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¿SE TOCAN LOS EXTREMOS?

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LOS ASESINATOS DE DE PARACUELLOS DEL JARAMATumbas de los asesinados durante la Guerra Civil en Paracuellos del Jarama (Madrid)

¿SE TOCAN LOS EXTREMOS?

El común de los mortales suele utilizar con relativa frecuencia el dicho “Los extremos se tocan” para expresar que gran parte de las veces muchos de los fenómenos que nos parecen estar ubicados en premisas conceptuales aparentemente muy alejadas tienen al fin resultados muy similares. Lo mismo se dice de las personas y los grupos que acostumbran a definirse como pertenecientes a extremos totalmente opuestos del espectro ideológico convencional. En el campo de la política algunos afirman como algo cierto, sin pararse a meditar, que la extrema derecha y la extrema izquierda reaccionan y se comportan casi siempre del mismo modo en esta sociedad acostumbrada a aceptar, tal que válidos, los estereotipos demasiado ortodoxos. Y lo manifiestan con un evidente atisbo de sorpresa porque parten de un supuesto equivocado consistente en aceptar las etiquetas que los creadores de opinión han confeccionado con esmero para manipular la realidad y adoctrinar a las sociedades poco informadas. Así engañan a los ciudadanos con el fin de conseguir sus espurios propósitos de dominio. A ello coadyuva el escaso conocimiento de la Historia y de las Ciencias Políticas que tiene el pueblo soberano en su conjunto, fomentado hasta la náusea por los planes de enseñanza que la izquierda ha impuesto en sus muchos años de ocupación del poder en España sin que la derecha haya hecho nada positivo para corregir esa deriva nefasta que ha contribuido a crear varias generaciones de analfabetos funcionales adoctrinados por un tropel de sectariamente instruidos profesores que les han imbuido una versión tendenciosa de la Historia plagada de “errores” mal intencionados y grandes mentiras. Por esa circunstancia en DERECHO CIUDADANO A DECIDIR (DCID) estamos convencidos de que la regeneración ética, social y política de España pasa de manera ineludible por establecer un eficaz modelo de enseñanza muy alejado del actualmente vigente, que permita formar a padres y maestros para que cumplan las importantes misiones de educar y enseñar, respectivamente, a los niños y los jóvenes inculcándoles el respeto absoluto a la verdad y el derecho al conocimiento no adulterado. Todas las demás reformas vendrán dadas por añadidura pues la EDUCACIÓN y la FORMACIÓN son los pilares básicos para construir una sociedad sólida cimentada en principios inconmovibles y no en meras apetencias de carácter material.

El sentido original de la frase “Los extremos se tocan” se encuentra recogido en el libro “El Kibalion”, donde también aparece otra muy utilizada por los defensores de la doctrina relativista (que hoy podríamos denominar al modo “zapateresco” como la teoría del “igual da”: “Nada es absoluto, todo es relativo”. Ambas fueron escritas, entre otras, por un sacerdote y alquimista místico del antiguo Egipto prefaraónico, llamado Hermes Trismegisto, al que la leyenda atribuye la condición de guía del patriarca Abraham. Él no las utilizaba en sentido político sino solo desde la concepción metafísica. En el citado libro se resumen los “siete principios del hermetismo”, doctrina que, según afirman en su texto los anónimos autores, que algunos estudiosos conocen como “los tres iniciados” se fundamenta en las enseñanzas de aquel extraordinario hombre sabio. Es en el cuarto de ellos, que define el principio de Polaridad, donde aparecen, dentro de un texto más amplio, las dos ideas que hemos comentado. Dejamos a un lado los demás principios (Mentalismo, Correspondencia, Vibración, Ritmo, Causa – Efecto y Género) por ser ajenos al asunto en que ahora interesa centrarse.

Hay toda clase de teorías sobre la identidad de “los tres iniciados” entre las que destaca una cuyo origen parece ser el grupo “La Fraternidad de la Luz Oculta”, escindido de la Escuela de Misterios “Buildres of the Adytum” (“B.O.T.A.”), fundada por Paul Foster Case. Otra versión atribuye la autoría a la obra “Las Enseñanzas Arcanas” de William Walker Atkinson en la que explora las “Leyes Arcanas”, que también son siete. Esta breve y curiosa información se ofrece para que el lector compruebe como algunas cuestiones que se consideran propias del acervo popular tienen orígenes más elaborados y complejos que muchas veces desconocemos. 

