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¿QUERÉIS SUICIDAROS?…PUES VALE

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Una reciente encuesta cuyos resultados se recogen en el diagrama semicircular de sectores incluido al final de este artículo nos muestra, con respecto a las próximas Elecciones Generales, una proyección de voto que, dejando al margen las previsiones relativas a los demás partidos, estima los obtenidos por la derecha (PP) en un 28’3 %, por el centro izquierda (Ciudadanos) en un 11’3 %, por la izquierda supuestamente socialdemócrata (PSOE) en un 25’9 % y por la izquierda comunista (Podemos e IU, conjuntamente) en un 18%.

En el supuesto de que el PP y Ciudadanos decidieran unir sus fuerzas, lo que no está claro a estas alturas, solo conseguirían alcanzar el 39’6 % frente al 43’9 % que registraría la más que probable unión de las izquierdas.

Incluso contando con los apoyos coyunturales de partidos minoritarios, ninguna de las dos alternativas llegaría a disponer de mayoría absoluta, salvo que los independentistas se uniesen a las izquierdas para formar un Frente Popular “antipopular” (valga la paradoja).

Esas cifras auguran, por desgracia, una reedición de los nefastos gobiernos de 2004 y 2008, agravada por la presencia de las ya organizadas fuerzas antisistema y las segregacionistas, cuyas recientes actuaciones en el ámbito de las diversas Administraciones Autonómicas y Locales representan la prueba palpable de que provocarían la entrada en una nueva espiral de inseguridad jurídica y ética que, inexorablemente, conduciría hacia el abismo a la sociedad española.

Es cierto que la mayoría de los ciudadanos desconocen la existencia de otras organizaciones políticas susceptibles de recibir su voto, porque la acción informativa realizada por los medios de comunicación impide que eso ocurra.

Sea por la tradicional inercia de los profesionales que les impulsa a citar siempre a los políticos que ya ostentan el poder o a los que se han hecho notar por actuaciones claramente antisociales, sea por el sometimiento a la convincente presión del dinero, comprador de voluntades y hacedor de acomodaticios pesebres, lo cierto es que es muy difícil y, a veces casi imposible, abrirse un hueco en las editoriales y artículos de actualidad política o en las entrevistas y debates de la programación promovida por quienes dirigen las empresas audiovisuales.

La hipotética igualdad de oportunidades para ejercer la acción política, que la Constitución Española reconoce como un derecho básico de todos los ciudadanos, se encuentra, pues, seriamente dañada por esa amarga realidad y no permite a los perplejos votantes comparar la tradicional, vetusta, reiterativa y fraudulenta oferta de los partidos de las castas antigua y moderna con las innovadoras propuestas que ofrecen los que aún no han conseguido abrirse camino ante la opinión pública por culpa de la opinión publicada.

DERECHO CIUDADANO A DECIDIR (DCID) se encuentra en esta última tesitura pese a la ímproba tarea que realizan sus dirigentes con el apoyo de afiliados y simpatizantes.

Una detallada lectura de sus documentos ideológicos y organizativos (IDEARIO PROGRAMÁTICO, CÓDIGO ÉTICO, ESTATUTOS) así como la simple consulta de otros más recientes (MANIFIESTO, RECOMENDACIONES DE DCID A LOS CIUDADANOS), todos ellos publicados en la Página Web del Partido (www.derechociudadanoadecidir.es) permite verificar lo innovador de sus planteamientos, que se salen del marco de lo “políticamente correcto” sin caer en el extremo de populistas planteamientos rayanos en la más estéril y frustrante de las anarquías.

Siempre actuaremos con absoluto respeto al Ordenamiento Jurídico, de tal forma que no propugnaremos incumplir la Norma cuando nos parezca injusta sino proponer y promover su modificación por los cauces establecidos. De la Ley a la Ley, como se dijo al comienzo de la Transición que, en principio, perseguía conducir a los españoles desde el anterior régimen autocrático al aún hoy no conseguido régimen democrático.

Los políticos asentados en el poder (antigua casta) y los que aspiran a reemplazarles (nueva casta) siguen moviéndose por el mismo impulso de siempre: servirse de él con el fin de conseguir sus objetivos personales y de grupo pero no para que los ciudadanos disfruten de una sociedad más LIBRE y JUSTA, en la que la prosperidad material no esté reñida ni con la moral ni con la conciencia individual de los ciudadanos decentes.

