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¿PODREMOS CON “PODEMOS”?

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Los expertos en estrategia bélica afirman que para vencer a un enemigo lo primero que debe hacerse es analizar profundamente su pensamiento, su ser, su forma de reaccionar y de actuar y el porqué de sus iniciativas. En esas premisas se sustenta el clásico consejo: si quieres derrotar a tu adversario antes deberás conocerlo a fondo.

Yo no creo en la casualidad. Los hechos nunca suceden al albur sino como consecuencia de una sucesión de otros acaecidos anteriormente, que en la mayor parte de las ocasiones desconocemos el común de los humanos, y cuya concatenación confluye en el resultado que somos capaces de percibir. Esa es la llamada teoría de la causalidad: todo lo que ocurre es consecuencia lógica de unas causas previas cuyo origen está en la misma Naturaleza o en la actuación de los humanos, sea involuntaria o premeditada. Las ineludibles leyes que rigen el Universo se encargan de reconducir el proceso hasta que el resultado es perceptible por nuestros sentidos. De ahí que la gran dificultad de captar todas las variables que han influido en ciertos hechos que nos asombran mueva a las personas a buscar respuestas de naturaleza aleatoria o cabalística. Se habla, pues, de azar o de suerte, cuando en realidad es solo simple ignorancia.

Las anteriores disquisiciones vienen a cuento cuando se trata de comprender como es posible que una organización política de la naturaleza de “PODEMOS”, presentada como si fuese de nuevo cuño, ha alcanzado tanto ascendiente en la sociedad española para conseguir, en tiempo tan breve, una elevada y creciente intención de voto, según pronostican algunas encuestas. Se dice que ese desmesurado crecimiento es debido, en parte, a la habilidad de sus dirigentes para aglutinar y canalizar el descontento con la actuación de los partidos tradicionales, que caló en los numerosos grupos de ciudadanos movilizados a partir del ya famoso 15 M. Otros lo justifican por el programa populista y demagógico de ese reducido grupo de líderes que ofrece a los votantes lo que su egoísmo insolidario les lleva a aceptar como posible, aun siendo conscientes de que si se llevara a efecto significaría la quiebra del Estado y la ruina de nuestra Patria.

Pero ese análisis tan simplista equivale a contemplar la superficie del fenómeno sin rascar la piel para dejar al descubierto las entrañas del mismo y buscar con ello una explicación racional que, partiendo de antecedentes históricos, permita contrastar la influencia real que han podido tener en la creación y rápido desarrollo del claro proyecto de ingeniería mental, social y política que representa “PODEMOS”. Es de una ingenuidad supina concluir que el éxito inicial se debe a la importante ayuda económica de regímenes totalitarios tan crueles e inhumanos como los de la República Bolivariana de Venezuela o la República Islámica de Irán. Para entender el aparentemente rápido desarrollo de ese Partido hace falta que el proyecto se sustente en concepciones ideológicas de gran calado, muy enraizadas en capas influyentes de determinados poderes fácticos, no visibles por su naturaleza organizativa secreta, además de tener una enorme ayuda económica de quienes las financian, muchísimo más elevada que la difundida por los medios de comunicación hasta la fecha.

No quiero caer en lo que han dado en conocerse como teorías “conspiranoicas” pero, para no desechar elementos que pueden aportar cierta luz a las dudas que se plantean, debo hacer algunas preguntas sobre la semejanza del principal símbolo de “PODEMOS” con otros utilizados (no solo antaño, sino en la actualidad) por organizaciones que han tenido o tienen incuestionable influencia en los estamentos político, económico y social, aunque siempre operaron u operan en la sombra.

El logotipo original de “PODEMOS” es una cinta de color blanco violáceo colocada en forma circular sobre fondo de un intenso morado y que, en su parte superior, presenta un abultamiento semejante a la cabeza de un reptil que adopta esa posición para morderse la cola. Véase la camiseta que luce el líder de ese Partido en la imagen que se incluye al final de este artículo. Si estudiamos la simbología de los antiguos egipcios en la que se inspiraron determinadas logias masónicas y, sobre todo, la Orden de los Iluminados (Illuminati) de Baviera, en cuyos remotos antecedentes se sustenta el reciente proyecto del Club Bilderberg, nos será posible comprobar la semejanza de ese logotipo con el llamado OUROBOROS (también conocido como UROBOROS o URÓBOROS). Éste representa un animal “reptiforme”, con el cuerpo conformando un anillo circular, que engulle su propia cola. Hay dos imágenes del mismo al final del artículo.