Pues bien, el anterior preámbulo nos servirá de partida para, tras consultar documentos y analizar determinados hechos, concluir que en algunos casos no es aplicable la expresión “los extremos se tocan” pues aquello que se nos presenta como una verdad absoluta por parte de algunos manipuladores de la realidad (que no historiadores como ellos, con evidente pretenciosidad, suelen autodefinirse) no es más que una burda patraña para engañar a los incautos y cargar las culpas de unos sobre las espaldas de otros. En tales supuestos lo que ellos llaman extremos no es solo que se toquen…ES QUE SON LO MISMO. Demostraremos a continuación con algunos argumentos irrebatibles que “no se tocan algunas cuestiones presentadas como extremas, es que son parte inseparable del mismo tronco y por tanto idénticas en su raíz”.

Está extendida y poco rebatida la mentira que consiste en calificar de extrema derecha a los movimientos políticos conocidos con los nombres de nazismo y fascismo, cuando esa afirmación no resiste el mínimo análisis crítico a la luz de sus respectivos antecedentes y de la verdadera biografía de los “líderes” de ambas.  La amarga experiencia que en el pasado Siglo XX vivió la Humanidad a causa de los crímenes del nazismo y el fascismo nos obliga a reconocer lo que es una verdad incontrovertible: las dos “doctrinas gemelas” se entroncan en la más pura tradición de la extrema izquierda.

Los matices diferenciadores son anecdóticos y no permiten mantener lo que, de forma interesada, algunos individuos (demasiados, tal vez) pretenden convertir en un dogma de fe laico para adoctrinar a las personas mal informadas y canalizar en la dirección equivocada su repulsa hacia comportamientos asesinos. Así se endosan a la derecha los crímenes de la izquierda, sin demostrar pudor alguno, para dirigir el odio de la gente contra los adversarios políticos y no contra los responsables de los abominables actos cometidos por sus correligionarios. Veamos, pues, los distintos aspectos incuestionables, sustentados en hechos avalados documentalmente y que nos servirán para demostrar, sin duda alguna, que el nazismo y el fascismo son movimientos de extrema izquierda:

Por su origen y la personalidad de sus fundadores o máximos dirigentes:

En lo que se refiere al nazismo

Téngase presente que el Partido Nacional Socialista Obrero Alemán o Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores (NSDAP), conocido comúnmente como Partido Nazi, nació en 1920 y finalmente fue dirigido por Adolf Hitler en calidad de Führer (Jefe) hasta 1945, derivó del Partido Obrero Alemán (DPA), cuya actividad tuvo lugar en 1919 y parte de 1920. Por su ideario es un partido que, sin reserva alguna, puede entroncarse en el espectro de la extrema izquierda. No se olvide que el núcleo más duro del citado Partido Nazi provenía del movimiento revolucionario de naturaleza marxista, denominado Liga Espartaquista,  que fue fundado por la dirigente de ideología comunista Rosa Luxemburgo junto con otros “pensadores” y activistas de izquierdas como es el caso de Karl Liebknecht y Clara Zelkin, luego reconvertido en el Partido Comunista de Alemania (KPD) una vez sofocadas las violentas revueltas iniciadas en Berlín que condujeron a las dolorosamente recordadas masacres obreras.

No hay que dejarse engañar por el hecho innegable de las duras y sangrientas confrontaciones entre el NSDAP y el KPD, pues no representaron una guerra entre un grupo de extrema derecha y otro de extrema izquierda, como ciertas versiones interesadas han defendido, sino una pelea fraterna, pero cainita, entre dos facciones de extrema izquierda que se disputaban la preeminencia política y el poder. Por mucho que se alegue que el Partido Nazi fue apoyado por algunos grupos de derecha, e incluso de extrema derecha, para conseguir su propósito de vencer al Partido Comunista de Alemania no debe caerse en la evidente trampa. Hay que entender esa realidad como una simple estrategia para conseguir sus objetivos y monopolizar el espacio ideológico y de poder en el campo de la extrema izquierda. Hasta el fin de sus días Adolf Hitler se definió de continuo como un “hombre de izquierdas, un socialista con fuerte componente nacionalista” pues en su libro “Mein Kampf” (“Mi lucha”) se autocalifica como un “socialdemócrata” y declara que no se decidió a militar en el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) porque lo consideraba dominado por los judíos. En su texto manifiesta de forma explícita ser “un anticapitalista y un antiliberal” y en las sorprendentes anotaciones de los diálogos mantenidos con Paul Joseph Goebbels en el bunker, antes de suicidarse, se define como un “socialista cunero”.

