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YA ESTÁ BIEN DE PARLOTEO ESTÉRIL

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BLA BLA BLA

YA ESTÁ BIEN DE PARLOTEO ESTÉRIL

En todas las cadenas de Televisión proliferan las tertulias que más bien debieran llamarse monólogos alternativos porque cada uno de los intervinientes suelta el discurso que lleva preparado sin atender para nada, la mayor parte de las veces, a la exposición realizada por quien le ha antecedido en el uso de la palabra. A los tertulianos cabe clasificarlos en tres grandes grupos:

1º) Dirigentes y miembros de los distintos partidos políticos, sindicatos y asociaciones diversas.

2º) Titulados en diversas carreras universitarias, profesores de los distintos niveles del ámbito de la enseñanza (mal llamada educación) y supuestos expertos en las más variadas disciplinas del conocimiento humano.

3º) Periodistas, columnistas, escritores y personas con cierta relevancia en el ámbito de la cultura.

No se trata de una clasificación exhaustiva y, como es lógico, dichos grupos tampoco son excluyentes pues algunos tertulianos pueden pertenecer a dos de ellos e incluso a los tres, pero nos puede ser útil para establecer ciertos rasgos diferenciadores que los caracterizan.

En el primero se advierte una cierta tendencia a expresar sus opiniones como si se tratara de mítines electorales, bastante acusada en los que pertenecen a la panoplia de organizaciones ubicadas en el espectro de lo que tradicionalmente se conoce por izquierda. Puede comprobarse que sus machacones mensajes parecen cortados por patrones muy rígidos, como si se limitaran a trasmitir, cual mero instrumento de propaganda, las consignas que han preparado cuidadosamente los dirigentes en sus respectivas cocinas doctrinarias. A costa de repetirlas una y otra vez pretenden que se fijen en el subconsciente de los radioyentes o televidentes, sin pudor alguno por emplear las falsedades más burdas al mejor estilo “goebbelsiano” pues, según afirma el cínico aforismo que hacen suyo los maestros en la vil “disciplina” del adoctrinamiento: “Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”. Claro es que existen algunas honrosas excepciones (pocas) y solo por eso brillan con luz propia sus protagonistas.

En el segundo pueden incluirse abogados, economistas, filósofos, psicólogos, sociólogos y algún que otro arquitecto o ingeniero que, generalmente, son muy dados a caer en el abuso de tecnicismos específicos de su rama del conocimiento pues así, como druidas conocedores de los arcanos de la ciencia que aparentan dominar, pretenden con mucho aplomo embaucar a los profanos y pueden marear a los incautos desplegando preceptos legales, estadísticas, gráficos y toda clase de esa llamativa parafernalia que suele acompañarse de gran verborrea.

En el tercero, que va a ser objeto de nuestra atención, cabe considerar dos grandes subgrupos.

A un lado están los que utilizan su capacidad de análisis para discernir con bastante objetividad entre lo bueno y lo malo de los comportamientos de los dirigentes de todas las organizaciones, cualquiera que sea la adscripción ideológica de éstas. Por eso no tienen empacho en criticarlos sin que les frenen sus preferencias políticas personales. En su práctica totalidad son personas capaces de dejar a un lado las filias y las fobias “de diseño” y dirigen sus dardos dialécticos hacia diestra y siniestra sin caer en el cerrilismo y la obcecación.

En la otra se sitúan los que pueden considerarse como voceros y palmeros de las diversas organizaciones de izquierda que, de continuo, sueltan veneno contra la derecha exteriorizando un odio visceral hacia sus representantes y que están siempre prestos a exculpar a sus patrocinadores de izquierda sin el mínimo atisbo de vergüenza. Al final del artículo se adjunta una lista con los nombres de tertulianos que pueden considerarse incluidos en el primero de los subgrupos, en orden alfabético del primer apellido. No pretende ser completa, pero puede dar una idea del criterio seguido para elaborarla. En cuanto a los individuos con cuyos nombres podría confeccionarse una lista de tertulianos cuyo comportamiento nos permitiría alojarlos en ella, prefiero olvidarlos olímpicamente pues no los considero dignos de que les prestemos atención.

Con carácter general todos los tertulianos del segundo subgrupo, a los que les gusta definirse como “progresistas”, se dan ínfulas de grandes politólogos, aunque muchos de ellos sean incapaces de distinguir con nitidez las diferencias ideológicas y fácticas entre las distintas corrientes del pensamiento e ignoren la historia real de los movimientos políticos nacidos o consolidados en la Edad Contemporánea. Si alguien les preguntara la diferencia que existe entre Forma de Estado y Forma de Gobierno pondría en un gran aprieto a gran número de tan ilustres especialistas en la noble ciencia de la Politología. Los malos modos de que hacen gala en sus intervenciones y la acritud con que se dirigen a los contertulios del primer subgrupo, con algunas matizaciones entre unos y otros de esa camada, han sido la causa de la pésima opinión que los televidentes sensatos se han ido forjando de las tertulias que tienen lugar en las cadenas de TV.