¿Puede achacarse esa evidente circunstancia a una mera coincidencia o tiene un significado mucho más profundo? Para evaluar dicha cuestión sería necesario acudir al significado atribuido al citado símbolo por los estudiosos, según los documentos cuyo contenido han diseccionado en los últimos tiempos. Esa figura simboliza el ciclo eterno de las cosas, el esfuerzo eterno, la lucha eterna; o más bien, el esfuerzo renovado, ya que el ciclo vuelve a cargarse de energía a pesar del acoso de otras fuerzas que pretenden impedir su triunfo.

El intento de dominar el Mundo conocido, que recogen los tratados históricos sobre el Antiguo Egipto, nos demuestra que sus acciones militares y diplomáticas influyeron de forma importante en un gran número de hechos que fueron decisivos para la posterioridad. Y también ocurrió lo mismo, siglos después, al fundarse la Orden de los Iluminados de Baviera, cuya intervención es innegable en algunos sucesos que han resultado claves para la Historia de Europa y América. Basta con citar dos de ellos sobradamente conocidos: la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica y la Revolución Francesa. ¿Es casual que los símbolos utilizados por quienes crearon y dirigieron esa Orden también lo fueran por los llamados Padres Fundadores de aquélla extensa Nación y por los jacobinos (como es el caso de Robespierre) que, algo más tarde, lideraron en Francia los crudos acontecimientos de finales del Siglo XVIII? La pirámide con el ojo que todo lo ve situado en su cúspide y otros detalles característicos de la masonería se recogen en el billete de un dólar, que también reproduce el retrato de Jorge Washington, primer presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. Y… ¿lo es que el triángulo equilátero con las leyendas laterales de LIBERTAD, IGUALDAD y FRATERNIDAD fuese adoptado también por quienes dirigieron la Revolución Francesa?

Muchas casualidades me parecen, como las que ahora se invocan para justificar hechos de enorme trascendencia en los que, con poco esfuerzo, se descubre la mano de los agentes que pusieron en práctica acuerdos adoptados en las reuniones del conocido Club que se conoce con el nombre de Bilderberg (localidad donde se reunió por vez primera); pues éstas han preludiado sistemáticamente acontecimientos de una enorme repercusión en la vida de todos los seres humanos, aunque no siempre lloviera a gusto de quienes manejan los hilos en ese teatro de dóciles marionetas que ha terminado por ser actualmente el Orbe. En él se representa de continuo una función cuyos guionistas apócrifos están ocultos en la sombra de esa organización secreta, hermana de las logias masónicas.

Llegado a este punto algunos se preguntarán: ¿Cómo vencer a PODEMOS si sus dirigentes están promocionados por fuerzas tan poderosas y disponen de los cuantiosos medios económicos que les facilitan aquéllas?

Pues, pese a ello, yo aseguro: claro que PODREMOS CON “PODEMOS”. La simple comparación de su logotipo con el de “DERECHO CIUDADANO A DECIDIR” (“DCID”) nos facilita la clave para ganar esa guerra que vamos a iniciar en defensa de España y de sus ciudadanos decentes. El siniestro círculo que utiliza esconde, tras la hipócrita falsificación de su modelo de referencia, una realidad pavorosa. Un reptil que se devora a sí mismo para renacer después de cada derrota e inaugurar otro ciclo en el que, quienes dirigen el cotarro desde la sombra, volverán a intentar el dominio del Mundo, utilizando a sus agentes visibles, como ha sucedido tantas veces.

Orden de los Iluminados de Baviera, logias masónicas, capitalismo salvaje, comunismo marxista tradicional o redivivo (¿PODEMOS?). ¿Qué más da? Si todos ellos no son más que marionetas de los mismos titiriteros. Se disfrazan de diversos colores pero sus caras, aparentemente dispares, representan un único proyecto totalitario cuyo fin es esclavizar a los seres humanos en busca de un NUEVO ORDEN MUNDIAL.