Con el transcurso del tiempo fue perfilando su concepción ideológica pero siempre mostrando, como en sus años jóvenes, una profunda simpatía hacia las organizaciones de trabajadores y un odio visceral contra los empresarios, lo que le distingue como hombre de izquierdas. Cuando ya lideraba el NSDAP declaró: «nosotros somos socialistas; somos enemigos del actual sistema económico capitalista por su explotación de quien es económicamente débil, con sus salarios injustos, con su indecorosa evaluación del ser humano según su riqueza y propiedad en lugar de su responsabilidad y sus logros. Y estamos todos dispuestos a destruir este sistema bajo cualquier circunstancia».

No cabe mayor evidencia de su adscripción ideológica a la extrema izquierda. Su proyecto de configurar un nuevo orden socio-político, y de sostenerlo utilizando para ello todo el poder de un Estado omnipresente, con el fin de transformar la sociedad y dominarla, incluso utilizando métodos violentos para imponer el terror, es una característica esencial de la extrema izquierda.

En lo que se refiere al fascismo:

El fascismo es un movimiento político que puede considerarse como invención directa de Benito Amilcare Andrea Mussolini partiendo de una escisión del ala radical del Partido Socialista Italiano (PSI), tras producirse la quiebra del mismo por discrepancias insalvables derivadas de fuertes protagonismos confrontados entre sus dirigentes.  Mussolini siempre había militado en ese grupo, que era el más activista del PSI. Dentro de él organizó y montó la corriente denominada Terza via (Tercera Vía), después incorporada al Partido Socialista Reformista Italiano (PSRI). Su ideario se sustentaba en un concepto propio y característico del fascismo que, de forma paradójica, se presentaba al mismo tiempo como enemigo del capitalismo y contrario al internacionalismo proletario.

Su padre era militante socialista y Mussolini llegó a ostentar el segundo cargo en importancia dentro del PSI y a dirigir en 1912 el histórico diario socialista “Avanti” (“Adelante”) y más tarde, en 1914, fundó para dirigirlo después el diario “Il Popolo d’Italia” (“El pueblo de Italia”). La postura neutralista del Partido durante la Primera Guerra Mundial y su oposición al Nacionalismo Italiano llevó a Mussolini a crear el Fascio di Combatimento con los militantes más radicales de la Tercera Vía que recibieron el calificativo de “herejes socialistas” por parte de los ortodoxos del PSI.

Deducción: 

Por tanto, según podemos verificar con la detallada consulta de textos fácilmente contrastables y que sustentan sus conclusiones en numerosos documentos históricos plenamente fidedignos, Hitler y Mussolini, así como los respectivos movimientos de los que fueron máximos dirigentes, eran de izquierdas. Es más, por su radicalismo, pueden encuadrarse dentro de la extrema izquierda.

Hay que documentarse bien antes de aceptar la opinión de que eran de extrema derecha, extensamente difundida por los actuales seguidores de la izquierda y asumida pusilánimemente por quienes manifiestan con timidez ser de centro derecha, demostrando así un miedo cerval a que les coloquen el doble marchamo de nazis y fascistas. El primero de ellos era socialista y muy ligado al Espartaquismo comunista alemán, el segundo era esencialmente fascista y estrechamente relacionado con el socialismo radical italiano.

El nazismo y el fascismo fueron alimañas nacidas del socialismo, dos ramas heterodoxas escindidas del credo marxista, aunque la propaganda soviética y la de sus cómplices en los países occidentales hayan fabricado esa burda patraña de calificarlas como extrema derecha y así colgarle a la derecha democrática el sambenito de su afinidad ideológica con esos dos monstruosos movimientos que sembraron el horror en el período que media entre el final de la Primera Guerra Mundial (1919) y el de la Segunda (1945).