Muchos humoristas han mostrado su ingenio en viñetas publicadas en los diarios y semanarios impresos. Como muestra aportamos las siguientes de Antonio de Fraguas (Forges): 

LOS DEBATES EN TV SEGUN FORGES

OTRO DE FORGES

Con su comportamiento, algunos de los tertulianos de ambos subgrupos, sobre todo del segundo, convierten de hecho los que se ha venido erróneamente en llamar debates televisivos en unos combates boxísticos entre los “voceros” de la izquierda, de una parte, y los supuestos portavoces de la derecha, por otra. En un alarde de originalidad palurda, imputable casi exclusivamente a los de la siniestra, se ha resucitado la vieja luchas entre rojos y azules, aunque ni unos ni otros tienen nada que ver con los enconos que se desataron a primeros del pasado Siglo XX y desembocaron en una guerra fratricida de infausto recuerdo.

Los redivivos rojos, muchos de ellos descendientes de azules de antaño, han puesto en marcha un peligroso motor que funciona alimentado por el odio y el afán de revancha para intentar vencer extemporáneamente una guerra que perdieron sus testadores ideológicos. De nada sirve que los oponentes no tengan nada en común con los azules del pasado y que su mensaje sea muy distinto. Incluso algunos fueron tachados de rojos en el anterior régimen autocrático y hasta perseguidos por ello.

Los que mueven los hilos del tinglado obligan a sus secuaces a realizar un arbitrario reparto de papeles para colocar a los actores en el escenario de la farsa con el espurio intento de convencer a los televidentes, a fuerza de mendaces afirmaciones que intentan desvirtuar y tergiversar los hechos históricos, de que la batalla dialéctica actual se rige por los cánones de unas reglas obsoletas, pues los españoles decentes las considerábamos ya superadas después de aprobarse en 1978 la Constitución Española que, con todos los defectos y carencias que se quieran enumerar, regula la convivencia en España.

Hablar de izquierda y derecha utilizando los epítetos de rojos y azules es una falacia que demuestra la mala fe de los que defienden un relato de los hechos obviamente anacrónico y carente de rigurosidad.

Es mejor no caer en la trampa de entrar en ese terreno de juego donde las argucias y desvergüenzas de esa infame cuadrilla de descerebrados tiene la indudable ventaja que habitualmente ayuda a los tramposos.

ROJOS VERSUS AZULES

Es por completo inútil intentar la utilización de argumentos racionales con aquéllos que solo siguen las consignas de quienes les pagan su servilismo y repiten hasta la saciedad lo que cabe definir como “mantras” políticos, cual si se tratara de frases sagradas dirigidas a rendir culto a las “divinidades” profanas del laicismo imperante.

Sería más útil que ese titánico pero estéril intento se dirigiera a colaborar activamente en un proyecto estructurado sobre la base de un NUEVO PARTIDO que presente ante la sociedad española un modelo cuyos IDEARIO y ESTATUTOS recojan en sus textos los principios políticos y los valores éticos que comparten la mayoría de los tertulianos decentes que son víctimas de la petulancia y “mala baba” de quienes en los debates defienden lo indefendible del comportamiento de los adictos a los anquilosados partidos de la antigua casta izquierdista, que aún es preponderante en diversas Instituciones, o de la hipócrita y cínica voluntad pretendidamente regeneradora demostrada por los de la casta emergente. Ya está bien de verse obligados a soportar estoicamente su identificación con uno de los púgiles enfrentados en el ring donde se desarrolla la pelea partidista.

PPSOE

Sin ánimo de confeccionar una relación cerrada incluyo un listado de tertulianos, en orden alfabético del primer apellido que, atendiendo a sus intervenciones en debates organizados por los medios audiovisuales, pueden clasificarse en el primer subgrupo del tercer grupo a los que se aludió al principio de este artículo. Es claro que entre unos y otros de los que figuran en esa relación existen diferencias de criterio, a veces muy importantes, pero les une, además de la defensa de los principales principios y valores que definen a las personas decentes, el sentido común y la independencia de criterio. Con esos mimbres se puede hacer un cesto que contenga el germen de lo que sería un NUEVO PARTIDO que, dejando de lado posibles diferencias y suspicacias, aglutine los esfuerzos individuales y presente ante los votantes un proyecto atractivo e innovador. Ya está bien de palabrería que no conduce a ninguna parte. El mejor ejemplo que puede ofrecerse a unos compatriotas desorientados no es el que brindan las palabras sino el que ofrecen los actos concordantes con las mismas.LISTA DE TERTULIANOS...                                                                                                                                                                                                                                                      (*)

Desde DERECHO CIUDADANO A DECIDIR (DCID) os pedimos que dejéis de lado comodidades, egoísmos y protagonismos que no conducen a ninguna parte y no os limitéis a intentar que el mensaje de la razón llegue por las ondas radiofónicas y televisivas a los que siguen los debates con la mente muchas veces envenenada por la siniestra propaganda de los que dicen desear que todo cambie, pero realmente ansían que todo siga igual. No quieren sustituir los collares sino los perros identificados por ellos.