Poco importa que esos agentes tengan conciencia o no de ser peleles que se mueven al son que tocan sus amos. El resultado sería igualmente nefasto si alcanzasen el poder, sea por unas elecciones, por revolución o por involución, según conveniencia de los verdaderamente poderosos.

Frente al citado símbolo malévolo, debemos destacar que el de “DERECHO CIUDADANO A DECIDIR” representa un luminoso círculo solar de vivo color amarillo gualda conteniendo en su interior rojos trazos evocadores de la sangre de los ciudadanos españoles decentes y de quienes serán elegidos (directamente por ellos) en calidad de representantes, pues unidos todos tendrán la fuerza necesaria para aceptar con valentía el reto de desenmascarar a cuantos utilizan las promesas mudables y la falacia para engatusar a los electores. Y se hará con las únicas armas que permiten utilizar nuestras firmes conciencias y las de quienes nos representen en las futuras elecciones: la ÉTICA, la DIGNIDAD, la DECENCIA, la HONRADEZ, la EFICACIA, la VERDAD y la RAZÓN. A quienes están poco acostumbrados a utilizarlas les parecerán escasas pero, para los que las usamos en nuestro quehacer cotidiano, son suficientes e imbatibles. Cuando nuestro mensaje cale en los ciudadanos de bien y nos apoyen, PODREMOS CON “PODEMOS”.

Para terminar voy a establecer un paralelismo entre el contenido de ciertos tebeos de los años cuarenta y cincuenta del siglo XX, en esa línea de interpretación sociológica que tanto gusta al “profesor” Monedero y de consuno utiliza en sus charlas. Me refiero a los fascículos de “Roberto Alcázar y Pedrín” que se iniciaron y finalizaron con los titulados “El hombre diabólico” y “El final del trío maldito”. La portada de este último se reproduce al fin del artículo.

La trama comienza en Inglaterra y termina en un lugar de la India. Un siniestro personaje que se hace llamar Svintus (el hombre diabólico) utiliza poderes hipnóticos para dominar la voluntad de sus víctimas y conseguir fines delictivos. Es cómplice de un científico trastornado, de apellido Graham, que ha inventado un artilugio denominado “El rayo de la muerte”, con el que puede emitir, manejándole por control remoto, cierta energía de potencia suficiente para destruir un grupo de objetos e incluso matar a muchas personas. Al fallar sus primeros intentos de dominar el Mundo desde Inglaterra se desplazan a la India bajo el patrocinio económico de un tercer cómplice, el príncipe Sher-Sing. Y allí termina el drama cuando, en su intento de quitar la vida a los héroes del tebeo, los tres malvados mueren de forma accidental.

La analogía es bastante obvia. Pablo Iglesias (Svintus) es en quien hipnotiza a las personas con su verborrea fácil y demagógica para atraerlas hacia “PODEMOS” y conseguir así que apoyen a dicho partido en las elecciones. Íñigo Errejón (Graham) es la persona encargada de elaborar los documentos con las propuestas del proyecto (El rayo de la muerte) que conseguiría destruir el edificio constitucional aprobado el año 1978 y de paso asesinar la LIBERTAD de los españoles. Y Juan Carlos Monedero (Sher-Sing) es el megalómano príncipe encargado de procurar, en tierras lejanas, la financiación suficiente para que el proyecto se lleve a cabo con éxito. Pero no cuentan con el hecho de que, entre las filas de “DERECHO CIUDADANO A DECIDIR” pueden surgir tanto el héroe que impida esos siniestros planes (¿quién será el líder que asuma en el futuro el papel del valeroso Roberto Alcázar?) como su joven ayudante (esperemos que haya muchos aspirantes que puedan asumir el rol de Pedrín).

Y así todos juntos conseguiremos que muy pronto llegue EL FINAL DEL TRÍO MALDITO; desde la perspectiva política, claro. La violencia oral (insultos) y física (escraches) queda para el uso exclusivo de los jefes de “PODEMOS” y de los abducidos por ellos. ¡Ostras, Pedrín!

Ignacio Vargas Pineda

Secretario General Provisional de DERECHO CIUDADANO A DECIDIR

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