En realidad, fueron respectivamente hijos nacidos de los partidos del socialismo marxista alemán e italiano, en cuyo seno se incubaron los huevos de la peligrosa serpiente que aterrorizó a Europa y asoló casi todo el Planeta.

El uso de las palabras fascista o nazi, utilizados frecuentemente por la izquierda contra la derecha, no es apropiado para la derecha democrática que nada tiene que ver con el socialismo fascista o nazi.

En nuestra España son más adecuadas para calificar el socialismo radical implantado por el sectario e inicuo ex Presidente Rodríguez, cuyo comportamiento en relación a los temas sociales y religiosos fue también claramente totalitario y se asemejó al nazismo hitleriano que perseguía, con su componente “goebbelsiana”, a los ciudadanos católicos; de lo que es un visible ejemplo el infanticidio practicado tras el reconocimiento y protección del aborto como un “derecho” de las mujeres a decidir sobre su propio (¿…?) cuerpo y la propuesta de regulación de la eugenesia y de la eutanasia.

En el plazo de 31 años fueron necesarias nada menos que dos Guerras Mundiales para que las naciones democráticas aliadas pudieran derrotar a dos de los monstruos nacidos directamente del socialismo marxista: el nazismo y el fascismo. Otros 44 años de Guerra Fría se precisaron para poder terminar con el otro monstruo: el comunismo soviético, también conocido como “socialismo real”. No obstante, aún persisten rastros de su paso por la Historia de la Humanidad.

Pero la manipulación adoctrinadora de muchos falsos historiadores y de gran parte de los enseñantes formados con las tesis izquierdistas han conseguido disfrazar de extrema derecha a los dos primeros durante los últimos 71 años, con la canallesca e interesada complicidad de algunos medios de comunicación adictos.

POR SUS FINES: 

Los movimientos nazi y fascista, a imagen y semejanza del comunismo, tienen un único objetivo: LA IMPLANTACIÓN DE UN RÉGIMEN TOTALITARIO Y DESPÓTICO que controle férreamente todos los resortes de la sociedad en que se asientan, siempre bajo la dirección indiscutible de un líder (Führer en el nazismo, Duce en el fascismo y Presidente del Presidium del Soviet Supremo en el comunismo de la URSS) que impone su criterio dentro del máximo órgano de poder constituido para gobernar dictatorialmente el país [Oficina de la Cancillería del Tercer Reich (Reichskanzlei) en Alemania, Consejo Fascista (Gran Consiglio del Fascismo) en Italia y Soviet Supremo (Verjovny Sovet) en la Rusia comunista].

Para conseguirlo impusieron LA CREACIÓN DE UN PARTIDO ÚNICO DENTRO DEL ESTADO TOTALITARIO (NSDAP en Alemania, PNF en Italia y PCUS en la Rusia comunista) que monopolizaba la vida política de la nación, para lo cual era imprescindible ilegalizar todos los demás y prohibir la creación de otros nuevos.

Es característica común de esos regímenes de extrema izquierda EL PROYECTO DE CREAR UN EXTENSO IMPERIO. Y en apoyo de esa desmedida ambición utilizan la fuerza con toda la violencia que los medios militares disponibles les permite desarrollar. Recordemos el sueño nazi de La Gran Alemania (Großdeutschland), la Italia Imperial o Gran Italia (Grande Italia) fascista y el afán expansionista de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (Soyuz Sovétskij Sotsialistícheskij Respúblik) de siglas URSS (SSSR o CCCP), que se materializó en las invadidas y esclavizadas naciones del Este Europeo, así como en la implantación colonialista del comunismo en muchos países de todo el Orbe.

