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PARA DAR EN EL CLAVO HAY QUE DAR CIEN VECES EN LA HERRADURA

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PARA DAR EN EL CLAVO HAY QUE DAR CIEN VECES EN LA HERRADURA

MIGUEL DE UNAMUNO Y JUGOBilbao 1864-Salamanca 1936 (1)

Si, queridos compañeros y amigos de DCID.

Ha pasado un año más desde aquél escrito, premonitorio en parte, que titulé “2015 vs 2016”, que encontraréis en nuestra Web y, aunque seguimos en la brecha, aún no hemos llegado a dar las cien veces en la herradura. Posiblemente no hemos insistido bastante a familiares, amigos, conocidos, compañeros de trabajo…, no les hemos “machacado” lo suficiente para que asimilaran los puntos que ofrecemos en nuestro Ideario Programático.

En aquel artículo pedíamos, casi a voz en grito, la UNIÓN o FUSIÓN de los múltiples partidos que, desde nuestra misma óptica política, nos permitiría presentarnos con garantía de éxito a unos más o menos próximos comicios.

Como hemos repetido cientos de veces, no queremos veinte concejales dispersos y un par de alcaldes de pueblos remotos, ni unos cuantos diputados autonómicos. Eso sería ambicionar el sillón por el sillón en beneficio de algunos pocos. Queremos el Estado… mañana, dentro de dos años, dentro de quince años…Pero lo queremos.

Y no para salvar a la Patria (no somos “salvapatrias”) sino para servir y trabajar hasta la extenuación por el bien común.

Esto es lo que hemos de hacer entender a muchos de nuestros compatriotas: estamos aquí por ellos, con ellos y para ellos, para servirlos  y  protegerlos,  para  que  puedan  recibir  la educación y la  enseñanza  libre y adecuada, sin adoctrinamiento y con igualdad de oportunidades, para que puedan elegir el trabajo en el que quieran desarrollarse y con el salario justo, para que sus hijos (siempre deseados y que España tanto necesita) sean protegidos desde su concepción vitalmente, psicológicamente, económicamente, y que esa enseñanza libre que hemos citado, sea absolutamente gratuita hasta el fin de sus estudios. El aumento de la natalidad es imperioso en nuestro País. No debemos estar en la cola de los países menos reproductivos.

Hay que hacerles entender, tal como se refleja en nuestro IDEARIO PROGRAMÁTICO, que basta ya de corrupción, de Estado obeso y grasiento, ladrón de nuestro bienestar. El Estado DEBE ADELGAZAR hasta el límite justo que le permita cumplir sus funciones, sin duplicidades, sin abusos de poder, sean de índole económica o política. Tampoco queremos un Estado anoréxico sino un Estado que, desde su fuerza, concedida por nosotros con nuestros votos, lleve adelante el gran galeón que es España; pero que, al igual que en cualquier navío, nadie falte ni nadie sobre. Solo desde la exactitud en sus usos y costumbres navegaremos por los gélidos o cálidos mares que nos rodean, y rendiremos a los enemigos que nos acechan con sus afilados dientes de hiena.

No debemos olvidar la imprescindible SEPARACIÓN DE PODERES que nosotros, como sabéis, ciframos en los tres clásicos de la Ciencia Política: Legislativo, Ejecutivo y Judicial, más otros dos fácticos que, por desgracia, dominan a los anteriores desde hace ya demasiados años,: El Financiero (es decir, la gran Banca Mundial), y el Mediático (o sea, las grandes empresas de Comunicación, deudoras “ad infinitum” de la Banca, y por tanto  esbirros a su servicio para comprar o chantajear a los tres primeros).

Nuestro planteamiento es muy simple: Adelgazamiento del Estado, pero nunca dejación de funciones. Todas las Regiones de España son iguales, diferenciándose únicamente por sus costumbres y su folclore. Tan “singular” es Cantabria como Murcia, Cataluña como Canarias y Baleares como Galicia. Todas ellas constituyen parte indivisible de una Nación, que (esta sí) es histórica y única.

