Home » Organización » LOS FLUX Y EL SURF

LOS FLUX Y EL SURF

Descargar PDF

Una ráfaga de aire fresco para renovar la sociedad

LOS FLUX Y EL SURF (*)

Los próximos veinte años, y quizá alguno más, van a ser particularmente caóticos… pero no para los miembros de la GENERACIÓN FLUX (**)

Por primera vez en la Historia de la Humanidad, las generaciones no se definen demográficamente (grandiosa, silenciosa, baby boomer, los X, los Y, los Z, tampoco cronológicamente (20 años, 30 años, 40 años…), sino “psicogeográficamente”.

No importa la edad, tampoco demasiado la formación específica. Importa la capacidad de cambiar, de asumir riesgos, de estar preparados para reinventarse, de formarse en muy diversas áreas. Son, SOMOS, seres cambiantes, psicológicamente adaptados para obtener rédito; en nuestro caso político, en otros casos, económico o simplemente lúdico.

Hay que abstraerse de los problemas, y convertirlos en oportunidades; los FLUX siempre somos capaces de renovarnos constantemente, indefinidamente. El desafío que se nos presenta NO está en vivir y rememorar viejas epopeyas, sino en estar ávidos por ver lo que viene o vendrá, aunque sea incierto, y como lo “surfearemos” colocándonos en la cresta de la ola.

Hemos de liderar situaciones ambiguas, escuchar activamente, incorporar ideas de colaboracionismo local, nacional, global, mundial acaso. Los FLUX hemos de tener la mente abierta y focalizada en el futuro, aplicando el conocimiento externo, no para predecirlo, algo imposible, sino para sacar provecho de ese futuro.

Un FLUX, nosotros estamos abocados a serlo, es docente y diplomado a la vez, tecnólogo y a la vez hombre o mujer de política, ha trabajado para el gobierno o para grandes multinacionales, en universidades o en “microemprendimientos”… No es ninguna de estas cosas… y es todas a la vez.  Este es el futuro que, ya es presente.

El modelo político y económico actual ha llegado a su fin, llegó hace ya bastantes años. No culpemos a la crisis, culpémonos nosotros por querer conservar lo que teníamos y que hemos perdido: trabajo fijo (prácticamente es una entelequia), geolocalización (otra entelequia), especialización (otra más), horarios…

Hoy hemos de ser hábiles cabalgando las olas, arriesgando en busca de una idea, de un futuro, dispuestos a devorar kilómetros, en busca de ese Wallhalla que puede ser nuestro si somos capaces de gestionar la tarea política entre el caos, de surfear entre un mar de problemas y salir airosos.

LOS FLUX COMO SURFISTAS

Estamos, los FLUX, obligados a ser “pilotos de tormentas” o “gestores bomberos”. Hemos de actuar con frialdad frente al caos y encontrar oportunidades, no problemas.

Tenemos que perder el miedo ante los avatares de las crisis, aunque no disfrutemos de las protecciones de antaño, al igual que los trapecistas y funámbulos desafían los peligros de las alturas sin la seguridad de una red que los recoja en caso de caída fortuita.

LOS FLUX COMO TRAPECISTAS Y FUNAMBULOS

Charles Darwin afirmaba que el más adaptable al cambio, sobrevive al más inteligente, en el proceso evolutivo. Este proceso de selección natural es de aplicación constante tanto en el mundo político como en el laboral. Y esta es la característica principal de la GENERACIÓN FLUX.

Nuestra característica es ser hombres y mujeres de mentalidad abierta, capaces de avizorar el cambio y dispuestos a convertir un fracaso en un éxito.

Los FLUX somos multiculturales, abiertos, dinámicos y pragmáticos en nuestras decisiones, sin miedo a lo desconocido. Al contrario, gestionar ese temor debe ser nuestro principal desafío.

En un mundo como el actual, los FLUX hemos de conjugar una mente abierta y una visión panóptica, para no ser excluidos y expulsados del duro mercado político.

Somos la GENERACIÓN FLUX.

Conviene matizar bien el alcance del profundo significado de qué representa el tener conciencia de pertenecer a la GENERACIÓN FLUX pues, como ya hemos dicho, nada tiene que ver con la edad ni con otros de los habituales parámetros que se han utilizado hasta el presente (estudios, cultura, filosofía de la vida,…) para establecer diferencias generacionales.

Adaptarse psicológicamente para obtener ventaja de los cambios del entorno no debe representar una renuncia a los principios básicos de nuestro intelecto ni a los valores éticos arraigados en nuestro espíritu. Eso sería traicionar a la propia conciencia. Cambiarlo todo para que, en realidad, todo siga igual es en esencia una táctica “lampedusiana” que utilizan los políticos de la antigua casta y es una hipócrita forma de aceptar solo a las novedades perversas,  sin renunciar a los malos hábitos del pasado.  Tampoco se trata de hacer lo que tanto gusta a la nueva casta de políticos infectada de populismo de la peor estofa, en la que los cambios comportan colaborar con el caos reinante en épocas de crisis para destruir todo lo que es preciado en ese afán de sacar partido del “cuanto peor estén las cosas mejor para los pescadores de río revuelto”.