 POR SUS MÉTODOS:

 Formación de fuerzas paramilitares para amedrentar y dominar a la población civil [en Alemania, desde 1920, las tristemente famosas SA, siglas de las Secciones de Asalto (Sturmabteilung) muy activas durante los primeros tiempos del nazismo en las que se integraron hasta 1932 las Juventudes Hitlerianas (Jugendbund) y, desde 1929, las SS, siglas de las aún más crueles Escuadras de Defensa, Compañías de Defensa o Escuadras de Protección (Schutzstaffel) dirigidas por el inhumano Heinrich Himmler; la MVSN, siglas de la Milicia Voluntaria para la Seguridad Nacional (Milizia Volontaria per la Sicurezza Nazionale) creadas en 1923 por Mussolini a partir de otra formación anterior; y la DSAAF, siglas de la siniestra Sociedad Voluntaria de Ayuda al Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina (Dobrovol’noye Obshchestvo Sodeystviya Armii, Aviatsii i Flotu) constituida en 1951 a partir de la preexistente Unión de Sociedades de Asistencia para la Defensa y Aviación-Construcción Química de la URSS (Soyuz obshchestv sodeystviya oborone i aviatsionno-khimicheskomu stroitel’stvu SSSR) que se fundó en 1927 por la fusión de tres organizaciones que funcionaban anteriormente.

Utilización de la violencia para sus fines de dominio hasta el extremo de perpetrar los crímenes más crueles e incluso el genocidio. He aquí una muestra:

LOS CRIMENES DE LA EXTREMA IZQUIERDA

La justificación teórica de esa violencia podemos encontrarla en la siguiente frase de Friedrich Engels: la violencia es el instrumento con el cual el movimiento social se impone y rompe formas políticas rígidas y muertas” y en la afirmación de Karl Marx: “la violencia es la comadrona de toda vieja sociedad preñada de otra nueva” junto a otras de igual calibre “intelectual” y bajeza moral.

También es una característica común a los regímenes totalitarios de extrema izquierda la creación de unos poderosos y bien dotados Ejércitos, no con exclusivos fines de defensa sino para invadir los países vecinos en su fanático intento de hacer realidad los sueños imperiales [La Wehrmacht nazi compuesta por el Heer (Ejército), la Kriegsmarine (Armada) y la Luftwaffe (Fuerza Aérea) y a la que se sumaron las Waffen-SS (Brazo Armado de las SS); el Esército Italiano (Ejército Italiano), la Regia Marina (Marina Real Italiana) y la Regia Aernautica (Fuerza Aérea Real Italiana) durante el dominio fascista; el Raboche-Krestiánskaya Krásnaya Ármiya (Ejército Rojo de Obreros y Campesinos) o RKKA en la URSS.

Además, todos ellos exteriorizaron un odio visceral al Cristianismo y, especialmente, a la Iglesia Católica, en algunos casos suavizado por la tradición nacional (como ocurría en la Italia fascista).

Y, desde luego, el culto exacerbado de la personalidad que lleva a los seguidores de las doctrinas nazi, fascista y comunista a considerar como semidioses a los líderes supremos y a sus más directos colaboradores. Una aberración merecedora de tratamiento psiquiátrico. Para poder adoctrinar miserablemente a los niños y los jóvenes, arrastrándoles a abrazar las doctrinas totalitarias definidoras de cada sistema y fomentar el idólatra culto al líder, no tuvieron reparo en crear organizaciones dirigidas específicamente a tal fin [Juventudes Hitlerianas (Jugendbund) en la Alemania nazi; las Opera Nazionale Balilla (Organizaciones Juveniles Fascistas) en Italia; la Komsomol (Organización Juvenil del Partido Comunista de la Unión Soviética).

El secuestro antidemocrático de la libertad de los ciudadanos a los que vuelve a tratarse como súbditos, igual que ocurría antaño en las monarquías absolutistas tan denigradas por los teóricos del nazismo, el fascismo y el comunismo, que presentaron sus respectivos sistemas políticos como “heroicos” libertadores de los pueblos oprimidos. La aversión hacia el sistema capitalista defensor del libre mercado y las democracias burguesas alimentan siempre el cúmulo de “virtudes” que es característico de la extrema izquierda, expresión a la que no añadiremos el calificativo de totalitaria porque sería redundante ya que no existe otra que no lo sea.

La utilización de atractivos símbolos icónicos que sirvan de señuelo para seducir a los pueblos poco instruidos y hacerlos adictos a la droga ideológica que se les inocula desde el Estado totalitario. Helos aquí:

LOS SIMBOLOS DEL TERROR

SIMBOLO DEL FASCISMO

Los mecanismos de propaganda comunistas, con el apoyo de ciertos sectores del ámbito universitario y algunos intelectuales trasnochados y la amplificación facilitada por profesionales indoctos e iletrados de los medios de comunicación cómplices en la invención de una falsa realidad, jaleados por los “tontos útiles” que siempre se tragan los embustes y los propagan en su entorno, han conseguido que algunas personas de prestigio cayeran en las redes tan hábilmente tendidas durante muchos años de mentiras y criminales tergiversaciones de la Historia.