DERECHO CIUDADANO A DECIDIR (DCID) cree firmemente que la política no puede practicarse al margen de la ética y las leyes. Solo si todos y cada uno de los ciudadanos llegamos a convencernos de que únicamente nuestra honradez personal conducirá a terminar con el maldito cáncer de la corrupción, será posible conseguir para España un futuro solidario donde no imperen la mentira, la envidia y el odio que tantas desgracias reportaron en los últimos siglos y que aún amenazan con impedir la futura convivencia, tan deteriorada en el presente.

La DEMOCRACIA es un buen sistema para elegir a quienes deben gobernar una Nación pero su correcto uso exige, entre otros requisitos, que los votantes tengan formación suficiente y estén bien informados. De no ser así podrían volver a producirse aberraciones de tal calibre como las que asolaron la Europa del Siglo XX, sumiéndola en enormes tragedias de incalculables consecuencias.

Por eso, ante las mentiras que los políticos canallas siembran en los centros docentes y los medios de comunicación, tenemos la continua obligación de alertar a los ciudadanos sobre lo importante que es elegir bien sin dejarse arrastrar por esos malintencionados cantos de sirena que intentan despertar los egoísmos de las personas para que no piensen más que en ese paraíso virtual que les prometen los políticos de ambas castas.

Siempre que se ofrezca el continuo ejercicio de derechos sin que sea preciso cumplir ninguna obligación y el disfrute de bienes sin cuento que no comporte un sacrificio, los ciudadanos deben darse cuenta del engaño de quienes piden su voto para servirse de ellos y no para servirles. El ser humano está provisto del sentido de la razón que le permite discernir entre lo verdadero y lo falso, entre lo correcto y lo incorrecto, entre el bien y el mal.

Si después de advertirle de las consecuencias de sus actos sigue cayendo en la trampa que le tienden los maestros del engaño deberán asumir su responsabilidad por las desgracias que le sobrevengan a él y a cuantos le rodean.

¿Queréis suicidaros?…pues vale. Pero paraos a pensar que vuestro voto equivocado no os afectará a vosotros en exclusiva sino que puede arrastrar al abismo a vuestros familiares y amigos, junto a todos los conciudadanos que si supieron calibrar las consecuencias de su decisión electoral.

ESPAÑA está amenazada por las funestas fuerzas del separatismo y el populismo que no dudarán en unirse para conseguir el mismo fin: DESTRUIRLA.

Hasta ahora ha habido demasiados tontos útiles que por debilidad, ignorancia o espurios intereses económicos han sido cómplices de la deriva rupturista o nefastamente igualitaria.

Solo quienes nunca han vivido de la política y defienden la LIBERTAD, la JUSTICIA, la HONRADEZ y la DECENCIA pueden ayudar a que nuestra Patria encuentre el camino que la conduzca hacia un futuro mejor para todos.

Si piensas, como nosotros, que es necesario un partido de nueva planta formado por ciudadanos que no ambicionan el poder para satisfacer sus fines personales sino para contribuir al razonable bienestar material y al noble equilibrio espiritual de todos los ciudadanos que aspiran a compatibilizar tan nobles objetivos, TE ESPERAMOS EN DERECHO CIUDADANO A DECIDIR (DCID).

Se trata de un partido encuadrado en el ámbito de la DERECHA LIBERAL CON ESPÍRITU SOCIAL y que tiene claro el compromiso adquirido con los compatriotas que compartan plenamente sus propuestas programáticas y, al concederle el voto en las urnas, rubriquen el CONTRATO que desarrollará con detalle el programa electoral.

Piensa que si, después de ser atraído por la aparente belleza de esos engañosos paisajes políticos diseñados por los tramoyistas que dirigen las asesorías de imagen de los partidos de siempre, decides suicidarte tirándote al abismo, arrastrarás tras de ti a quienes no quieren hacerlo.

Ignacio Vargas Pineda

Secretario Nacional Provisional de DERECHO CIUDADANO A DECIDIR

DCID – El Partido del Siglo XXI

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