Home » Actualidad » SOBRE EL DERECHO A UN TRABAJO DIGNO

SOBRE EL DERECHO A UN TRABAJO DIGNO

Descargar PDF

sobreelderechotrabajodigno01

La primera preocupación de los habitantes de la España de hoy, la nuestra en DCID y la de nuestros compatriotas es: EL TRABAJO.

Hoy por hoy, los gobiernos honrados, y los nuestros NI LO SON NI LO HAN SIDO, no tienen sinceros deseos de ayudar a empresarios y trabajadores a prosperar, debido a la presión de los grandes bancos, dominadores absolutos de la economía, manteniéndose a merced de los avatares de la crisis a la que nos han abocado ellos mismos

La Empresa, es decir, el conjunto de empresario más trabajadores, no debe   esperar   nada   de   papá   Estado, porque éste, cual Pantagruel o Gargantúa, se devora a sí mismo, sin dejar apenas migajas para quienes lo mantienen con los impuestos que soportan. Menos aún debe esperar ni de los llamados sindicatos de clase ni de los que se dicen independientes, verdaderos glotones que se tragan incluso a sus afiliados.

La vergüenza la hemos vivido hace pocos días: aumento del 1% al salario de los trabajadores y del 0,25% a los pensionistas.

Los afiliados a DERECHO CIUDADANO A DECIDIR (DCID) estamos hartos de que los dirigentes mangantes se embolsen grandes sumas de dinero y aumenten exponencialmente sus salarios, ya altos de por sí, de que se subvencionen a sí mismos con cuantiosas sumas, de que concedan subvenciones millonarias a sindicatos que no representan a nadie, de que regalen ingentes sumas a “artistillos” incapaces de llenar un local con sus bodrios “artísticos”, para luego ser abucheados e insultados por esos mismos autodenominados “representantes de la cultura”.

Empresarios y trabajadores unidos “hacen Empresa”.

Pero, además, DERECHO CIUDADANO A DECIDIR (DCID) promueve el culto al trabajo como ÚNICO modo de volver a aquel estado del bienestar que, si alguna vez tuvimos, se perdió por el abuso de los corrompidos políticos.

Hay que crear verdaderas Empresas productivas y rentables, no esas ideadas por “emprendedores” (indigno invento de esos gobiernos) a los que, una vez entregado el importe total de las correspondientes prestaciones por desempleo, deja a su albur, sin ayuda, ni consejo, ni asesoramiento de tipo alguno. Tampoco establece desgravaciones, exenciones o rebaja de las cotizaciones de la SS que favorezcan el desarrollo de ese remedo de empresas que con arduo sacrificio han tenido el coraje de crear.

No obstante, ha habido quien, uniendo el pago total del desempleo a los pocos ahorros que tenía, ha conseguido levantar con mucho esfuerzo una sólida empresa, contratando con inteligencia, poco a poco, a los trabajadores que necesitaba en cada fase de su actividad.

También ha habido (los más, desgraciadamente) que lo han tomado como un juego de lotería; y, claro, sin ayuda alguna en la gestión y desarrollo de la empresa por parte de asesores de las Administraciones Públicas, tal como se prometió en su día, no han sido capaces de hacer frente a la tarea de consolidar la empresa. Dinero perdido por la desidia y falta de compromiso de los gobiernos, a los que les ha venido muy bien “quitar gente de las listas del paro” y bajar las cifras de desempleo. ¡MENTIRA!

DCID defiende al EMPRESARIO con mayúsculas, que se juega su patrimonio creando empresa y puestos de trabajo, que día a día piensa como crecer y contratar más trabajadores.

DCID defiende al trabajador, que, con su esfuerzo, ayuda a levantar la Empresa, reclamando un salario justo, y que se considera parte integrada en el conjunto de la misma.

DCID defiende el fomento del ahorro, como base del bienestar, sin caer en el derroche ni en el mal uso de los beneficios o ingresos percibidos.

En la dicotomía Norte-Sur, DCID desea que abandonemos el Sur, desde las perspectivas empresarial y laboral, y que España pertenezca a ese Norte trabajador, honrado, culto, no corrupto (los gobernantes de los países escandinavos son los menos corruptos del mundo), creador de bienestar para sus habitantes y de futuro para sus hijos, donde, solo por el hecho de nacer, el Estado te protege de por vida. A cambio, cada uno le ofrece su trabajo, su decencia y su honradez.

Para más información sobre este derecho, ver en nuestra web el artículo ¿ES EL TRABAJO UNA MALDICIÓN BÍBLICA?

 

José Roberto Roca Torregrosa

Vicepresidente Nacional Provisional de DERECHO CIUDADANO A DECIDIR

DCID – El Partido del siglo XXI

sobreelderechotrabajodigno02