Tiempo es, también, de olvidar glorias o tragedias pasadas, y por eso mismo, he titulado con una frase de Unamuno, el mismo que además de Rector de la Universidad de Salamanca fue concejal e incluso diputado, militando o apoyando en organizaciones de ideologías tan dispares como la socialista, la liberal e incluso colaboró al principio con el Régimen tras el Alzamiento Nacional, aunque de todas sus experiencias salió desencantado incluso cuando participaba como independiente.

Un hombre que el 12 de octubre de 1936 plantó cara en la Universidad de Salamanca al General Millán Astray, tras una intervención soez de este pues en ese venerable y respetable recinto académico, cuna de conocimiento, de reflexión y de debate, en el que el militar lanzó una deleznable soflama contra la inteligencia y protagonizó una triste exaltación de la muerte, Don Miguel le replicó con un lapidario discurso que ha pasado a la historia por su frase más conocida, cuya forma resumida es simplemente: “VENCERÉIS, PERO NO CONVENCERÉIS”.

 

A raíz de ese bravo discurso de respuesta, fue destituido, condenado a arresto domiciliario y moralmente “asesinado”, falleciendo en diciembre del mismo año, hundido y deprimido por tamaña injusticia. Recordad que hace muy pocas fechas hemos tenido un caso muy parecido y aunque no estamos en guerra el poder siempre domina.

Quiero, en fin, pediros a los queridos compañeros de Partido y al resto de amigos que no cejéis en el empeño de transmitir y explicar nuestras propuestas para que así DCID consiga muchos afiliados o simpatizantes y, al fin, votantes en número suficiente para influir en la gobernabilidad de España.

Necesitamos colaboradores que sean personas de bien, que piensen en España y en lo mucho que pueden hacer por sus compatriotas.

Hay mucho por hacer, aunque este año que acaba nos ha dado algunos frutos, pero hay que hacerlo ya. No debemos perder el tiempo en disquisiciones, debates estériles, y mensajes enviados por Whatsapp con vídeos más o menos graciosos…eso no va a llevar adelante ni a nuestro Partido ni a España.

Aprovechemos estos próximos días en los que rememoramos el nacimiento de Jesús, nuestro Redentor, y pensemos cómo es posible que Él, desde la nada (nacimiento humilde, persecución familiar, matanza de inocentes, flagelación, muerte en la Cruz) consiguió que lo siguieran en todos los años que estuvo en vida terrenal, predicando la VERDAD…y enfrentándose con el poder establecido.

Que estas Fiestas nos sirvan a todos de acicate para que DCID llegue al sitio que, por DECENCIA y por HONRADEZ, le corresponde.

A todos, FELIZ Y ALEGRE NOCHEBUENA, FELIZ NAVIDAD, y que el Año Próximo, como decía Pablo Ruiz Picasso, la inspiración para conseguir un Partido fuerte, nos pille a todos trabajando, porque sólo con palabras y sin esfuerzo, no hay resultados.

 

José Roberto Roca Torregrosa

Presidente Nacional de

DERECHO CIUDADANO A DECIDIR

DCID – El Partido del siglo XXI

 

Después del incidente, Unamuno sale de la Universidad de Salamanca abucheado e insultado por los adictos a Millán Astray 

 

(1) 

Los últimos días de Unamuno

Los últimos días de vida (de octubre a diciembre de 1936) los pasó bajo arresto domiciliario en su casa, en un estado, en palabras de Fernando García de Cortázar, de resignada desolación, desesperación y soledad.42 A los pocos días, el 20 o 21 de octubre, en una entrevista mantenida con el periodista francés Jérôme Tharaud (común y erróneamente atribuida al escritor Nikos Kazantzakis):

