparan, porque “el agua es barata y hay mucha”, según dicen los cretinos. Es preferible con ese dinero, afirman, poner bolardos en las aceras, por diminuto que sea el pueblo o grande la ciudad, para que los viandantes se destrocen las rodillas, y los automovilistas sus coches.

FUGA POR LAS TUBERIAS

Las tuberías que llevan el agua a nuestras casas, rotas, deterioradas, infestadas de gérmenes, bichos…, les da igual a los supuestos “gestores” de los bienes comunes; la gastroenteritis tiene curación, ya se repararán cuando revienten, que reventarán. Así, el dinero presupuestado para mantenimiento se gasta alegremente, en hacer rotondas inútiles, decenas de peligrosos pasos de cebra, o semáforos por doquier, la mayoría inoperantes para controlar en tráfico.

Un cálculo aproximado cifra en más de un 40% el agua perdida.

¿Y qué se hace?… NADA.

DINERO PERDIDOSolo los políticos en el poder manejan la llave de paso que vacía las Arcas del Estado.

A España, a nuestra España, porque no olvidemos nunca a quién pertenece o a quién pertenecemos. Somos España, esta España que, partiendo del depósito central (EL ESTADO), su encargado de mantenimiento (EL GOBIERNO CENTRAL), su distribución nacional (LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS), provincial (DIPUTACIONES), supralocal (MANCOMUNIDADES), local (AYUNTAMIENTOS), de distrito (BARRIOS),  de  comunidad social  (EDIFICIO  DONDE  HABITAMOS), de vivienda habitual (NUESTRO HOGAR), le ocurre exactamente lo mismo: pierde agua, y, lo que en el principal depósito mana con fuerza, aún con grietas, cuando llega a nuestro hogar es a través de unas capilares tuberías o una fina manguera, que están llenas de muchos agujeros por los que se ha escapado el agua.

Y se ha escapado por el camino, a causa del largo y excesivo trayecto recorrido. Largo y excesivo, dos palabras que lo definen todo.

LA PORQUERIA QUE OBSTRUYE LA TUBERIAToda esa basura obstruye las tuberías del Estado e impide que el dinero de los presupuestos llegue a los ciudadanos en forma de servicios eficientes, fugándose por las grietas.

Tenemos que preguntarnos qué ocurriría con esa agua si reparáramos el depósito central, cubriéndolo, y si tapáramos las grietas (ELIMINACIÓN DEL SENADO, VERDADERO E INÚTIL “CEMENTERIO DE ELEFANTES”, REDUCCIÓN DE CONGRESISTAS DE VARIADO PELAJE…). La manguera sería más gruesa y con menos agujeros. Tendríamos, pues, más agua.

Si mejoráramos la distribución nacional de los recursos disponibles (REDUCCIÓN Y ELIMINACIÓN, EN SU CASO, DE COMUNIDADES AUTÓNOMAS) la   manguera sería más gruesa y con muchos menos agujeros, tendríamos más agua.

Si pudiéramos mejorar la distribución provincial (ELIMINACIÓN, POR INÚTILES EN SU ACTUAL ESTRUCTURA, DE LOS CABILDOS INSULARES Y LAS DIPUTACIONES PROVINCIALES Y GENERALES), conseguiríamos una manguera doblemente gruesa y con pocos agujeros; tendríamos agua en abundancia.

Si mejoramos la distribución supralocal y local, creando entes mancomunados (CONSTITUCIÓN DE NUEVAS MANCOMUNIDADES DE MUNICIPIOS QUE COMPARTAN, EN EQUIDAD, LAS TUBERÍAS), la manguera crecería de diámetro exponencialmente y los agujeros serían casi diminutos, tendríamos aún más agua. Y si, por último, mejoráramos la hoy inapropiada dimensión de los Distritos Electorales (CONSIGUIENDO QUE LOS CONGRESISTAS QUE HEMOS VOTADO Y NOS REPRESENTAN SE PREOCUPARAN DE LOS VERDADEROS PROBLEMAS DE SU CINCUNSCRIPCIÓN Y ESTUVIERAN OBLIGADOS A RENDIR CUENTAS DE SU TRABAJO AL VOTANTE, conseguiríamos un abundante caudal de agua; la manguera sería gruesa y sin agujeros y, si pese a tal, los hubiere el responsable (CONGRESISTA) pagaría por ellos con su dimisión o cese fulminante.

DERECHO CIUDADANO A DECIDIR (DCID) aboga por que todos los españoles puedan disfrutar de una común manguera sólida, gruesa y sin agujeros, a través del adelgazamiento del Estado a la dimensión estrictamente imprescindible, equiparable a la de otros Países de nuestro entorno.

José Roberto Roca Torregrosa

Presidente Nacional de

DERECHO CIUDADANO A DECIDIR

DCID – El Partido del siglo XXI

EUROS VOLANDOEsperemos que los vientos políticos que se avecinan no se conviertan en huracanes que se lleven los escasos recursos monetarios aún disponibles.