España nos necesita a todos y, si vosotros dais el paso decisivo, seremos muchos los que nos uniremos a ese necesario proyecto. La tarea es muy difícil, pero urge acometerla para sacar a la Patria del abismo en que la ha hundido una clase política, donde se incluye tanto la tradicional como la nueva o emergente, que solo va a lo suyo importándoles una higa lo que los españoles decentes necesitan y desean.

          A los tertulianos de la anterior relación, que es nuestra LISTA BLANCA, a diferencia significativa de las listas negras que circulan en los ámbitos antiespañoles sean populistas o segregacionistas, les hemos escuchado abogar por la búsqueda de una salida que sea útil para desbloquear la situación a la que han conducido quienes se sirven de la política para sus fines personales y no para servir a los españoles.

Todos ellos han venido aportando ideas útiles para promover una ALTERNATIVA que cualquier votante honrado apoyaría en los comicios, pero no se deciden a salir a la palestra para plantar batalla a los miserables individuos cuyas ambiciones enturbian el ámbito de las Instituciones Españolas.

Saben muy bien que, tal como afirma el dicho popular, “quien quiera peces, que se moje el culo” (con perdón) y ya es hora de que se metan en el mar de la política activa para que, con su indudable prestigio profesional y personal, consigan que, en las redes de sus nobles discursos, complementadas con el atractivo señuelo del compromiso fáctico, se multipliquen los votos para situar al frente del Gobierno Nacional (amén de los regionales, provinciales, insulares y municipales) a personas merecedoras de ello que se comporten con la dignidad de la que tan huérfanos están quienes hoy los desempeñan, salvo excepciones honrosas.

Quienes instamos la constitución de ese NUEVO PARTIDO hemos decidido dejar de ser simples espectadores del quehacer político y trabajar para que tan ilusionante proyecto se convierta en realidad. Algunos somos personas provectas, disfrutando del jubileo tras largos años de actividad, otros compañeros siguen en activo y tienen que afrontar aún gran número de responsabilidades familiares y laborales. Pero no importa, nuestra conciencia nos exige vencer la humana inercia de no comprometerse y dar un decidido paso al frente para no limitarnos solo a ejercer una crítica amarga y poco fructífera.  Únicamente con actos coordinados que apunten hacia la dirección adecuada podremos conseguir que nuestros compatriotas vuelvan a confiar en que existe una salida de la dramática situación por la que atraviesa España.

A QUE ESPERAIS...

¡ÁNIMO!… Esperamos vuestra decisión para apoyar la iniciativa si tenéis el coraje de llevarla a la práctica y demostráis con ello que no defendéis solo de piquillo el bien de España y el bienestar de los españoles decentes.

Aquí estamos nosotros para sumarnos a esa noble tarea y apoyarla en la medida de nuestras posibilidades. Actualmente estamos trabajando para constituir un ÚNICO PARTIDO en el que se integren todas las personas que compartan un ilusionante IDEARIO, ya redactado, que recoge todos aquéllos principios que decís defender en vuestras intervenciones públicas cuando enriquecéis las tertulias con vuestra presencia.

 

Ignacio Vargas Pineda

Secretario Nacional de

DERECHO CIUDADANO A DECIDIR

DCID – El Partido del Siglo XXI

BOXEADORES

TRASLADEMOS EL DEBATE A LAS CORTES ESPAÑOLAS

SIN VIOLENCIA DIALÉCTICA NI FÍSICA Y SIN TEÑIRLOS CON

LOS HABITUALES MARCHAMOS DE COLORES

(*) Aunque algunos de los tertulianos cuyos nombres aparecen en la anterior relación andan muchas veces a la greña, desde la perspectiva dialéctica, y se enzarzan en discusiones bizantinas, existen más puntos de concordancia que de discrepancia como puede inferirse de sus intervenciones radiofónicas y televisivas e incluso se deduce con la lectura de los textos de los artículos escritos por ellos y publicados en diversos diarios impresos y digitales. Debatir sobre si la jauría de perros de presa a la que se enfrentan está compuesta por galgos o podencos solo lleva a quedarse  indefensos ante los crueles devoradores de honras ajenas.