Ser FLUX es aprovechar eficazmente las crisis para aprender de los errores cometidos y no ser únicamente supervivientes de la debacle sino líderes de la nueva situación y rectores de una sociedad desnortada que necesita encontrar nuevas capacidades sin perder los principios y valores que caracterizan a las personas decentes. Es utilizar inteligentemente las oportunidades que se presentan durante la terrorífica  tormenta para llevar el navío hacia un puerto más seguro, pero que no será nunca el definitivo. Las seguridades que antaño se buscaban en el medio, aferrándose a ellas de una forma desaconsejable, mañana solo se encontrarán en esa fuerza interior que proporciona saberse dueños de nuestros propios destinos como personas y como sociedad.

En eso estamos.

José Roberto Roca Torregrosa

Presidente Nacional de

DERECHO CIUDADANO A DECIDIR

DCID – El Partido del siglo XXI

LOS FLUX COMO GENERADORES DE IDEAS

 

(*) Dedicado a mi hijo Pablo y a los que, como él, estos días están inmersos en el proceloso mar de la Selectividad (P.A.U.)

(**) Fue la revista “Fast Company” la primera que en los albores del año 2012 dedicó una de sus portadas a la generación comprendida entre la conocida como Generación X (constituida por los nacidos entre 1961 y 1981) y la llamada Generación Y (formada por los nacidos entre 1982 y 2004, también denominada de los “Millennials”. Para distinguirla se le asigna el nombre de GENERACIÓN FLUX. Se trata, pues, de un grupo de personas que, aunque en la Sociología tradicional no se le reconocen los atributos propios de una generación, sus componentes, según el criterio expuesto por la revista, tienen unas características propias que permiten considerarles, en su conjunto, como tal:

  • No han nacido en la Era Digital, pero han conocido el despegue de Internet y de las telecomunicaciones móviles hasta el punto de que la utilización de los servicios de los correspondientes avances tecnológicos es, para ellos, un estilo de vida irrenunciable. Cierto es que, en muchos casos, tenían un déficit formativo en el campo de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) que han sido capaces de superar al enfrentarse a tales carencias iniciales con un voluntarioso autoaprendizaje.

  • Su formación estuvo sustentada en modelos muy rígidos que les preparó para llevar a cabo una concreta actividad profesional en la que, con carácter general, no tuvo importancia la utilización de las TIC.

  •  Han sufrido un cambio profundo y determinante en su vida laboral pues, a diferencia de lo esperado a su inicio, lo normal ha sido que sus carreras profesionales no se hayan desarrollado en una misma empresa. Es prácticamente seguro que deban reciclarse de continuo e, incluso, cambiar el sector de actividad.

  • La recepción y uso de la información han tenido que modificarla para adaptarse a los nuevos tiempos. El medio en que se desenvuelven les obliga a no ser meros receptores pasivos de las propuestas informativas diseñadas cotidianamente por los tradicionales mecanismos, sino que se han erigido en actores, canalizando y hasta generando las informaciones de cuanto acontece en su entorno.

  • Han adquirido una clara conciencia en cuanto se refiere a la sostenibilidad y la protección ambiental lo que hace que, para la mayoría de los miembros de esa generación las técnicas ecológicas y los hábitos de consumo de los productos derivados de ellas sean preponderantes y no fruto de un capricho pasajero.

Dejando aparte los aspectos meramente anecdóticos, lo sustancial es que quienes forman parte de la GENERACIÓN FLUX han empezado a tener un protagonismo de enorme relevancia en la sociedad del Siglo XXI, tanto en el mundo de la empresa como en el seno de las Administraciones Públicas y, como no, en el ámbito político. También, lo que resulta de suma importancia, en cuanto se relaciona con el consumo.

El término “FLUX” se refiere a lo que fluye, es decir, a lo que cambia constantemente. Por eso los medios deben conocer en detalle sus pautas de comportamiento y seguir la evolución de sus preferencias sobre la clase de información consumida y la forma y los soportes que prefieren para acceder a ella.

Sin negar la importancia que todo lo anterior pueda tener para el mejor entendimiento del fenómeno, en DERECHO CIUDADANO A DECIDIR (DCID) creemos que no bastan esas características para definir la GENERACIÓN FLUX pues lo primordial, como se indica en el texto del artículo, es que ante los avatares de la crisis seamos capaces de adaptarnos, arriesgando la mayor parte de las antiguas certezas que proporcionaba la estabilidad laboral, para aprovechar las oportunidades que se presentan en las nuevas coyunturas, sacando provecho del ejemplo de los errores que nos arrastraron a ellas, pero sin perder el marchamo de la ÉTICA personal y de la necesaria SOLIDARIDAD colectiva que permita siempre garantizar la LIBERTAD de todos y la JUSTICIA para todos. No perdamos de vista que el buen fin perseguido no justifica los malos medios utilizados para alcanzarlo.