Solo así puede entenderse que un pensador y escritor de reconocido prestigio, el germano Thomas Mann, pudiera escribir una irreflexiva estupidez como la siguiente:

“Colocar en el mismo plano moral el comunismo ruso y el nazifascimo, en la medida en que ambos serían totalitarios, en el mejor de los casos es una superficialidad; en el peor es fascismo. Quién insiste en esta equiparación puede considerarse un demócrata, pero en verdad y en el fondo de su corazón es en realidad ya un fascista, y desde luego sólo combatirá el fascismo de manera aparente e hipócrita, mientras deja todo su odio para el comunismo”.

Olvida ese encumbrado autor que existe un gran número de intelectuales y políticos que condenan por igual al comunismo y a lo que él denomina “nazifascismo”, no por el simple hecho de compartir su esencia totalitaria sino porque son las dos manifestaciones de una realidad bifronte: la extrema izquierda. Como ocurre con Janus (Jano), el dios de la mitología romana que dio nombre al primer mes del año, a esa ideología cabría representarla como un ente con dos caras que miran hacia ambos lados (derecha e izquierda), pero su cerebro y su corazón son únicos.

¿Por qué tienen tanto empeño los comunistas en adjudicar al nazismo y al fascismo la etiqueta de extrema izquierda? ¿Son de verdad tan ignorantes que se creen esa mentira pese a no resistir un análisis incluso superficial?

NO. Se trata simplemente de una estrategia concebida para inocular en los “creyentes” de su doctrina el mecanismo de autodefensa del sistema político criminal que defienden señalando para ello a un enemigo de ideología contraria cuyos crímenes son tan crueles y abominables como los cometidos por su adorado “socialismo real” (sobre todo desde la Revolución Rusa de 1917 que llevo al poder a los soviéticos, modelo seguido por todas las demás revoluciones que se inspiraron en esa ideología). Así justifican su acción como reacción contra un enemigo ideológico inventado. No deja de ser un comportamiento cainita pues se trata de una guerra entre hermanos, dado que se gestaron en el mismo vientre de la Historia del Mundo.

No es que a los comunistas les avergüence asumir como propios los crímenes de los nazis y los fascistas incluyendo entre los “líderes” de la extrema izquierda a Hitler o Mussolini. Las atrocidades cometidas por estos, sobre todo por el primero, nada tienen que “envidiar” a las de individuos como Lenin, Stalin, Mao Zedong, Ho Chi Minh, Pol Pot y sus más aventajados émulos. Incluso las superan desde la óptica cuantitativa, aunque no desde la cualitativa. Si tragan con la de estos últimos podrían aceptar las de los otros sin empacho alguno.

Concluyendo, citaremos, en primer lugar, una curiosa circunstancia anecdótica, aunque amarga y, en segundo, una seria llamada de atención a los lectores. La primera no permite siquiera esbozar una simple sonrisa, por las connotaciones trágicas de los hechos que tuvo que vivir el personaje que la protagonizó y la segunda intenta prevenir contra la estúpida, pero no imposible, irresponsabilidad de facilitar la llegada al poder en nuestra amada Patria a cierto movimiento de extrema izquierda cuyos máximos dirigentes han presumido y presumen en público de respetar y admirar a los gerifaltes comunistas antes citados. Y. además, pretenden seguir su ejemplo y aplicar en España las recetas que tantas vidas costaron y tanta miseria llevó y sigue llevando a los más diversos lugares del Planeta.

CIRCUNSTACIA ANECDÓTICA:

Don Pedro Muñoz Seca es autor, junto a don Pedro Pérez Fernández, de una obra de teatro cuyo título es “Los extremeños se tocan” estrenada en el Teatro de la Comedia de Madrid el 17 de diciembre de 1926. En el libreto se define como Opereta en tres actos, pero sin música. El argumento está muy alejado de lo tratado en este artículo salvo por lo que se refiere a su título que aprovecha ingeniosamente el dicho “Los extremos se tocan”.