Tan pronto como se produjo el movimiento salvador que acaudilla el general Franco, me he unido a él diciendo que lo que hay que salvar en España es la civilización occidental cristiana y con ella la independencia nacional, ya que se está aquí, en territorio nacional, ventilando una guerra internacional. (…) En tanto me iban horrorizando los caracteres que tomaba esta tremenda guerra civil sin cuartel debida a una verdadera enfermedad mental colectiva, a una epidemia de locura con cierto substrato patológico-corporal. Las inauditas salvajadas de las hordas marxistas, rojas, exceden toda descripción y he de ahorrarme retórica barata. Y dan el tono no socialistas, ni comunistas, ni sindicalistas, ni anarquistas, sino bandas de malhechores degenerados, excriminales natos sin ideología alguna que van a satisfacer feroces pasiones atávicas sin ideología alguna. Y la natural reacción a esto toma también muchas veces, desgraciadamente, caracteres frenopáticos. Es el régimen del terror. España está espantada de sí misma. Y si no se contiene a tiempo llegará al borde del suicidio moral. Si el miserable gobierno de Madrid no ha podido, ni ha querido resistir la presión del salvajismo apelado marxista, debemos tener la esperanza de que el gobierno de Burgos tendrá el valor de oponerse a aquellos que quieren establecer otro régimen de terror. (…) Insisto en que el sagrado deber del movimiento que gloriosamente encabeza el general Franco es salvar la civilización occidental cristiana y la independencia nacional, ya que España no debe estar al dictado de Rusia ni de otra potencia extranjera cualquiera, puesto que aquí se está librando, en territorio nacional, una guerra internacional. Y es deber también traer una paz de convencimiento y de conversión y lograr la unión moral de todos los españoles para restablecer la patria que se está ensangrentando, desangrándose, envenenándose y entonteciéndose. Y para ello impedir que los reaccionarios se vayan en su reacción más allá de la justicia y hasta de la humanidad, como a las veces tratan. Que no es camino el que se pretenda formar sindicatos nacionales compulsivos, por fuerza y por amenaza, obligando por el terror a que se alisten en ellos, ni a los convencidos ni convertidos. Triste cosa sería que el bárbaro, anti-civil e inhumano régimen bolchevístico se quisiera sustituir con un bárbaro, anti-civil e inhumano régimen de servidumbre totalitaria. Ni lo uno ni lo otro, que en el fondo son lo mismo”.

Y a los pocos días, en esta ocasión sí con Kazantzakis:

“En este momento crítico del dolor de España, sé que tengo que seguir a los soldados. Son los únicos que nos devolverán el orden. Saben lo que significa la disciplina y saben cómo imponerla. No, no me he convertido en un derechista. No haga usted caso de lo que dice la gente. No he traicionado la causa de la libertad. Pero es que, por ahora, es totalmente esencial que el orden sea restaurado. Pero cualquier día me levantaré —pronto— y me lanzaré a la lucha por la libertad, yo solo. No, no soy fascista ni bolchevique; soy un solitario”.

El 21 de noviembre, escribe a Lorenzo Giusso:

“La barbarie es unánime. Es el régimen de terror por las dos partes. España está asustada de sí misma, horrorizada. Ha brotado la lepra católica y anticatólica. Aúllan y piden sangre los hunos y los “hotros”. Y aquí está mi pobre España, se está desangrando, arruinando, envenenando y entonteciendo…”

Murió repentinamente, en su domicilio salmantino de la calle Bordadores, la tarde del 31 de diciembre de 1936, durante la visita que le hizo el falangista Bartolomé Aragón, antiguo alumno y profesor auxiliar de la Facultad de Derecho. A pesar de su virtual reclusión, en su funeral fue exaltado como un héroe falangista. A su muerte, Antonio Machado escribió: «Señalemos hoy que Unamuno ha muerto repentinamente, como el que muere en la guerra. ¿Contra quién? Quizá contra sí mismo; acaso también, aunque muchos no lo crean, contra los hombres que han vendido a España y traicionado a su pueblo. ¿Contra el pueblo mismo? No lo he creído nunca y no lo creeré jamás».

Sus restos reposan junto a los de su hija mayor, Salomé (casada con su secretario y poeta José María Quiroga Plá y fallecida tres años antes), en un nicho del cementerio de San Carlos Borromeo de Salamanca, tras este epitafio: “Méteme, Padre Eterno, en tu pecho, misterioso hogar, dormiré allí, pues vengo deshecho del duro bregar”