Y si no tiene nada que ver la trama de la citada obra con el presente artículo… ¿A cuento de qué viene citarla en él? Pues, sencillamente, porque Muñoz Seca, genial escritor cuya obra cumbre es “La venganza de Don Mendo” fue una de las víctimas asesinadas por la extrema izquierda a finales de 1936 (28 de noviembre) en la localidad madrileña de Paracuellos del Jarama después de haber sido inesperada e injustamente detenido en Barcelona por las crueles milicias anarcosindicalistas (acusado de tener manifiestas ideas monárquicas y católicas), tras ser trasladado a la cárcel de San Antón de Madrid de donde fue llevado al lugar de su fusilamiento

Pretextando los traslados a cárceles madrileñas, ordenado por la Dirección General de Seguridad del Gobierno Republicano, hay constancia documental de que había sido incluido en una de las veintitrés “sacas” de presos que desembocaron en aquellos masivos asesinatos de triste e infausta memoria. El comunista Santiago Carrillo Solares ostentaba, en esas trágicas fechas, la máxima responsabilidad de la Consejería de Orden Público.

Es pues una de las incontables VÍCTIMAS INOCENTES de las criminales acciones de la extrema izquierda comunista. Por eso recordamos con dolor tan miserable asesinato, aprovechando la implícita referencia del título de la obra a la extendida frase que da pie al del presente artículo. Se incluye un homenaje gráfico a don Pedro Muñoz Seca:DON PEDRO MUNOZ SECA Y LOS EXTREMENOS SE TOCAN

LLAMADA DE ATENCIÓN A LOS LECTORES:

No volveremos a insistir en las escalofriantes atrocidades que cometió y sigue cometiendo la extrema izquierda, pues existe una amplia constancia documental y audiovisual en la mayor parte de las bibliotecas, hemerotecas, fonotecas y videotecas. Si pese a esa evidencia, fácil de contrastar, los votantes bien intencionados aún creen que Podemos en un partido de la misma naturaleza que los muchos de talante democrático que circulan en el ámbito europeo… estamos perdidos. En caso de incurrir ingenuamente en ese descomunal error y permitir que los siniestros personajes de los “círculos” alcancen el poder, aunque sea de forma compartida con el PSOE del megalómano y ambicioso Pdr Snchz, los españoles sufriremos pronto las seguras y terribles consecuencias. No solo caeremos en una ruina peor que la provocada por el último gobierno del PSOE, llevado a la deriva por el rencoroso e inútil Rodríguez, sino que veremos mermadas en gran medida las LIBERTADES y la SEGURIDAD JURÍDICA dando un paso de gigante hacia el ESTADO TOTALITARIO que preconiza Pablo Iglesias Turrión y las huestes que siguen sus consignas. En el montaje gráfico que seguidamente incluimos le vemos rodeado por arriba y por abajo de sus ídolos comunistas y flanqueado por otros dos que él tilda de extrema derecha, aunque pertenecieron a la misma jauría:

ALGUNOS TOTALITARIOS DE EXTREMA IZQUIERDA (*)

LOS MODELOS TOTALITARIOS DE PABLO IGLESIAS

(*) De izquierda a derecha y de arriba abajo:

VLADIMIR ILLICH ULIANOV (LENIN)

JOSIF VISARIÓNOVICH STALIN

MAO ZEDONG

NICOLAE CEAUSESCU

SALOTH SAR (POL POT)

WALTER ERNST PAUL ULBRITCH

BENITO AMILCARE ANDREA MUSSOLINI

PABLO IGLESIAS TURRIÓN

ADOLF HITLER

SANTIAGO JOSÉ CARRILLO SOLARES

DOLORES IBÁRRURI GÓMEZ (PASIONARIA)

FRANCISCO LARGO CABALLERO

ERNESTO GUEVARA DE LA SERNA (EL CHE)

FIDEL ALEJANDRO CASTRO RUZ

HUGO RAFAEL CHÁVEZ FRÍAS

 

          Ignacio Vargas Pineda

          Secretario Nacional Provisional de

          DERECHO CIUDADANO A DECIDIR

          DCID – El Partido del Siglo XXI